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"El Jaén FS es patrimonio de la ciudad y la provincia"

Por Javier Esturillo - Abril 08, 2018

Cuando llegamos a la cafetería en la que hemos quedado con el presidente del Jaén FS, Germán Aguayo Gálvez (Fuensanta de Martos, 1962), ya está desayunando. Acude a la cita junto con el jefe de Comunicación del club, Jesús Mudarra. Mientras ambos dan mordiscos a las tostadas, vamos preparando todo para entrevistar a uno de los hombres más felices de la faz de la tierra. Bajo su mandato, el club amarillo ha conquistado los mayores éxitos de su historia: dos Copas de España, además de hacerse un hueco entre las potencias de la mejor Liga del mundo, en la que ha dejado atrás la condición de equipo revelación para convertirse en un aspirante a todo. Germán Aguayo es un hombre pasional, tenaz, pero, sobre todo, con esas dosis de sentido común que tanto hacen falta en nuestros días. Habla de lo que representa el Jaén FS para la ciudad y para la provincia. Un embajador de lujo para un territorio no siempre tratado como se merece. Reconoce que el proyecto depende demasiado del apoyo institucional, lo que supone un riesgo para la entidad en caso de que falte la Diputación. Por eso añora algo más de cariño por parte del sector privado y de su propio Ayuntamiento.

—Pensaba que vendría con la Copa de España.

—(Risas) Lo siento pero, en estos momentos, la Copa está expuesta en el Palacio Provincial. Allí, todo el que quiera puede verla, fotografiarse junto a ella e, incluso, exponer sus recuerdos en un libro de firmas.

—Es lo más parecido a una peregrinación.

—Aunque ya ganamos la de 2015, nadie quiere perderse esa foto junto a la Copa. De hecho, en estos últimos días, que hemos estado con el trofeo de un lado a otro, la gente nos paraba para inmortalizar el momento porque no sabe realmente cuándo volverá a vivir algo igual.

—¿Y a cuál de las copas queremos más?

—La primera no la esperábamos la verdad. Nos vino por sorpresa porque éramos unos novatos en la competición y ni por asomo pensábamos en ganarla.

—La segunda fue más buscada.

—No es que fuera buscada. El equipo está más consolidado y las opciones eran algo mayores. En 2015 fuimos a disfrutar del primer partido ante ElPozo. Luego fuimos pasando eliminatorias hasta alcanzar la final y lograr el título. En esta edición, de alguna manera, la plantilla estaba más afianzada. Llevamos dos temporadas codeándonos con los equipos de la zona alta, no con los tres grandes, pero sí con el resto. El equipo, poco a poco, ha ganado peso en el fútbol sala nacional y este año íbamos con la obligación de hacer algo importante, como mínimo pasar a semifinales. Una vez solventado el penúltimo obstáculo, te ves en la final, ante el mejor equipo del mundo y un escenario así. Ha sido algo impresionante, muy bonito y, de alguna manera, buscado porque nos hemos ganado la posibilidad de plantar cara a clubes de máximo nivel.

—¿Una Copa de España debe ser perjudicial para la salud? Lo digo porque lo vi sufrir una barbaridad en el palco. El corazón se le salía del pecho.

—Sin duda alguna. Cuando el Zaragoza le ganó al Barcelona comencé a ponerme nervioso porque imaginaba lo que se me venía encima. Sabía que nos iban a poner de favoritos y en la final, y, a partir de ese momento, dejé de disfrutar del evento. Luego en la final también lo muy pasé mal hasta que acabó el partido. Lo que vino después es impresionante y no se puede describir con palabras. Perdí hasta peso (risas).

—En esos momentos, siempre una persona se acuerda de alguien o de algo. ¿Usted?

—Me acordé de mucha gente, pero especialmente de mi mujer, de la directiva y de esas reuniones que nos dan hasta la una y las dos de la madrugada. Eso fue lo primero que me vino a la cabeza, porque somos una gran familia, tanto en los buenos como en los malos momentos. No puedo olvidar lo que lucha la junta directiva en todo, desde vender papeletas hasta viajar donde haga falta, dejando a la familia y el poco tiempo de ocio atrás. Son gente que colabora de manera altruista.

