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"Jaén tiene paisajes y cosas preciosas para pintarlas"

Por Javier Cano - Diciembre 03, 2022
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"Jaén tiene paisajes y cosas preciosas para pintarlas"
El pintor Adolfo Malpartida se dirige al público en la inauguración de la muestra. Foto: Club de Campo de Jaén.

Tetuaní de nacimiento, malagueño de tradición y jiennense de adopción, en Adolfo Malpartida de Torres (1950) conviven con naturalidad distintos matices: el gris funcionarial de un inspector de Hacienda y la explosión cromática de un pintor enamorado de los paisajes de Jaén, la ciudad en la que ha desarrollado su profesión, ha culminado su familia y ha decidido quedarse para los restos. Jubilado ya y con todo el tiempo del mundo para dedicárselo a la creación artística, expone su producción de los últimos años hasta el 9 de enero, en el Club de Campo

—¿Por qué cambió el Mediterráneo por el de olivos, Adolfo? ¿Qué lo trajo aquí?

—Yo era ingeniero de obras públicas en Málaga, un cuñado y un concuñado míos eran secretarios de Hacienda y me animaron a hacer la oposición. Me puse a estudiar, me preparé, aprobé y en el año 85 llegué a Jaén con mi plaza. 

—¿No le advirtieron sus hermanos políticos de la mala fama que tiene eso de ser inspector de Hacienda, o es que lo hicieron a posta para que cayera?

—[Ríe]. Sí, bueno... Mala fama, sí, pero depende también de las personas. 

—Claro, claro, pero no negará que así, de sopetón, es como hablar de la suegra.

—Sí, se dice y te pones a temblar. 

—Vamos, que por poco poético que suene no fue el amor el que lo sacó de sus playas, sino la Agencia Tributaria. Y ya, jiennense con todas las de la Ley. 

—Exactamente. Tanto es así que mi idea era volver a Málaga, claro, pero no salió una plaza que me gustara, la que tenía aquí era buena, las hijas fueron haciéndose mayores... ¡Y aquí estoy!

—Casado y padre de tres hijas... ¿Jiennenses de pura cepa?

—Bueno, mi última hija sí nació en Jaén, una es de Madrid y la otra de Málaga. 

—A quien Dios quiso bien, casa le dio en Jaén. ¿Se siente usted en sintonía con ese viejo refrán?

—En Jaén se vive muy a gusto, es muy tranquila la ciudad, puedes andar para llegar a los sitios. Yo venía de Madrid, que estaba todo lejísimos, era hororroso; Málaga también se ha hecho grande y se ha convertido en un pestiño, Jaén me gusta, me gusta mucho. 

—Y ahora, jubilado, ¿no se ha planteado volver a la tierra en que se crio, "al embrujo incomparable de su sol", como canta Rubén Blades?

—No, mis hijas casadas están aquí, mis nietas son de aquí... ¡Ya "pa qué", adónde voy?

—"Pa qué.". Ya es usted más de aquí que las aceitunas de cornezuelo, señor Malpartida. Esas expresiones, hasta ese acento...

—Sí, casi sí. 

—Su vena creativa, la pintura, ¿también le nació en Jaén, como su tercera hija?

—No, eso lo tenía ya en Málaga, realmente. Una amiga mía, la mujer de un compañero de obras públicas, era pintora, le dije que tenía muchisimas ganas desde los dieciséis o diecisiete años pero que nunca me había puesto. Me dio unos consejos: "cómprate esto, lo otro y empieza poquito a poco". Así empecé, con mis óleos, a pintar manzanitas y jarritas. 

—Además de Ingeniería, estudió Derecho. Con ese currículo académico es raro que no le diera también por licenciarse en Bellas Artes.

—No, estaba liado con el trabajo, la familia... Intenté acceder a la Escuela de Arte José Nogué, que está muy bien, de donde han salido muchos maestros míos, pero llegué justo el año que quitaron las clases por la tarde, así que me era imposible.

—Y optó por las academias, por las clases particulares.

—Sí, he estado en la Universidad Popular, con Paco Quero (que ya falleció, el pobre). Después me fui con David Padilla a hacer retratos (otro pintor muy recordado) y con Nicolás Angulo. De ahí me fui a la Academia de Carrillo, y ahí sigo.

—Ahí sigue, recibiendo clases y exponiendo. Estos días y hasta el próximo 9 de enero, en el Club de Campo. ¿Qué encuentran los jiennenses que decidan pasarse por la entidad para ver su muestra?

—Es, un poco, mi trayectoria. He ido recogiendo de años anteriores, de los dos años de pandemia, lo nuevo... No he querido exponer óleos, son acuarelas y una muestra de técnicas diferentes de retratos.  

—¿Es su primera exposición?

—No, es mi segunda individual en Jaén, también he expuesto en Málaga y en Motril. Colectivas sí he hecho, precisamente tenemos un grupo de artistas de trabajadores de Hacienda y del Catastro de Jaén, FuncionArt.

—Curioso, porque mucha gente, cuando entra al edificio de la Plaza de la Constitución, seguro que ni se imagina que muchos de los que trabajan allí son artistas. 

—Tenemos nuestro mundito aparte, para expresarnos con la obra, ya que con lo otro son solo leyes y este campo del arte nos deja abrirnos un poco.

—Y usted, cuando expresa ese mundo interior a través de los pinceles, no se olvida de Jaén...

—Es que Jaén tiene preciosidades; me gusta mucho el mar, evidentemente, pero Jaén tiene muchos paisajes preciosos, la Catedral... Tiene cosas preciosas para pintarlas. 

—La Concebida, la Navidad, Reyes... Una buena excusa, quizá, para regarlarle a alguien un 'Adolfo Malpartida', ¿no?

—Sí, claro que sí. Lo dije en la presentación de la exposición, yo animo a comprar cuadros en el sentido de que es como la música: a ti te gusta una canción, segun tu época, tú la escuchas y dentro de dos meses la escuchas otra vez o dentro de un año y te sigue gustando. Un cuadro es igual,  tiene que gustarte, que enamorarte, colgarlo en tu casa, verlo y decir "¡qué bonito!". Y dura toda la vida. 

 La Catedral preside una de las obras de la exposición. Foto: Club de Campo de Jaén.
La Catedral preside una de las obras de la exposición. Foto: Club de Campo de Jaén.

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