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"Un buen lector siempre valorará un libro como algo necesario"

Por Javier Esturillo - Diciembre 08, 2018
"Un buen lector siempre valorará un libro como algo necesario"
Javier Soler Belda es el gerente de EntreLibros de Linares. Foto: nuncasupieron.blogspot.com

En el número 4 de la calle Viriato de Linares, a un minuto de la Plaza de San Francisco, hace veintidós años que abrió sus puertas la Librería EntreLibros. Un negocio con encanto, ordenado cuidadosamente, de ambiente familiar y en el que el tiempo se detiene si uno quiere. Dijo una vez el diseñador Karl Lagerfeld que "el aroma de un libro recién impreso es el mejor del mundo". Y EntreLibros huele maravillosamente bien.

La regenta Javier Soler Belda (Linares, 1966), un tipo curioso, cuya existencia siempre ha estado ligada a la lectura. De hecho, se puede decir, sin miedo a equivocarnos, que nació con un libro debajo del brazo. Antes de la tienda en la calle Viriato, Soler ya agitaba el vida cultural de la ciudad en un pequeño establecimiento frente al instituto Huarte de San Juan. Era punto de reunión de escritores, poetas, músicos, objetores y hasta políticos.

EntreLibros es, hoy en día, mucho más que una librería y papelería. Se ha transformado en un centro cultural en el que se imparten talleres, se cuentan cuentos, se ofrecen conciertos y los autores locales encuentran el hábitat perfecto para promocionar sus obras.

Javier Soler es, además, "Papelino", y "Tronchajara" (Cristina Escudero) su compañera con la que recorre mundos imaginarios para hacer soñar a los más pequeños. Sesiones infantiles en las que no hay prejuicios. Hablan del amor, de la vida, de la muerte… sin lecciones ni moralejas, solo utilizan las palabras adecuadas.

EntreLibros no es una librería cualquiera, ¿qué la hace especial y diferente?

—Ya, desde el primer momento, nuestro planteamiento fue abrir un comercio que no se limitase a venta de libros, utilizar este espacio para desarrollar una serie de inquietudes que tienen que ver con la música, la literatura, el arte… era nuestro objetivo y a lo largo de los años hemos ido perfilando una programación cultural que traspasa nuestras puertas y se proyecta en la ciudad, en el público que comparte con nosotros esta forma dinámica de ver la cultura.

¿Cómo ha sido esa evolución?

—Ser librero es un oficio complejo que no se aprende en dos días. Por supuesto la evolución de la librería tiene que ver con este aprendizaje y con el empeño de que nuestra librería estuviera a la altura de las mejores de este país. Creo que no lo hemos hecho mal a tenor de los premios a nivel nacional, autonómico y local que nos han concedido por nuestra labor.

 Foto: Teresa Martín
Foto: Teresa Martín

¿Qué ha supuesto el Premio Andalucía de Comercio Interior?

—La ilusión con la que acometemos nuestros proyectos, aparte de que nos apasiona nuestro trabajo, ese es el motor, no avanzamos pensando en si nos van a premiar o no. Ahora bien, el reconocimiento de las instituciones a este trabajo tiene un valor incalculable, no solo por el respaldo que supone para nosotros, también hay que valorar la dimensión social de este hecho. Vivimos en una ciudad con un presente complicado, sin embargo hay gente que se siente orgullosa de la librería que tiene en su ciudad, para nosotros formar parte de ese mensaje positivo y necesario es el mejor premio.

¿De qué modo ha cambiado el mercado del libro con la llegada de las nuevas tecnologías?

—Está claro que la aparición del ebook significó una caída en las ventas del libro de papel y todas las partes del sector se tambalearon, quizá hubo un poco de pánico, pues las bajadas se iban sucediendo y la caída parecía no tener fondo. Ha sido muy importante la labor de los libreros y su experiencia como dinamizadores culturales, para dignificar este oficio, recobrar la popularidad de las librerías y frenar la caída de las ventas.

¿La gente lee? ¿Y por qué se decanta?

—Supongo que el número de nuevos lectores habrá bajado debido a la cantidad de estímulos a los que se ven sometidos los y las jóvenes, sin embargo sigue existiendo el gusto por la lectura, un buen lector siempre valorará un libro como algo necesario, pues es una actividad que necesita de la participación del lector.

La novela sigue siendo el género más solicitado, en sus distintas vertientes, negra, histórica, romántica…, aunque hay fenómenos que sorprenden, como ejemplo, la proliferación de poetas jóvenes que han conseguido acercar a una generación al gusto por la lectura y de camino colocarse en los primeros puestos de ventas.

¿Existe un libro para cada persona?

—Por supuesto, creo que a la lectura se llega a través de un libro, un título que hace que necesites más. Para cada persona este libro es distinto, pues en muchos casos, ese libro, a modo de viaje interior, sirve para conocernos nosotros mismos.

¿Qué le diría a los agoreros que llevan tiempo vaticinando la muerte de los libros impresos en papel?

—Aún nos queda un buen camino por recorrer a los libreros y seguiremos peleando para mantenernos vivos y sanos.

Una de las peculiaridades de EntreLibros es su apuesta por el público infantil, con talleres y cuentacuentos. ¿Es una manera de introducir a los más pequeños en la lectura?

—Nuestro objetivo es familiarizar a los niños y las niñas con los libros, que aprendan a valorarlos y sobre todo a disfrutar de las historias que cuentan, luego existe la posibilidad de que sean buenos lectores, si es así, mejor que mejor.

También promueven un concurso de relato y promocionan a los escritores locales. Vamos que son todo un referente de la cultura linarense.

—Tanto el Concurso de Relato como el Taller de Escritura son dos actividades muy gratificantes, ver la evolución de autores desde sus primeros pasos, hasta convertirse en escritores con voz propia, en algunos casos.

¿Cuál es el secreto para seguir creciendo a pesar de las tempestades?

—No dormirse en los laureles y anticiparse, en la medida de lo posible, a dificultades.

¿Con qué nos sorprenderá EntreLibros próximamente?

—Ternemos en proyecto iniciar un Encuentro de Cuenteros y Cuentistas, una puesta en común entre escritores que escriben cuentos y narradores que cuentan cuentos. Distintos puntos de vista, en algunos casos divergentes, sobre un mismo tema, el cuento.

¿Recuerda el primer libro que compró?

—No, tampoco el primero que leí. En casa siempre hubo muchos libros

¿Y cuál ha sido el último que ha leído?

—Uno de los últimos (a veces leo tres libros a la vez) se titula “Vi, una mujer minúscula”, de Kim Thuy. La autora cuenta con mucho tacto el periplo de una familia que huye de Vietnam al comenzar la guerra, hasta su llegada a Canadá en calidad de refugiados. Una manera fantástica de narrar dotando de belleza una realidad aterradora.

Ahora, recomiéndeme uno a mí. Me gusta la Historia.

“S.P.Q.R. Una historia de la antigua Roma”, de Mary Beard. Este libro me gusta especialmente pues consigue conjugar el rigor histórico con una forma de narrar apta para públicos no especializados.

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