—Además, del orgullo de toda una provincia.

—Por supuesto. Aunque suene a tópico, lo de la afición es increíble. Me acordé mucho de esa gente que se montaba en los autobuses. Tanto la gerente como yo íbamos a despedirlos para desearles buen viaje porque sabíamos lo que tenían por delante, ya que, al día siguiente, tenían que volver. Por eso, cuando sonó la bocina y éramos campeones claro que me acordé de toda afición que nos sigue.

—El Jaén Paraíso Interior, sin miedo a equivocarme, es el equipo de toda la provincia, no solo de la capital. Es algo empírico.

—Pienso que es así o, al menos, así lo demuestra la gente. Lo notamos muchísimo. Antes llegabas a cualquier sitio, y no te conocían. Lo mismo pasaba entre los aficionados. Ahora toda ha cambiado. Vas por la calle y la gente te conoce, sabe quién eres y conoce este deporte, no solo en Jaén, sino en el resto de la provincia. Esto ha sido posible gracias también a la gran labor que se realiza desde el club en el aspecto social. Mucha gente nos pregunta por qué hacemos la pretemporada en la provincia ante equipos de aficionados y yo les respondo que el Jaén Paraíso Interior es un patrimonio de todos los jienenses, a los que debemos hacer partícipes de nuestros éxitos para que lo disfrute todo el mundo. Al margen de partidos, visitamos colegios, a almazaras, a hospitales, a ver a nuestros patrocinadores y allí donde nos llaman.

—También Andalucía se alegra de esos éxitos.

—Los andaluces también se ven identificados con el Jaén Paraíso Interior. En este caso nos toca a nosotros sacar pecho porque representamos a todo el colectivo del fútbol sala de Andalucía. Eso es importantísimo para el club. Nos sentimos orgullosos del respaldo que recibimos por jugar en la mejor Liga del mundo, en la que muchos quieren estar y no pueden.

—¿El proyecto del Jaén Paraíso Interior ya se ha consolidado?

—(Resopla) Puede ser, pero desgraciadamente esto no es fútbol. Esto es más complicado porque vives del principal patrocinador -Diputacion Provincial- y del tejido empresarial. Contando con la Diputación, podemos decir que el proyecto está consolidado y el equipo también. El problema es que como falle un eslabón de la cadena puedes correr peligro.

—Antes tenían que ir a buscar a los patrocinadores y ahora, con tanto éxito, ya le vienen solos. Eso les permitirá tener una alternativa a la Diputación.

—La Diputación es más del 50% de nuestro presupuesto. Por mucho que el tejido empresarial jiennense esté con nosotros, difícilmente podremos conseguir un presupuesto para poder competir al nivel en el que lo estamos haciendo. Está claro que si fallara Diputación, el equipo podría seguir, pero sería otro. No podríamos estar al mismo nivel.

—El Ayuntamiento supongo que hace lo que puede.

—Desgraciadamente no ha optado por este proyecto. Desconozco los motivos, si es por alguna cuestión política que se cruza, al ser Diputación (PSOE) el principal patrocinador. También entiendo que no tiene dinero y colabora con el tema del pabellón y punto.

—¿El Jaén Paraíso Interior es más capitalino o más provinciano?

—Al 50%. En la capital se vive mucho el fútbol sala y el tejido empresarial que nos apoya es prácticamente de aquí. Y en la provincia contamos con mucha masa social que nos demanda nuestra presencia. Notamos ese cariño cada vez que visitamos un pueblo. Pienso, por lo tanto, que el club es mitad de la capital y mitad de la provincia.

—Supongo que como club sensato y con sentido común estará ahorrando para el futuro y metiendo eurillos en una hucha.

