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"La única forma de definirme como persona y músico es con mi nombre"

Por Esperanza Calzado - Julio 08, 2021
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"La única forma de definirme como persona y músico es con mi nombre"

Habla de manera pausada, reflexionando cada palabra que brota de sus labios y con un tono dulce que invita a escucharla. María José Llergo (Pozoblanco, 1994) tocará el próximo sábado en el ciclo Consentidos, una cita que le entusiasma hasta el punto de que vendrá acompañada de sus padres. 

Se resiste a revelar cuál será su escenario, cómplice del secreto que tan fielmente guarda la organización. Con apenas 26 años, con sus dos primeros sencillos llamó la atención de una discográfica como Sony, un gigante en la industria musical, que en 2020 publicó el disco Sanación. Su voz flamenca es una mezcla estilos pero siempre marcados por el sur, por lo "andaluz". Una voz angelical que hipnotiza y pone los pelos de punta con su timbre y deje. Hablamos con ella.

—Con apenas 26 años estás 'pegando' muy fuerte, como se diría coloquialmente. ¿Esperaba eso cuando empezó su andadura profesional?

—Lo deseaba. Pero si no hubiera ocurrido así, no hubiera pasado nada porque a la música nunca le he pedido más de lo que ya me da, que es la libertad de expresarme. La música es un espacio seguro desde donde expresar lo que siento y canalizar mis sentimientos. Aún así, todo lo que está pasando es precioso, impone y muchas veces me sorprende, pero lo disfruto mucho. 

—Su voz flamenca mezcla estilos como el soul, jazz y sonidos más modernos, hasta el punto que dicen que se asemejan a Rosalía. Pero usted siempre dice que su mayor influencia es su abuelo Pepe.

—Así es. Los primeros cantes de flamenco que tengo en mi memoria y en mi voz son los que aprendí con él, en el campo. Mientras regaba y abría los surcos de la tierra para regar con ese sonido tan característico entre tierra y agua, me cantaba sus coplas, sus fandangos y lo sigue haciendo, aunque ya no trabaja. Ayer -por el martes- estuve en su casa y lo grabé durante dos horas seguidas. 

—Es un momento muy especial para quienes tienen la suerte de contar con sus abuelos.

—Sí. Cuando estoy con él sólo escucho, grabarlo y aprovechar el tiempo tan valioso que tengo con él, porque es un tesoro. 

—¿Entiendo que su refugio para la inspiración son esos campos de la niñez?

—Exactamente. 

—Se denomina a si misma una artista auténtica y de raza. ¿Se aleja de los estereotipos?

—Exactamente. Soy una mezcla, con todo lo que conlleva.

—A la hora de definir su estilo, ¿qué le ha marcado más? Porque usted ha cantado en un coro pero también ha coqueteado con el pop...

—He cantado lo que me llenaba, independientemente del estilo que fuera. Cuando la canción llega a mi alma, la intento cantar lo mejor posible, y así sigo. Antes cantaba canciones de otros, ahora son las mías. Es diferente sensación, lo mismo que escribir, que llevo haciendo desde los 16 años. A mi no me gusta definir mi música, porque la única forma de definirme como persona y músico es con mi nombre.

—Su primer sencillo, Nana de Mediterráneo, tuvo más 50.000 visualizaciones en plataformas como Youtube. ¿Cree que las plataformas digitales ayudan a los nuevos artistas?

—Sí, ayudan mucho. Recuerdo cuando apenas tenía instagram ni nada, pero pude subir mi primer vídeo a Youtube y se convirtió en una ventana accesible para mí y para los demás. Me permitió poner la primera piedrecita en el camino para que los demás me vieran y yo comprobar cómo se recibía mi música.

—El segundo sencillo, La Luz, fue impulsado por la plataforma Colors.

—Se trata de una plataforma universal que está en Berlín. Seleccionan artistas de todos los géneros y tienen un sello de calidad muy importante. Es de mis plataformas preferidas y cuando empecé a cantar me fijaba mucho en los vídeos de Colors. Es una institución dentro de la música contemporánea por lo que fue un honor que me seleccionara. Me puse muy nerviosa porque tienen mucha reputación. Gusta mucho que apuesten por tí y te den la oportunidad.

—También apostó por usted Sony y con ellos sacó su disco al mercado el año pasado. ¿Cómo fue la sensación?

—Fue como si estuviera tocando un sueño, precioso y un honor.

—¿Le puede a uno la presión y responsabilidad cuando tantas plataformas se fijan en usted?

—Es un honor y una responsabilidad. Hay momento de colapso, de agotamiento, de mucho trabajo, decisiones que tomar y tanta responsabilidad... A veces abruma, pero si echo la vista atrás he disfrutado de cada paso. Tengo un equipo maravilloso y es una suerte poder ir cumpliendo estos retos artísticos y crecer poco a poco compartiendo mis valores y pensamientos con mi letra, música y arte. Es una suerte, aunque a veces hace falta desconectar para conectar contigo misma, para no perderse. 

—Vamos hablar un poco de Consentidos. ¿Le han explicado en qué consiste y sus particularidades?

—Sí y me encanta. Tanto es así que me llevo a mis padres conmigo. 

—¿Qué va a poder ver el público?

—Verán un camino a través de la poesía que va desde lo más tradicional hasta mi forma más vanguardista de ver la música y el mundo.

—¿El fin de semana pasado actuó Fuel Fandango, con quien usted tiene un single, La Huella. ¿Le han contado algo?  

—No hemos hablado desde hace más de una semana.

—Su actuación se complicó un poco con el viento, muy típico con Jaén.

—Estamos a prueba de viento, agua y de todo. Lo importante es conectar con el público.

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