Cerrar Buscador

"Mi libro homenajea a las personas que lucharon por la libertad"

Por Javier Cano - Octubre 29, 2022
Compartir en Twitter @JavierC91311858
"Mi libro homenajea a las personas que lucharon por la libertad"
Manuel Martínez Moreno, con su nuevo libro.

Diez títulos conforman la bibliografía del escritor, profesor y jefe de sección del área de Educación del Ayuntamiento de Úbeda Manuel Martínez Moreno. Una amplia trayectoria que enriquece ahora con su acercamiento a la figura del orcereño Antonio Berjaga, jovencísima víctima de los campos de exterminio nazis, a través de las páginas de Recuerdos mutilados, la 'penúltima' novela histórica de este segureño de 1958.

—¿Cómo conoció la historia del protagonista de su nuevo libro, cómo se gestó esta suerte de biografía novelada, Manuel?

—Leí un artículo de Sergio Rodríguez Tauste, familiar suyo que ahora es concejal de Cultura de Orcera. Un artículo sobre su tío abuelo que me interesó bastante, porque de la Sierra de Segura no tenía yo conocimiento de muchas personas que hubieran llegado a Mauthausen y hubieran muerto allí. Un artículo relativamente corto, porque se sabe poco de él, este hombre murió con veintisiete años. A partir de ahí me puse a investigar y, junto con la documentación que me pasó este familiar y la que yo he ido sacando, me decidí a hacer esta novela sobre su vida y los acontecimientos que pasó. 

—Un paseo por su bibliografía sugiere que Recuerdos mutilados. Antonio Berjaga Nieto, un orcereño víctima de Mauthausen-Gusen supone su primera incursión temática en la memoria de los caídos en los campos nazis. ¿Es así?

—Sí, este es mi décimo libro, tras nueve novelas históricas en las que he tratado desde los íberos en la Sierra de Segura hasta de Manuela Malo, que vive todavía en Torreperogil: la cocinera de Churchill. Cuando veo a alguna persona o personaje que me interesa, hago una investigación profunda sobre su vida y su época, intento novelarla lo mejor que puedo y sé y la verdad es que hasta ahora no me ha ido mal. 

—Una biografía novelada, porque su libro no es ni una biografía a secas ni una novela de ficción...

—No, no, es la historia novelada de este hombre, por eso se llama Recuerdos mutilados, porque voy hilando trazos, los capítulos son, lógicamente, por donde estuvo, lo que pasó y lo que le pasó. Pero en estos Recuerdos mutilados hago cuadros costumbristas, que son los recuerdos que él lleva cuando va en el tren camino de Mauthausen o cuando está en el frente de Teruel; él tiene que recordar, recuerda la feria de Segura, los amores que no tuvo... Recordar es algo humano, y yo lo utilizo como recurso literario. 

—Una vida copada de contrariedades la de Antonio Berjaga, que no llega ni a la treintena. 

—Le pilló una serie de acontecimientos. Estaba haciendo la mili y estalló la sublevación militar contra la Segunda República, fue una batalla detrás de otra hasta que llegó a Francia, y tuvo la mala suerte de caer en la zona de Vichy, que era pronazi. Allí estuvo en un campo de concentración, del que salió el famoso convoy de los 927, todos republicanos españoles, familias enteras, y fue cuando lo mandaron a Mauthausen. Estuvo poco tiempo, el frío hizo mucha mella en los españoles que llegaron allí, en un sitio muy masificado; al que ya no servía para trabajar lo mandaban a Busen. Ellos creían que allí iban a estar mejor, pero resulta que aquello no eran campos de concentración, sino de exterminio. Y claro, allí muere con veintisiete años. 

—¿Una muerte natural, o inducida? 

—Inducido por todas esas circunstancias. Para este tema de investigación me escribo con el Mathausen memorial, me dan hasta el número que llevaba en el brazo... Ellos ponen: "Causa de la muerte, tuberculosis pulmonar", pero en realidad murió de las palizas, de las comidas, de la falta de aseo. En mauthausen, los españoles republicanos eran los que llevaban las piedras por las famosas escaleras que salen siempre en los reportajes, los de las SS se divertían con ellos. 

—Un libro duro, entonces.

—Una novela que relata una historia que a lo mejor todo el mundo sabemos un poquito pero que creo que es necesaria. Hay que saber de dónde viene uno, quién es y adónde va, y en esta época en la que parece que algunos niegan estos terribles acontemcimentos, es un libro necesario.

—Sin embargo, como usted mismo ha indicado líneas arriba, entre tanta tragedia se cuelan en sus páginas la matanza, las fiestas de la sierra, los toros en Segura...

—En ese aspecto es muy ameno, porque en esos cuadros costumbristas trato todo eso, sí. Antonio nace en 1914, un día de matanza y la madre se pone de parto. Ahí, por ejemplo, uso un recuerso literario: el cerdo grita, la madre grita, y Antonio nace entre la sangre del cerdo para la matanza.  

—¿Qué mensaje puede extraerse tras la lectura de su obra, Manuel? ¿Qué es, en realidad, Recuerdos mutilados?

—Es un homenaje a todas aquellas personas que sufrieron y tuvieron una vida miserable, muy mala, por luchar por la libertad, y el mensaje que podemos sacar es más bien para los jóvenes, personas que a lo mejor no han estudiado estos temas y piensan que la libertad y las cosas que hacemos cotidianamaente, a los que nos les damos importancia, nos han caído de un árbol, ¡y no ha sido así! La gente ha luchado, las mujeres por tener un voto, los hombres, cada uno en su época, por trabajar ocho horas, por ser libres. Eso es lo que se puede sacar del libro, que es una pena que hayan pasado cosas así, y que gracias a la memoria de esta gente tenemos que procurar que no pasen nunca más. 

—Para algunos, quizá, también puede ser una lápida, un desagravio para la figura de Antonio Berjaga, del que ni siquiera se sabe el trozo de tierra donde yace...

—No se sabe, he indagado pero no, supongo que en una fosa común o en un crematorio. Efectivamente, esto es un homenaje a él, por eso se presentó ayer en su pueblo, en su Ayuntamiento. Y también un homenaje a la gente de Jaén que murió allí, en Mauthausen. Que hubo muchos. 

—Con la jubilación a la vista, señor Martínez, a poco más de un año y pico, y todo el tiempo del que podrá disponer cuando la haga efectiva, seguro que anda ya pensando en nuevos títulos, en otros libros. 

—No paramos, los que nos gusta escribir no paramos. Ahora estoy metido también en el teatro, con mi compañera Nati Villar, haciendo La maleta de la abuela, con la que hemos recorrido un montón de kilómetros, y he escrito algunas obras de teatro, posiblemente la próxima publicación sea alguna de ellas. 

 El escenario es otra de las pasiones de Martínez Moreno.
El escenario es otra de las pasiones de Martínez Moreno.

 

He visto un error

Únete a nuestro boletín

COMENTARIOS


COMENTA CON FACEBOOK