—Aquí lo de las huchas es muy complicado. Cada euro que ahorras resta el nivel de la plantilla. No nos guardamos ni un euro. Todo lo que entra se invierte en el plantel. No queda otra si queremos competir y llegar a las finales e, incluso, ganarlas. Mucha gente nos pregunta que cuánto nos han dado por ganar la Copa de España: no nos han dado absolutamente nada. Esto no es como el fútbol.

—¿Qué representa para usted presidir el Jaén Paraíso Interior?

—Representa mucho orgullo, y algo que me reconforta cuando hay alegrías. Al fin y al cabo, esto para mí es una afición y un compromiso. Aquí nadie está remunerado, salvo las tres o cuatro personas que trabajan en las oficinas. El resto estamos de manera altruista. Mi mayor satisfacción es ver cómo la gente disfruta. Yo solo aporto un granito de arena.

—¿Existe la soledad en las derrotas?

—Afortunadamente somos una familia y estamos para las buenas y para las malas. Viajo en el autobús con el equipo en las mismas condiciones que todos. Las fatigas o las alegrías las compartimos entre todos. Cuando pierdes, el viaje se hace muy largo, pero estás en compañía de tu gente y esto suaviza la derrota.

—Dani Rodríguez tendrá un contrato en blanco encima de la mesa, imagino.

—Que duda cabe que Dani es una pieza fundamental para este proyecto. El Jaén Paraíso Interior no sería igual sin él porque, además de un magnífico entrenador, es una gran persona y un tío de la tierra. Tiene todas las condiciones para liderar el proyecto. El problema es que ganar títulos a veces nos condiciona el futuro porque ya hay clubes que están tocando nuestros jugadores. Y yo toco madera para que no nos quiten al entrenador. Nosotros no podemos comprometernos a lo que no podamos llegar, aunque, evidentemente, queremos atar a Dani para que siga en el club en la medida de nuestras posibilidades. Él, como profesional, cada día va a más porque trabaja muy bien. Como le he dicho, es una pieza fundamental, pero no sabemos qué pasará.

—¿Es difícil retener a un jugador cuando es tentado por clubes más poderosos económicamente?

—En el fútbol sala no hay traspasos millonarios como en el fútbol. Los clubes hacen ofertas y luego nosotros le hacemos otra. Si el otro club paga más, pues el jugador suele marcharse. Lo único que nos queda es agradecerle su trabajo y sentirnos orgullosos de haber disfrutado con su juego. El hecho de que otros clubes se fijen en nuestros jugadores dice mucho de la proyección que ha tenido aquí, por lo que algo se estará haciendo bien.

—¿Cómo lleva la familia que su mujer esté también en la directiva?

—De la mejor manera posible. Hay veces que tratas de abstraerte y otras en las que no puedes y charlas sobre el partido, los árbitros o si ha pasado algo en las puertas del pabellón. Lo vivimos mucho y muy intensamente.

—Como jiennense, ¿cuál es su visión de la ciudad?

—Aunque soy nacido en Fuensanta de Martos, llevo aquí prácticamente toda mi vida. Para mí, Jaén es la mejor. Pienso que es una ciudad con muchas posibilidades, si bien no se le consigue sacar todo el potencial que tiene. No somos capaces de trasladar al exterior lo que representa. Pienso que nuestro club, de alguna manera, está consiguiendo proyectar Jaén para que sea conocida. Aquí hay buena gente, se vive bien y estamos en el 'paraíso interior', pero nos queda trasladarla fuera.

—¿Qué pensó cuando el Tribunal Superior de Justicia de Andalucía (TSJA) anuló el PGOU por lo que podría pasar con el Olivo Arena?

—Saltó una pequeña alarma. Tenemos depositadas muchas esperanzas en el Palacio de Deportes. No le puedo negar que, al principio, me preocupó bastante. Al parecer, por suerte, las cosas se están solucionando y no habrá problema alguno. En cualquier caso, es el momento de que todos echemos una mano, y me refiero también al ámbito político. Si hay que limar alguna aspereza, espero que los políticos lo arreglen y vayan todos a una. Esta oportunidad no se nos puede escapar.

