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"Por fin hay intención de que Jaén sea lugar de paso para los músicos"

Por Esperanza Calzado - Octubre 14, 2021
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"Por fin hay intención de que Jaén sea lugar de paso para los músicos"

Su nombre real es Miguel Ángel Hernando Trillo, pero todos lo conocen como Lichis. El sábado tocará en la Sala La Mecánica, en Jaén, un lugar donde siempre le gusta volver y al que le unen raíces familiares. Reconoce que le hubiera gustado venir más a menudo pero aplaude que haya iniciativas que estén colocando a la ciudad en el circuito de parada de los músicos. ¿Qué se encontrará el público? A un Hombre orquesta con el que repasamos su trayectoria más reciente.

—¿Cómo le llamo por Miguel Ángel o Lichis? ¿Quién es Lichis?

—Lichis es el apodo que me pusieron en mi juventud y con el que seguramente me entierren. De alguna manera, me ayuda a superar la persona y el personaje porque en este oficio, en ocasiones es difícil evitar que uno se coma al otro. 

—En 2009 se disuelve La Cabra Mecánica, y no volvemos a oírte hasta el 2014 con un disco llamado Modo Avión, ¿un sonido muy americano?

—Sí. Mientras estábamos acabando la gira con Fito, saqué un disco de blues con los que normalmente hago blues en vivo. Hacíamos una especie de revisión del repertorio de la Chess Records, sobre todo de los temas compuestos por  Willie Dixon. También empecé a tomarme más en serio el acercamiento al country y a la música americana de los años 50. Ya había tocado antes como bajista este tipo de estilo pero en ese momento lo enfrenté como cantante. Poco a poco fui componiendo las canciones y profundizando en ella hasta que el proceso culminó con la grabación de Modo Avión, en Nueva York y el pistoletazo de salida de la nueva etapa.

—Hay canciones como Horas de vuelo y Tal vez Buenos Aires por citar algunas, ¿se acercan a sonidos country?

—Efectivamente. Quizás Modo Avión fue la entrada a lo que ahora se llama la música americana y era virar más hacia el rock de raíz, que bebe de las influencias del folk y del blues. En realidad fue volver a los orígenes porque soy un músico de formación de rock, básicamente. 

—En 2018 nos presenta su segundo disco en esta nueva etapa, Mariposas y Torneos de Verano, con el que sigue manteniendo el sonido americano. Pero en el disco hay una joya que es No soy un Extraño que recuerda a sonidos de los 90, como Sonic Youth…

—Hay de todo. Hay una versión de Charly García, aunque no me prodigo mucho haciendo versiones, que quizás tenía ese ambiente más noise, de punto de rock de garaje. Fue un disco en el que profundizo en otras influencias más británicas que tienen mucho que ver con los Beatles. Así que ha ido combinando influencia británica y americana.

—Hace un par de años le vimos acompañado de Rubén Pozo, ex de Pereza, en un disco llamado Mesa para Dos ¿Fue para ver la aceptación del público o una forma de experimentar?

—Tenía ganas de hacer un viaje compartido porque el viaje en solitario es complicado. En Modo Avión empecé a componer canciones con otros autores pero casi toda mi trayectoria como compositor había sido en solitario. Creí encontrar cierta afinidad en cuanto al momento y lo que estábamos montando con Rubén. Él acababa de sacar su disco y yo el mío y decidimos hacer unos bolos juntos y pasarlo bien. Empezamos a salir a la carretera y del roce fueron saliendo canciones. Y se fueron grabando dos ep que luego se compilaron en disco completo. Tocábamos en cualquier sitio donde hicieran conciertos y así estuvimos casi dos años de actuaciones constantes y compartir música. 

—Ya que estará de visita en Jaén, hablemos un poco de su tributo a un ubetense de pro como es Joaquín Sabina. Con Rubén cantó quizás la canción más canalla Pongamos que hablo de Madrid. ¿Cómo fue la experiencia?

—Fue un poco horrible al final. El fenómeno fan tiene una parte que hace que la gente sea muy integrista. Con un artista tan idolatrado, hacer una versión de un tema tan conocido me valió una lluvia de leches. Una de las cosas que más me gustan es escuchar una canción mía en la voz de un artista que le dé su toque. Pero bueno, la grabamos en un estudio en directo, con un estilo muy crudo y descarnado. 

—Joaquín Sabina dijo hace unos días que no volvería a dar conciertos hasta que la gente pudiera ir sin mascarilla. ¿Cómo ha sido su regreso a los escenarios tras el confinamiento?

—No me puedo permitir esperar a que la gente pueda ir sin mascarilla. A Rubén y a mi nos afectó la pandemia porque acabábamos de sacar el disco y llevábamos un año y medio tocando mucho y justo parecía que se estaban empezando a recoger los frutos. Aún así decidimos sacarlo y cuando pudimos volver a tocar él ya estaba en otra onda. Yo he seguido tocando en pequeñas salas. Ha sido una experiencia positiva. La gente tenía ganas de escuchar música y el grueso de mis actuaciones se hace en un formato acústico, por lo que tocar a una hora prudente con aforos más limitados nos ha favorecido, más que perjudicado. 

—¿Qué se va a encontrar el público de la Sala La Mecánica?

—Jaén es especial porque toda mi familia materna es de ahí. Es un lugar donde me gustaría ir más a menudo. Parece que Jaén no formaba parte del circuito habitual de conciertos y parece que gracias a inciativas como la de la Sala La Mecánica parece que por fin hay intención de que Jaén sea un lugar de paso para los músicos. En cuanto al concierto voy con la gira El hombre orquesta y el público me verá con mi set de acústica mientras hago percusión. Repasaré las canciones de los últimos años y prácticamente todas las canciones van a ser una sorpresa porque no es un concierto nostálgico. No habrá canciones de mis anteriores etapas, sino de esta en solitario que es por la que lucho. 

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