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El libro vacío

Por Bernardo Munuera Montero - Agosto 09, 2020
El libro vacío

He comprado El libro vacío de Josefina Vicens para aprender. Era una escritora que prefería la “esquiva simpleza de las frases naturales” al escribir por escribir. Así la cita Alejandro Zambra en un magnífico texto: No leer. Crónicas y ensayos sobre literatura (Alpha Decay, 2010). Josefina fue entrevistada por Juan Rulfo, que le preguntó por qué tardaba tanto en escribir sus novelas. Sí, eso le preguntó Rulfo, el escritor que solo publicó ¿tres, cuatro? Pues bien, hace un rato acabo de comprar toda la obra de Josefina Vicens. El impulso.

Josefina Vicens tardó ocho años en escribir su primera novela. Así te lo cuenta Alejandro Zambra y yo, que voy por ese camino y estoy calculando qué me costará el doctorado en bartlebyología, me he sentido muy identificado; sobre todo con el tempo. Enseguida me he puesto a buscar quién editaba a Josefina. Y vaya sorpresa. Después de la primera búsqueda, me he quedado como triste. Los precios de la edición en papel oscilaban entre los 150 € y 170 €, envío incluido. Así que me arrojaron a Amazon, o a ese dios demonizado por algunos escritores listillos, que en realidad son gurús faltos de realidad. Y sonreí, hallé una edición para mi Kindle[1].

El primer libro de Josefina Vicens, El libro vacío, fue publicado en 1958. Zambra, en el articulito que le dedica en No leer, “La soledad de Josefina Vicens”, cuenta que esa novela, al principio, escenifica el proceso de un tipo que lucha contra la página en blanco. Cómo me atraen estas confidencias. Luchar contra la página en blanco es el sino. Recuerdo ahora cómo describía ese enfrentamiento diario Philip Roth en ¿Por qué escribir? Lo que Zambra cuenta del narrador de El libro vacío es otra cosa: “Esto que ves aquí, este cuaderno lleno de palabras y tachones, no es más que el nulo resultado de una desesperante tiranía que viene no sé de dónde”. Después prosigue: “Todo esto y todo lo que iré escribiendo es solo para decir nada y el resultado será, en último caso, muchas páginas llenas y un libro vacío”.

Zambra desgrana las luces de la primera novela de Josefina Vicens, donde muestra a una clase política haciendo lo que siempre hace la puta clase política: cleptocracia. Después, casi al final, Zambra escribe: “es posible leer Los años falsos y El libro vacío, como relatos íntimos, más bien reacios a dimensiones mayores, pero ese énfasis sería injusto, pues en los bellos libros de Josefina Vicens la intimidad es una condena, el último y obligatorio refugio ante un espacio hecho pedazos. Los personajes quisieran integrarse al mundo, pero el único modo que tienen de hacerlo es reconociendo su soledad radical, su subterránea y definitiva locura”.

Yo quiero ser lector de Zambra y escritor con capacidad de cimbrear así el lenguaje. Yo quiero ser lector de Josefina Vicens y escritor de una novela que me ocupara ocho años. Y conseguir todo, así como se consigue escribir cartas de sobre y sello, aunque eso es mucho más difícil; Y después, solo después, escribir una segunda novela, incluso una tercera, como hizo Rulfo, y morirme, morirme del todo después. Sí quisiera que me enterraran en un cementerio donde una lápida rezase: “Todos hemos venido a verme”. Lo que le pido a la vida, ¿eh? Sería genial.
Bernardo Munuera Montero (blumm.blog)
 
[1] La edición para kindle de Los años falsos y El libro vacío, de Josefina Vicens (Fondo de Cultura Económica, 2012) está aquí: https://amzn.to/33tPutf (vínculo afiliado).

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