—¿Para cuándo estará?

—Lo importante es que se ponga la primera piedra. El proyecto ya está, al igual que la financiación. Una vez que comiencen las obras, nosotros ya estamos liberados. En nuestro caso, hablamos de la construcción de un nuevo pabellón y no de una remodelación, por lo que la Liga Nacional de Fútbol Sala solo nos pone un tiempo prudencial. Es decir, entre año y medio y dos debería estar listo.

—¿Y le gusta el Olivo Arena?

—Sí, mucho. Será un Palacio de Deportes funcional y creo que del gusto de todos. Es diferente a La Salobreja, donde el público está pegado a la pista. La presión que ejerce la grada es muy importante en este deporte. Hemos intentado aconsejar que las gradas estén lo más cerca posible de la pista. Lo que tratamos es que la gente que vaya esté concentrada para que el equipo sienta el calor de la afición.

—No hay mejor estreno para el Palacio de Deportes que acoger la Copa de España. ¿Lo ve factible?

—Está hablado y pedida a la Liga Nacional de Fútbol Sala. No habrá problema alguno. Jaén podrá disfrutar de la Copa de España en cuanto esté listo el Palacio de Deportes.

—Para la LNFS, el Jaén Paraíso Interior es la niña bonita.

—Es cierto que nos quieren mucho, pero eso se lo debemos a nuestra afición. En las dos ediciones de Ciudad Real, nuestra gente se hizo notar no solo en el pabellón, sino también en las calles. Eso lo ha visto la Liga y sabe que en Jaén se quiere mucho al fútbol sala y a su club. Es más, a la LNFS le interesa que la Copa venga aquí.

—Y a la ciudad también. Hablamos de una inyección económica muy importante, de mucho dinero.

—En Ciudad Real, por ejemplo, se lío la mundial. Hablamos de bares, restaurantes, hoteles... Todo se llena. Allí nos decían que éramos únicos, que el resto de aficiones no consumían ni se hacían notar como la nuestra. Eso es un orgullo y pone a Jaén en el mejor lugar.

—Mucha Copa de España, pero, a la vuelta de la esquina, tenemos otra, la del Rey.

—Al principio de temporada, ya dije que quería llegar lo más lejos posible en la Copa del Rey. Estamos en semifinales. Vamos a ver cómo se nos da la vuelta ante Zaragoza. Ojalá que el martes podamos dar el paso definitivo y nos veamos en la final, donde ya está esperando el FC Barcelona. Sería importantísimo y una temporada insuperable.

—¿Sueña con el triplete?

—Son palabras mayores, aunque fue lo que nos pidió la presidenta de la Junta de Andalucía, Susana Díaz, cuando fuimos a ofrecerle la Copa de España. Pasito a pasito, pero ojalá que tengamos que ir a San Telmo con las tres copas. Posibilidades hay, por lo menos de llegar a la final.

—No podemos olvidar a la cantera en el proyecto del Jaén Paraíso Interior.

—La cantera es muy importante para nosotros y la trabajamos en la medida de nuestras posibilidades. Contamos con un buen equipo de entrenadores y monitores en las categorías base. Todo está supervisado por un coordinador, por Dani Rodríguez y por Nicolás Sabariego. Sabemos de la importancia de sacar jugadores para el primer equipo. Creo que estamos dando pasos y vamos por el buen camino. Sin ir más lejos, Antonio Pérez, que es juvenil, ya ha estado con la selección sub 19. También hicimos un muy buen papel en la Copa de España infantil. La cantera se trabaja y sabemos lo que significa. No podemos olvidar que los jugadores de casa nos suponen un ahorro en el presupuesto.

—¿Cómo es la relación con el resto de clubes de la provincia, entre ellos el Mengíbar?

—Muy buena, la verdad. Tratamos de llevarnos bien con todo el mundo. Pienso que debe ser así. Todos nos necesitamos.

Fotos y vídeo: Esperanza Calzado

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