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"No existe ninguna autocensura cuando eres capaz de escribir lo que sientes"

Por Javier Esturillo - Noviembre 10, 2018
"No existe ninguna autocensura cuando eres capaz de escribir lo que sientes"
Javier Hernández presentará el próximo 16 de noviembre algunos temas de su primer disco en solitario. Foto: Luis Sandoval

Javier Hernández (Linares,1970) siente un cosquilleo en el estómago. Queda poco menos de una semana para que vuelva a ponerse delante del público. Pero esta vez no lo hará con su mítica banda Automatics, de la que se separó hace algún tiempo, sino en solitario con su nuevo proyecto SDW, en un concierto íntimo en el que avanzará algunos de los temas de su primer larga duración. Un cedé que nace de la entrañas de una mente inquieta, de la que fluyen mil y una ideas relacionadas con una experiencia vital que ha plasmado en canciones que no dejarán a nadie indiferente. Temas madurados y macerados al calor del hogar junto a su colección de discos, libros y cientos de recuerdos que se amontonan en la estantería. 

Javier Hernández, cuyos primeros pasos en la música llegaron de la mano de Clan de Clan y Nocivos, tocó el cielo con Automatics, banda con la que cumplió sueños y también conoció decepciones. Sin guión, la entrevista muta en conversación, con la lealtad como rasgo definitorio de una figura tan ignota y a la vez tan apasionante. Ahora, en esta época tan poco boyante para los músicos, continúa con su carrera en solitario contra viento y marea, dispuesto a darlo todo para sentirse más vivo que nunca.

¿Nervios?

—Siempre. No recuerdo nunca no haberlos sentido antes de una actuación, grabación y, por supuesto, en lo que estoy trabajando actualmente. Pienso que son necesarios para sentir que te importa tanto lo que haces, que de ser al contrario dejaría de hacerlo o me dedicaría a otra cosa que me los proporcionase.

¿Es su primer proyecto en solitario?

—Sí, es el primero.

¿Cómo surge SDW?

—Siempre ha habido un duende dentro de mi cabeza, la inquietud, el negarme a olvidar todo lo que me ha hecho vivir la música, lugares y personas, momentos irrecuperables, y que nunca olvidaré. Surge por la necesidad de musicalmente ser tú mismo, por continuar con algo en mi vida que no ha acabado y creo que nunca terminará, sin dejar que los años sean los que marquen el ritmo de mi vida, sino las canciones.

¿Lo ha madurado mucho?

—Sí, no es fácil, cuando estás tanto tiempo dentro de una banda con un estilo tan definido y quieres realizar algo distinto, pues todo lo que al principio aparece es muy difícil que, incluso, tú mismo le encuentres similitudes, aunque supongo que en este primer trabajo algo quedará. Aunque no me molestaría.

Me encuentro en un campo nuevo, al tocar guitarra y voz, y descubriendo día a día cosas nuevas e ideas que no paran de nacer en mi cabeza. Han sido muchas ideas las que han ido directamente al cubo de la basura hasta encontrar la línea que más me convencían para SDW.

¿Cuándo sintió que estaba preparado para hacer el álbum?

—Desde el principio he confiado en mí mismo, aunque he de confesar que ha habido momentos de crisis, en los que pensaba que estaba demasiado solo, y las ideas no avanzaban, pensé en producción y, a día de hoy, con el estudio que decidí hacerlo (Haleluya Music Studio), y la ayuda de Juanca y Gómez, han sido los que me han aportado las ideas necesarias y forma de ver los temas conjuntamente para darle lo que necesitaban.

Seguramente este me está costando más de lo esperado, pero había que dar una vuelta importante a la hora de composición, sonido etcétera, esto que es lo difícil ya esta definido, por lo que creo que “sí estoy preparado para hacer mi álbum”.

Se trata de un disco compuesto en la intimidad de su casa.

—Pues sí, no quiero decir con esto que hable solo de mí o mi entorno, pero musicalmente sí. Han sido muchas horas solo encerrado hasta conseguir las canciones elegidas para ello. No es un disco triste y lento; al contrario, creo que tiene la fuerza medida para que suene una vez que esté terminado, a un nivel compensado entre canción y canción.

¿Qué tanto por ciento tiene de minimalista?

—No del todo, sí que he intentado huir de demasiados efectos de acompañamiento. Sonidos más limpios, pero no creo que llegue al minimalismo.

¿Qué pensó una vez terminado?

—No sé, muchas cosas … que fui capaz de hacerlo, que después de pasarlo realmente mal cuando se terminó Automatics, y pensar que no iba a ser capaz, que hay que hacer real otro sueño, una experiencia más para contarle a mi hijo o vivirla con él.

¿Queda algo de su etapa en Automatics?

—Si te refieres en SDW, creo que salvo que se me escape algún detalle incontrolable, no, ya que musicalmente no tiene mucho que ver. Si te refieres a la banda, no lo sé, cada uno ha seguido su vida, y he estado muy metido con lo mío y no sé la actividad que ha tenido el resto.

¿Qué influencias podemos encontrar en el disco?

—Bueno, en composiciones no lo sé. Eso se lo dejo a quién quiera comparar, pero sí que es verdad que he sido muy seguidor de grupos como Teenage Fanclub, Ryan Adams, Lloyd Cole, Wilco, Band of Horses, Yo la tengo, Eels, Elbow, The Smiths…

Háblenos de la composición de las letras. ¿Cuál ha sido su inspiración?

—Lo irreal y lo real, el amor y el desamor, cuando eres padre te surgen ideas distintas que vuelan en torno a él, y te hacen darle la importancia que ellos le darían y te hacen partícipe sin querer.

¿Cómo es el equilibrio entre escribir para uno mismo siendo consciente de que va a ser escuchado por un público? ¿Existe algún tipo de autocensura en ese proceso?

—Bueno, pienso que las letras, o por lo menos es lo que me ha sucedido a mí, tienen un equilibrio desde el principio, ya que muchas cosas de las que cuentas en ellas son comunes entre el que las escribe y el que las escucha, pensamientos, momentos, sentimientos, vivencias contadas mentiras y verdades… No existe ninguna autocensura cuando eres capaz de escribir lo que sientes.

El viernes 16 de noviembre lo presenta en su ciudad, en un concierto íntimo. ¿Cómo plantea su puesta en escena?

—Sí, esto es en colaboración con el Festival Indies in Parkas, ya que hacemos una presentación el día antes del festival, en un local emblemático para mí de Linares, como es la tienda de Calzados Mallorca. Es una idea de potenciar este tipo de conciertos en dichos sitios que tenga algo especial.

Para este concierto iré acompañado de una banda de músicos y amigos, que también están involucrados en este proyecto prácticamente desde el principio. Será una prueba con algunas canciones de cara a realizar la presentación más adelante de forma completa con todo el disco.

¿Qué le parece la escena musical en Linares y en el resto de la provincia? Mójese.

—Bueno, he sido una persona bastante respetuosa en ese aspecto siempre. Tiene que haber de todos los estilos y respetar cualquier creación. Es muy difícil tener un grupo hoy en día, por lo que no me considero nadie con el derecho a valorar a ningún músico. Siempre existirán grupos buenos y otros menos buenos, y esto no quiere decir que los que sacan discos y están en todos los festivales sean los mejores.

¿Qué podemos esperar de Javier Hernández y SDW en el futuro? ¿Planes a corto/medio plazo?

—No voy a ponerme plazos, intentaré estar siempre de una forma u otra.

Fotos: Luis Sandoval

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