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Doña Tere, el rostro más entrañable de la maternidad

Por Javier Cano - Mayo 07, 2023
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Doña Tere, el rostro más entrañable de la maternidad
Doña Tere junto a su única hija, Ana, en la residencia jiennense donde vive actualmente. Foto: Javier Cano.

Matrona en los partos de varias generaciones de hijos de Jamilena, principalmente, Teresa Ladrón de Guevara Jiménez está espléndida a sus 98 años

"Me gusta mi vida, lo he pasado bien". Así de claro lo tiene Teresa Ladrón de Guevara Jiménez (Pegalajar, 1925), que a sus noventa y ocho espléndidos años de existencia evoca su trayectoria personal y profesional con el mejor de los sabores de boca. 

Sus tres nietos (y así lo harán en cuanto se suelten la lengua sus seis bisnietos) le apean el tratamiento y se refieren a ella, cariñosa y cercanamente, como 'la Tere', pero para varias generaciones de hijos de Jamilena, Jaén capital yo Torredelcampo es y será siempre doña Tere, la entrañable matrona que a lo largo de su carrera ha asistido los partos de quienes, ahora, la ven y sienten por ella auténtica devoción: 

"Qué bien está doña Tere, a mí y a mis hermanos nos ayudó a nacer", "Pero qué guapísima, cuánto me alegro de verla", "Qué buena persona, mi madre la quería mucho, se portó muy bien con mi familia durante la enfermedad de mi padre, que Dios la bendiga siempre", "Doña Tere guapa por fuera y por dentro y buena vecina" o "Toda una institución en Jamilena" son solo algunos de los comentarios que generó la publicación de una fotografía suya en un grupo jamilenudo, hace pocas semanas.

Hija de un conocido chófer y de Antonia 'la del Huerto' [por el singular inmueble en que vivían en su Pegalajar natal, una "casa cortijo" en sus propias palabras], se trasladó a la capital de la provincia para estudiar, en unos tiempos en los que la presencia de la mujer en las aulas superiores no era costumbre, precisamente.

"Me gustaba ser comadrona y estudié la carrera", sentencia doña Tere mientras su única hija, Ana Liébanas (fruto de su matrimonio con el practicante jamilenudo Antonio Liébana, 'Antoñico') apostilla: "Estudió también Enfermería, sus abuelos de Granada eran muy avanzados y la obligaron a estudiar".

Allí, en la Ciudad de la Alhambra, pasó gran parte de su juventud hasta su incorporación como matrona en Jamilena, donde no la olvidan: "La gente me quería mucho allí, he estado muchos años", celebra. Una etapa en la que conoció, también, la dura realidad de los hogares más necesitados del pueblo: 

"Iba a los partos y había casas con los nenes acostados con los padres, había que levantarlos para parir, eran muy pobres", lamenta Teresa. 

UNA MUJER ADELANTADA A SU TIEMPO

"Ha sido una persona que se compró su propio coche en aquellos años, la primera mujer del pueblo en sacarse el carné", comenta Ana Liébana acerca de su madre, de la que asegura que se hace querer. 

Corrián los primeros años 70 y, viuda ya y animada por su madre, doña Tere amplió horizontes profesionales y en busca de rentabilizar más su trabajo, se trasladó a Jaén capital y se incorporó al equipo sanitario del por entonces flamante hospital clínico; eso sí, sin dejar de atender sus compromisos en Jamilena.

Y tras la jubilación, la tranquilidad, la vida familiar, cuidar de los nietos... "Ha sido independiente por completo hasta hace un par de años, vivió sola hasta los noventa y cuatro", aclara su hija, que la visita diariamente en la céntrica residencia jiennense donde doña Tere reside.

¿El secreto para llegar a tan alta edad? "Lo que hay que hacer es no tener vicios, que es lo mejor; si no tienes vicios tienes tus cosas en orden, sabes dónde vas, lo que dices...". Y lo dice una mujer que no perdona ni un solo día "su café, su cerveza sin alcohol", esas "cosas normales" (como ella misma las llama) que son, a día de hoy, las que ponen chispa en su vida. 

La historia del rostro más entrañable de la maternidad, ese que ella misma podría pintar si los achaques la dejaran, igual que plasmó sobre lienzo o papel los óleos y carboncillos que todavía cuelgan en las paredes de su casa de Jamilena, la obra artística de una madre cuyas manos creadoras ayudaron a dar vida durante décadas. 

 Foto de juventud de la protagonista de este reportaje.
Foto de juventud de la protagonista de este reportaje.

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