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"Veo al mar de olivos con más posibilidades"

Por Esperanza Calzado - Junio 03, 2018
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Fotografías: Esperanza Calzado

José María Cabeza (Sevilla, 1949) es Premio Nacional de Restauración y Conservación. Fue reconocido por su trayectoria en el ámbito de la conservación del Patrimonio Cultural. El arquitecto técnico tiene una dilatada experiencia tanto en la gestión pública como en la docencia. Su figura se conoce ligada a la dirección del Real Alcázar de Sevilla durante 18 años. Pero en sus más de cuatro décadas unido a la conservación y restauración del patrimonio cuenta con un sinfín de obras. Conversamos con él sobre Úbeda, Baeza, la Catedral de Jaén y el mar de olivos. Lo hacemos en Zaragoza, en el marco del Congreso Nacional de Edificación Contart 2018.

—En este congreso nacional se le ha dedicado una mesa redonda a la arquitectura técnica en Ciudades Patrimonio. ¿Existe un interés creciente?

—No sólo hay interés sino que me ha parecido muy oportuno que en Contart 2018 se realice esta mesa redonda con cuatro visiones y dos horas y media de debate que van desde los métodos científicos que se están aplicando actualmente al sector de la rehabilitación hasta la visión de la empresa restauradora. También hemos visto la visión de la experiencia en el patrimonio. Para mí, el arquitecto técnico siempre ha estado dotado de una capacidad de versatilidad y creo que eso garantiza no sólo el presente sino el futuro. En el siglo XV, en el archivo de la Catedral de Sevilla, ya aparecen diversos aparejadores, en 1433, en 1478. Por lo tanto, es un oficio muy antiguo que tiene la cualidad de saber captar el objeto, en el caso de la rehabilitación, interpretarlo y transformarlo para que sea útil al presente. Es la única manera para que tenga vida.

—¿Cuál es el principal reto de futuro?

—Que la sociedad sea consciente. El patrimonio es un activo fundamental que tenemos en Andalucía. Mientras que en otras regiones españolas valoran, por ejemplo, su lengua o su policía autónoma, en Andalucía queremos conservar nuestro patrimonio. Es lo que define los milenios de civilización que ha habido en nuestra tierra. A medida que vamos avanzando, con los medios digitales y con una velocidad vertiginosa, más necesitamos agarrarnos al patrimonio histórico para no tener vértigo.

 Mesa redonda sobre ciudades patrimonio celebrada en Contart 2018, en Zaragoza. Fotografías: Esperanza Calzado
Mesa redonda sobre ciudades patrimonio celebrada en Contart 2018, en Zaragoza. Fotografías: Esperanza Calzado

—¿Quién está más concienciada, la ciudadanía o la Administración?

—El ciudadano, sin duda alguna. Y sobre todo a través de las sociedades civiles, fundamentalmente. Hay un caso muy reciente que se ha dado en Sevilla. Era una propiedad de la Junta, las Reales Atarazanas del siglo XIII, que fueron cedidas a La Caixa para hacer un centro cultural. Se encarga un proyecto a un arquitecto y una asociación de defensa del patrimonio, de la que formo parte, entendimos que era una barbaridad la propuesta. Lo que no se puede es hacer un travestido con el patrimonio. Y en este caso, las Atarazanas del Puerto de Sevilla son del siglo XIII, con una modificación importante de la época de los Reyes Católicos, una ampliación en el siglo XVIII pero teniendo presente su enlace con la Muralla de Sevilla, que es del siglo XI. Por lo tanto, hay cuatro Bienes de Interés Cultural y el arquitecto anuló todas sus consideraciones. Esta sociedad civil hablamos con todos los parlamentarios andaluces, con todos los grupos municipales, con todo el mundo. Le dieron licencia de obras y no tuvimos más remedio que ir a la Justicia. Al final, el juez paró las obras. A partir de entonces, la Junta cambió su esquema y al final, tras muchas reuniones y una labor magnífica, hemos llegado a un acuerdo que se firmó el pasado 29 de diciembre. Ese día David ganó a Goliat, pero no porque fuera David, sino porque había argumento. Y ese es que el patrimonio andaluz no debemos travestirlo.

—¿Tiene posibilidades la Catedral de Jaén de ser Patrimonio de la Humanidad?

—La información que yo tengo desde la Unesco es que Patrimonio de la Humanidad quiere ser todo el mundo. No sólo porque es un prestigio, sino porque en el sector turístico se está valorando como destino elegido. Hay muchos turistas que cogen la lista de patrimonio para ir a visitar esas ciudades. España está en el tercer lugar del mundo en cuanto a ciudades o monumentos patrimonio. ¿Qué ha pasado? Hace ya algunos años que la Unesco ha echado el freno sobre el patrimonio material y está impulsando el inmaterial como es el flamenco, por ejemplo.

—En Jaén se presenta el mar de olivos.

—Efectivamente. Yo soy más optimista con el mar de olivos que con la Catedral de Jaén. Por la información que yo tengo, el patrimonio material lo están dejando un poco a un lado porque se ven demasiadas presiones ya, demasiados aspirantes. Lo que hay que hacer es perseverar siempre. El mero hecho de ser candidato ya es importante.

—¿La Catedral merece esa declaración?

—Sin duda. Patrimonio mundial son elementos que tienen unos elementos excepcionales y la Catedral de Jaén tiene un valor excepcional, claro que sí, junto a toda su transformación. Es un elemento del Renacimiento importantísimo.

—La semana pasada se celebró en la Plaza de Santa María el World Pádel Tour, lo que generó críticas de un sector de la población. ¿Este tipo de actividades afecta a su candidatura?

—He estado 40 años dedicado a esto y aunque existe una normativa específica, hay algo que no se puede encajonar en un folio ni en un Boja, son los sentimientos. Cada persona tiene sus sentimientos con respecto al patrimonio. Todos tienen razón. Si hay que promocionar, es cierto que hoy en día las televisiones se fijan más en las actividades deportivas que en las místicas, por poner un ejemplo. Yo creo que todo esto debe considerarse como una estrategia de marketing y siempre y cuando no haga daño físico al objeto... En la Plaza de España de Sevilla también ha habido un campeonato de tenis y sin embargo Tripadvisor la declara como el segundo monumento más valorado del planeta. Si no perturba y no hay daño físico, no veo problema. Nuestro ahora es apostar por el patrimonio, desde el conocimiento y el respeto. La sociedad está interesada en su patrimonio porque es el elemento donde agarrarse para no tener mareo en esta sociedad tan vertiginosa.

—¿Cómo lo están haciendo Úbeda y Baeza?

—Hace tiempo que no he tenido la oportunidad de estar por allí pero son ciudades que siempre me han encantado. Tuve la suerte de restaurar la Universidad de Baeza, por encargo del Ministerio, y trabajar con empresas de Linares, que lo hicieron muy bien. Los valores que tienen son extraordinarios.

—Entonces, el mar de olivos tiene posibilidades...

—Sí. Le veo más posibilidades que a la Catedral, por esa tendencia de la Unesco a impulsar más el Patrimonio Inmaterial que el Material.

—¿Eso nos traerá otro tipo de turista?

—En mi pueblo, en Carmona, se organizan excursiones desde Japón para hacerse fotos al lado de los girasoles. Llevan ya cinco años. Hay compañías que organizan vuelos de gente que viene a hacerse una foto en la Vega de Carmona, junto a los girasoles. El oriental valora mucho ese tipo de cosas.

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