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El gesto de Susana

Por Javi López - Diciembre 09, 2018
El gesto de Susana

A Susana Díaz se le ha quedado tras la jornada electoral no la cara de Urtain, sino su gesto bovino después de la pelea, la expresión introspectiva del que busca la explicación al gancho de izquierda o al veredicto de las urnas. Por lo mismo, se le ha quedado cara de presidente de Gobierno que anuncia a los españoles el fallecimiento de un ser querido. Querido para él, se entiende. Hay cierto paralelismo entre el 20 de noviembre de 1975 y el 2 de diciembre de 2018: en ambas fechas muere un régimen y ambos lutos tienen su plañidera.

Susana Díaz, llorosa desde el recuento, es la versión hija de fontanero de Arias Navarro, en tanto que en el papel de la tromboflebitis, la enfermedad que acabó con el dictador, ha estado sublime Pedro Sánchez, que es a Suárez lo que Rajoy a Adenauer. Pero sería injusto responsabilizar de la debacle únicamente al presidente trilero. El hundimiento de la socialdemocracia andaluza se ha derivado de la incapacidad del PSOE para comprender que el hombre encadenado tiende siempre a escaparse si comprueba que al carcelero le va mejor que a él.

El régimen creía que si garantizaba al andaluz las tres comidas diarias tenía asegurado el poder de por vida. Y así habría sido si no hubiera obligado a la población a hablar de usted al PSOE, ese cacique que en lugar de cantar el 'Cara al Sol' tararea 'La Internacional' mientras recorre sus dominios en coche oficial, que es el caballo socialista. Para que coma de su mano, el cacique llama criatura al súbdito, al modo en que el jugador que regatea a otro en una baldosa le tiende después la mano para que se levante. Es decir, le humilla sin pretenderlo. O pretendiéndolo, ya que en boca de un preboste el término criatura se expande siempre de arriba hacia abajo.

Para el PSOE el andaluz-criatura no es tanto el andaluz desvalido como el que pretende vivir, no del cuento, sino del PER, que en cierto modo es lo mismo, dado que el subsidio agrario es la variante campesina de la subvención. Si hasta ahora la estrategia le había salido bien es porque las generaciones criadas en el franquismo, esto es, los espectadores de Juan y Medio, consideraban que votar a la izquierda garantizaba el condumio y era un rasgo de rebeldía similar al de pedir la abolición del fuero de los españoles durante una recepción en El Pardo. Lo que tienen claro las posteriores es que su voto apuntalaba un régimen que había sustituido al señorito por el diputado.

 

 

*Lacontradejaén no se hace responsable de la opinión de sus colaboradores. 

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