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"El problema de la UPM es que nunca se ha contado con los monitores"

Por Esperanza Calzado - Mayo 30, 2021
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"El problema de la UPM es que nunca se ha contado con los monitores"

Falta de transparencia, de planificación pero, sobre todo, de diálogo. Son los problemas de fondo que la presidenta del sindicato CSIF Jaén, Antonia Ibáñez, achaca al conflicto generado en torno a los monitores de la Universidad Popular Municipal de Jaén. Una falta de comunicación con el equipo de Gobierno municipal que ha sido denunciada por otros empleados municipales, como es el caso de los Bomberos.

Hay quienes ven en el problema de estos monitores un paralelismo con lo ocurrido con los empleados de Onda Jaén e Ibáñez confía y espera que no corran la misma suerte y se pueda llegar a una solución. Mientras tanto, explica en esta entrevista con Lacontradejaén su punto de vista sobre lo que está ocurriendo.

—¿Cuándo empiezan los problemas actuales en la Universidad Popular Municipal?

—Cuando se instauró el estado de alarma, como en la mayoría de las empresas de Jaén.

—Hasta entonces ¿iba todo bien?

—Sí. Se habían pedido mejoras en el edificio pero no, hasta ese momento, no existía conflicto alguno.

—¿Qué pasó cuando se decretó el estado de alarma?

—Se cerró y se dieron cuenta de que eran entre 60 y 80 profesores, aparte del personal de administración, limpieza, etcétera, y con distintas horas de contrato (unos por curso escolar y otros para la escuela de verano). Más del 70% son mujeres de entre 50 y 60 años. Yo creo que el Ayuntamiento, al darse cuenta de los trabajadores que había, decidió aplicar una política de recortes. Pero creo que no está bien informado de la relación laboral que tienen.

—¿Cuál es?

—Ellos son personal fijo discontinuo; pero son fijos, por lo que tienen todos los derechos. Son discontinuo porque los llamaban en dos convocatorias, una para el curso escolar y otros para los cursos de verano. Creo que con el estado de alarma y el cierre de la universidad se plantearon que si había que invertir para arreglarla y con una plantilla tan amplia se debía hacer un recorte. Y el problema de fondo radica en que en todo este planteamiento no han contado con los propios monitores. 

—¿Por qué?

—No se hubiera dado, por ejemplo, esta falta de planificación en las obras de la UPM, que se deberían haber hecho durante el estado de alarma, cuando el edificio estaba cerrado, como hicieron muchas empresas. Se tenía que haber hecho los deberes y se tenía que haber planificado todo mejor, incluso su apertura. Si una vez que se hizo la desescalada el propio Ayuntamiento abrió las escuelas infantiles diciendo que eran seguras, por qué no adaptó la Universidad Popular Municipal e hizo lo mismo. 

—¿Se puede perder la esencia de la Universidad Popular Municipal?

—Se creó por Pilar Palazón como una universidad pública y del pueblo. Nació como un punto de encuentro y un recurso para aquellas familias que no tenías posibilidades económicas de apuntar a sus hijos a una serie de cursos que de otra manera no podrían. Pero también para la gente mayor, que se relaciona con personas de otras edades y se les da un aliciente muy importante. La UPM siempre ha sido un estandarte, algo histórico y una seña de identidad. 

—¿En qué situación se encuentran ahora los monitores?

—Se reunieron con el director y el Consejo Rector y les informaron de la existencia de un 'comité' que dice que la UPM no puede acoger clases en ese momento. Eso fue en septiembre. Sin embargo, el Ayuntamiento sacó la oferta de cursos para empezar a principios de noviembre. Se puso en marcha la plataforma virtual para evitar colas en la matriculación, la gente se fue apuntando y, de pronto, se suspendió y se dijo que no.

—¿Qué pasó?

—No entendíamos nada. Nos dijeron que iban a hacer el arreglo con una inversión de más de 600.000 euros. Es cierto que son cosas que hay que arreglar, pero lo tenían que haber hecho antes de que empezara el curso.

—¿Si pensaban hacer las obras, para qué ofertaron plazas?

