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"Lo que va a pasar en Jaén no podría pasar en ningún otro sitio"

Por Javier Cano - Junio 24, 2021
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"Lo que va a pasar en Jaén no podría pasar en ningún otro sitio"

Los astros parecen alinearse para que el concierto de los madrileños Rufus T. Firefly (Víctor Cabezuelo y Julia Martín-Maestro), el próximo sábado en Jaén, sea todo un acontecimiento. Con las entradas ya agotadas, al "misterio enormísimo" (que diría Cortázar) de no saber dónde tendrá lugar la nueva cita de Consentidos se une el detallazo de estrenar en directo, aquí, las canciones de su próximo y esperado disco. "Cosas modestamente excepcionales" como las que le ocurren al protagonista de Rayuela.

—Víctor, ¿cómo se lleva eso de venir a actuar a una ciudad sin saber el lugar exacto del concierto? A no ser que ustedes sí que lo sepan...

—La verdad es que no tenemos ni idea y nos hace mucha ilusión, debería ser siempre así.  

—¿Les ha pasado antes, o Jaén se lleva la palma en esto de tenerlos en vilo?

—Pues sí, porque además vamos a presentar el disco nuevo, que no lo hemos tocado nunca y que vamos a sacar a final de año pero que no hemos tocado todavía en directo. Es la primera vez también. 

—Todo un privilegio para sus seguidores jiennenses...

—Eso espero, que sea un privilegio. Va a ser bonito. 

—¿Es también la primera vez que tocan en Jaén?

—No, hemos tocado en alguna sala y cerca de la capital, y la verdad es que muy bien. Andalucía, por alguna razón, siempre nos trata muy bien, el grupo funciona muy bien allí. No sé por qué pasa, pero es como estar en casa o mejor.

—Ya que el público todavía ignora el lugar del concierto, lo mismo puede usted aliviarles la espera con un adelanto de lo que van a poder disfrutar el sábado. ¿Llegarán cargados de novedades o piensan repasar, además, sus trabajos anteriores?

—Nos vamos a centrar en el disco nuevo entero, al completo. Vamos con una banda nueva, diferente a lo que hacíamos, con más miembros. La verdad es que tampoco quiero desvelar mucho más, me gustaría que todo formase parte de la sorpresa, pero sí quiero que tengan claro es que vamos con canciones nuevas, que va a ser una sorpresa para todo el mundo. Me parece un concierto muy emocionante; normalmente se lleva todo muy premeditado, muy cerrado. De esta manera nosotros vamos a estar también mucho más vivos, más pendientes de todo, un poco intranquilos, y eso le da mucha emoción a la noche. 

—Entre esas sorpresas, Lafayette Live Master y Torre de marfil, los sencillos con los que han puesto los dientes largos a sus incondicionales. 

—Hemos sacado dos adelantos, que son los que íbamos a sacar, no sacaremos nada más hasta que se publique el disco en octubre o noviembre. Son una pequeña muestra de lo que queremos hacer, no es cuestión de que la gente vaya al concierto a ciegas y de repente se pueda encontrar ahí a un grupo de techno, no. Queríamos que supieran que seguimos fieles a nuestra manera de ver la música. 

—¿Qué sensaciones tienen con este nuevo trabajo? ¿Cómo ha recibido el público estos dos temas?

—Muy bien, tenemos la suerte de que siempre que sacamos algo la gente habla bien de nosotros. Es verdad que no somos un grupo supermasivo, pero también es verdad que la gente que nos sigue es muy fiel, está deseando que saquemos cosas, somos pocos pero muy familia al final, y es algo que me gusta. Prefiero gente que se interese por lo que hacemos, que esté activa, que participe un poco en la vida de la banda, que no sea gente que, de repente, si estás de moda, se sube al carro y luego se baja enseguida. Creo que como no hacemos canciones demasiado directas, demasiado 'hit' (por decirlo de alguna manera), nuestro público termina siendo otro también. 

—¿Un público menos comercial, quizá, en consonancia con su propuesta musical? 

