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El talento y la capacidad emprendedora

Por Ignacio Villar - Agosto 18, 2020
El talento y la capacidad emprendedora
Imagen de recurso.

Hace 80 años John Maynard Keynes, uno de los grandes economistas del siglo XX, cuando el mundo se hundía en la Gran Depresión, expuso al mundo sus ideas, surgidas de las oportunidades impuesta por la crisis, centradas en que la senda adecuada para superar aquella nefasta coyuntura debería centrarse en la combinación de ideas respaldadas por las acciones. Esta recomendación cobra una especial actualidad en los momentos actuales.

Es obvio que estamos encarando otra gran prueba para el desarrollo económico mundial que está dejando a su paso, de un incierto final aún, una devastación profunda de la actividad económica, cobrando el lamentable peaje de muchas vidas humanas, pero precisamente es en este escenario cuando cobran más significado aquellas sugerencias de este economista.

Si esta coyuntura exige, primordialmente, grandes réplicas en el plano más inmediato para tratar de restaurar cuanto antes nuestro nivel económico, ya, antes de la llegada de esta crisis, el mundo estaba inmerso en seguir transitando por la senda de dar respuesta adecuada al reto real que supone el progreso de la tecnología y la innovación que, de forma ineludible, sí transformará nuestros hábitos de todo tipo, tanto personales como profesionales o empresariales. Porque, no nos engañemos, la primacía mundial se está jugando en este campo y el vencedor comandará las riendas de la economía mundial a partir de entonces. Como muestra les remito a la constante pugna que en este aspecto, desde hace unos años, mantienen EEUU y China, de la que ningún país quiere quedar al margen para no quedar relegado en esta urgente competencia. Tampoco nuestro país puede permitir quedar como un acólito de oportunidad ya que España, según el informe DESI, que mide la transformación digital de los países europeos, ocupa el 11º puesto, solo destacando en la calidad de las comunicaciones, pero arrastrando un déficit en el resto de aspectos, especialmente en capacitación digital.

Por tanto, España está ante la última opción para reconstruirse en clave digital y desde todas las instancias, gubernamentales, políticas, y empresariales se reclama por situar la tecnología, la innovación y las startups en el eje vertebrador de la economía española. La base será la nueva Agenda Digital, cuyo horizonte se extenderá hasta 2025, con una dotación económica que dimanará de los 140.000 millones de euros prometidos por el fondo de rescate europeo a nuestro país.

Por otra parte, el Ministro de Ciencia e Innovación, Pedro Duque, ha enfatizado: "La mejor manera de recuperar la senda del crecimiento, y que éste sea estable y sostenible, es la inversión en nuevo conocimiento y su aplicación: no invierten más en I+D+I los países más ricos, sino que son más ricos aquellos países que más invirtieron en este campo.” Y en otro momento de su intervención añadió: “Precisamente una de las carencias más importantes, y de forma ancestral, de España, es la exigua inversión gubernamental y empresarial en este tema, así como la escasa colaboración entre los diferentes actores del sistema para facilitar la transferencia del conocimiento generado. Y, en este aspecto, España tiene sobradas capacidades y talento para producir descubrimientos y avances que creen nuevas industrias, y traigan nuevas inversiones con el objetivo añadido de generar nuevos empleos de alta calidad”.

Por otra parte se está admitiendo en la sociedad, cada vez con más claridad, que el futuro del empleo pasa por la especialización tecnológica y científica, reconocidos por las siglas STEM (ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas), materias dónde se engloban las profesiones más transformadoras, clasificación, incluso, determinada por la propia Universidad de Harvard.

En definitiva, en estos tiempos que estamos viviendo, en los que la crisis sanitaria ha contribuido a exigir las soluciones para encarar, con más celeridad, los retos de adaptación a la nueva era tecnológica, que ya estaban planteados anteriormente a esta pandemia, están abriendo un sinfín de nuevas oportunidades para mejorar la eficiencia de la administración del Estado, la transformación de las empresas y la capacitación del talento, y para guiar a la empresa en este nuevo entorno, y a la redefinición de los modelos de negocio, y, ¡cómo no¡, todo este entramado abre un mundo de oportunidades para los emprendedores e innovadores.

La organización Secot, cuyo objetivo es contribuir, de forma totalmente gratuita, al apoyo y asesoramiento a las ideas y proyectos de emprendedores y empresas coadyuvando al desarrollo económico de nuestra provincia, es una opción complementaria a las sendas de adaptabilidad a la transformación tecnológica que propugna la nueva Agenda Digital.

Texto de Secot Jaén

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