—Creo que asustaron al propio alumnado y se produjo una falta de planificación que creo que hizo que las personas no se apuntaran. Los cursos se tienen que pagar y quizás la gente pensara que si no tenían claro que se iban a celebrar, si se iban a hacer obras, los anteriores todavía estaban pendientes de devolución... Creo que se juntó todo porque desde el primer momento no se ha hablado con claridad y no existe un plan trazado.

—Ahora se han ofertado los talleres de verano...

—La escuela de verano estaba pensada como una medida de conciliación para las familias. Ahora sacan unos talleres que están muy bien, yo no digo que no, pero que pierden su esencia. Talleres de nueve horas, un concurso de pintura en Jabalcuz, una actividad en sábado o domingo... Pero es que, además, esos cursos son muy limitados de horas. Si llaman a los monitores que ahora están parados, pasan de una jornada de un 80% al mes con un sueldo más o menos digno a cobrar unos 100 euros, debido a la limitación de horas. Entonces, salir del desempleo, por poco que ingresen, es cobrar todavía menos. Lo que no entendemos es cómo algo que funcionaba lo hayan cambiado de la noche al día. Eso choca. No sé si es improvisación o es un plan de recortes que todavía no conocemos.

—¿Hay temor de que se llegue al mismo final que con los trabajadores de Onda Jaén?

—También se piensa. Hay muchos trabajadores en el Ayuntamiento temporales de hace muchos años que están con la mosca detrás de la oreja.

—Diez de estas monitoras han acudido a la Justicia.

—Sí, y se sienten un poco intimidadas.

—Pero, ¿por qué acuden a la vía judicial?

—Dependiendo de cada caso y del tipo de contrato. Es que la relación laboral de los monitores de la UPM más que temporal parece que son estructurales, después de tanto tiempo. Algunos llevan 15 años trabajando.

—¿Qué piden los monitores entonces?

—Ellos quieren trabajar. No quieren que les regalen nada.

—Cuando se dice que quieren entrar al Ayuntamiento por la 'puerta de atrás', ¿qué piensa?

—Eso no es así. En el Ayuntamiento trabajan funcionarios o personal laboral, las dos categorías de empleados públicos. Los monitores son personal laboral, tienen constituido su comité de empresa y creo que la concejal Eva Funes no tiene toda la información de que son empleados públicos desde hace muchos años, más de los que ella lleva en el Ayuntamiento. Al ser empleados públicos, tienen unos derechos adquiridos. Cuando se cerró el edificio, ellos pensaron que los iban a reubicar, incluso pensaron que los iban a poner en el Imefe, para así no tener que contratar a monitores de fuera. Es más, podrían haber dado parte de los cursos de manera virtual, porque si algo ha demostrado esta pandemia es que se pueden hacer muchas cosas con el teletrabajo. Pero no fue así. El que quiere ser funcionario tiene que pasar por un proceso selectivo, eso está claro. Pero ellos jamás han pedido ser lo que no son. 

—¿Cuál es su explicación, entonces?

—O entra dentro de la política de recortes que tenga establecida el Ayuntamiento o se está acabando con lo público. Cada vez vemos más pérdidas de centros públicos y lo acabamos de ver con la Escuela Infantil de Santa Catalina, se ha cerrado. ¿Cuántos colegios se van a cerrar? Nos explican que no hay niños y por eso lo hacen pero en el caso de la UPM no es así, demanda hay desde siempre. 

—¿Creéis que en septiembre se retomará la actividad normal?

—Según  dicen sí. Pero ya les han advertido a los monitores que los cursos no serán como antes, que la oferta será más reducida, que el horario será inferior... Consecuentemente se les reducirá el sueldo.

—¿Tenéis esperanza en alcanzar una solución satisfactoria?

—No tenemos esperanzas en muchas cosas. Porque una cosa es lo que digan desde el Ayuntamiento y otra la que hacen. Confiamos en que sean coherentes y se den cuenta que la UPM es de las pocas cosas que tenemos en Jaén que deben mantenerse. Es incomprensible que algo que funciona y va bien, quieran cambiarlo y reducirlo. Pero no lo sabemos porque no hay diálogo, no hay comunicación y cuando se sientan en una mesa es "ordeno y mando". Fíjate que todos los colectivos con los que tiene problemas denuncian una falta de comunicación. Cuando tus trabajadores denuncian que no hablas con ellos, ese es un problema importante.

 

 

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