—Hay una cosa que nos dicen mucho, y es que les costó entrar pero, una vez que entraron, les pareció increíble. Eso me parece muy bonito, es una bonita definición de lo que hacemos, no demasiado accesibles pero... 

—Vamos, que les cuesta entrar pero que, una vez dentro, les cuesta mucho más salir, alejarse de ustedes.

—Sí, y eso es precioso. 

—Público, por cierto, de aquí de y de allá, tras la experiencia de Rufus T. Firefly en tierras mexicanas y chilenas.

—Es genial cómo vive la gente por ahí la música, es muy diferente a tocar aquí. En México, por ejemplo, vas de nuevas, es como si tocases por primera vez en cualquier sitio. Aunque aquí tengas un pequeño bagaje, allí no sirve para nada, y es muy bonita la sensación de estar ante gente que te está descubriendo. Son muy pasionales en los conciertos, es muy guay pero hay que volver, te renueva mucho musicalmente. Eso sí, también es muy cansado, no puedes hacerlo todos los meses. 

—¿Tienen intención de ampliar esa aventura americana una vez esté en la calle su nuevo trabajo discográfico?

—Bueno, somos muy de ir poco a poco, de no tener demasiados pájaros en la cabeza en cuanto a planes (en la música sí que tenemos muchísimos). Ahora mismo pensamos en los conciertos que tenemos este verano, vamos viendo lo que va pasando, abiertos a todas las posibilidades pero sin obsesionarnos, sin esperar nada. Llevamos tanto tiempo en la música que sabemos cómo funciona, que todo se puede torcer de un momento a otro. Preferimos ir con los pies en el suelo.

—Y en tiempos de incertidumbre como los que vive el mundo... ¿Cómo ha pasado la banda la pandemia, o la pandemia por la banda? ¿Ha sido un periodo creativo o un tiempo de silencio, como lo llamaría Martín-Santos?

—Imagino que como todo el mundo, con momentos mejores y peores. Hemos tenido algo que nos ha hecho mantenernos activos y con la cabeza centrada en la música, que ha sido grabar el disco nuevo, un disco que me tomo como algo que nos ha ayudado muchísimo psicológicamente. Los primeros meses de la pandemia no sabíamos muy bien lo que iba a pasar, teníamos fechas previstas para grabar pero al final no se pudo, y a mí, que además vivo en un piso pequeño, con poca luz, particularmente me afectó mucho. Cuando hubo posibilidad de grabar a finales de año, mi cabeza se centró en eso y dejé de pensar en cosas tristes, malas, y empecé a sentirme mejor de salud incluso. En ese sentido me ha ayudado mucho.

—¿Ha sido un periodo creativo o un tiempo de silencio, como el de la novela de Martín-Santos?

No sé si ha sido creativo, la verdad es que no intento sacar nada bueno de la pandemia, nada positivo. Creo que la hemos pasado, estamos aquí y estoy feliz con ello, pero no ha sido un aprendizaje ni nada de eso. Ha sido una putada. 

—Y en el nuevo disco, ¿se hace presente el confinamiento, la pandemia...?

—No, porque he tenido además mucho cuidado de que sea así. Es verdad que todo ha sido cerrado y grabado durante esa etapa, pero quería evadirme de eso, mirar hacia otro lado. A lo mejor algo que he escrito, en otro momento no lo hubiera escrito de esa manera, pero no hay ninguna referencia explícita. 

—El sábado está a la vuelta de la esquina, Víctor. ¿Algún mensaje para quienes decidan pasarlo con Rufus T. Firefly en Jaén?

—Que van a escuchar canciones nuevas que nunca hemos tocado, que van a sentir nuestra emoción ante esta primera vez y que espero que sea una noche emocionante para ellos, porque para nosotros lo va a ser seguro, tenemos muchas ganas de tocar. Creo que hay algo muy bonito en esta forma de plantear los conciertos, que va en contra de cómo funciona la música hoy y que me parece muy emocionante: lo que va a pasar en Jaén este sábado no podría pasar en ningún otro sitio ni en ningún otro momento, y eso es muy guay. 

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