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"El proyecto básico es hacer la cofradía cada vez más grande"

Por Javier Cano - Septiembre 22, 2019

Cofrade de Jesús desde su nacimiento, sus cabellos rubios de toda la vida han encanecido a la sombra del Nazareno. Tras más de dos décadas en sus órganos de gobierno, Ricardo Cobo López (Jaén, 1963) aspira a ser reelegido hermano mayor de la Cofradía de Nuestro Padre Jesús, toda una institución que, entre otras muchas singularidades, procura parabienes y críticas despiadadas, a partes iguales, a quien la gobierna. Recién llegado de Haití, donde da rienda suelta a su labor como médico cooperante internacional de la mano de Mensajeros de la Paz, concede a este medio su primera entrevista antes de las elecciones del próximo domingo con una voz mermada por un problema de cuerdas vocales que, eso sí, no resta ni un ápice de rotundidad a su mensaje.

—Acaba de regresar de su última misión en tierras haitianas. ¿Cómo ha vivido esta experiencia?

—Efectivamente, hace unos días regresé de Haití, donde ya he acudido en otra ocasión para atender al pueblo haitiano, que es el más pobre del mundo. Esta vez, además, con muchísima satisfacción porque inauguramos un centro de salud, Betania, en la localidad de Fond Parisien, gracias al esfuerzo de Mensajeros de la Paz-Edad Dorada y de la Diputación Provincial de Jaén. La experiencia ha sido excepcional, para mí la mejor experiencia personal y profesional de todo el año sin duda, porque profesionalmente es lo mínimo a lo que puede aspirar un médico, ayudar a la gente a sanar, y personalmente porque es a lo que aspira cualquier persona, ayudar a los que menos tienen y hacerles que la vida les sea un poquito mejor.

—¿Qué realidad ha encontrado allí?

—La desgracia del pueblo haitiano es el olvido al que está sometido por el resto de países; pese a ser y conocer todo el mundo que es el país más pobre de la Tierra, nadie le ayuda, probablemente porque tiene poco que ofrecer desde el punto de vista material. Todavía no han pinchado y ha salido líquido negro, si eso lo hicieran alguna vez, probablemente muchos de los países ricos irían fulminantemente a Haití para sacar tajada y provecho de lo que, desgraciadamente, no tienen.

—¿Con qué momento de la expedición se queda?

—Este año, toda la expedición hemos vivido una anécdota que me ha marcado. El padre Ángel y el sacerdote Julio Millán, presidente de Mensajeros de la Paz, nos informaron a mi compañera Sonia Balarezo y a mí, componentes del equipo médico, de que había nacido una niña y, en el parto, la mamá –muy joven– había fallecido. El padre no se hizo cargo de la niña y se le dio a una vecina que vive en unas condiciones absolutamente deplorables, y cuando digo deplorables es sin lo más mínimo de las necesidades perentorias de una persona: luz, agua… Inmediatamente, el padre Ángel y Julio Millán, al unísono, dijeron: “Nos la quedamos”, y Mensajeros de la Paz-Edad Dorada se ha hecho cargo de esa niña lo que reste de vida. En homenaje a la ONG, le pusimos de nombre María de la Paz; para que la gente conozca la desgracia del pueblo haitiano, cuando nos volvíamos ya para España todavía no se había podido enterrar a la madre por falta de medios, pese a que había muerto siete u ocho días antes y estaría pudriéndose en un sitio indigno; así que los que estábamos allí, dentro de nuestras posibilidades, dimos lo que tuvimos que dar para que pudieran enterrarla.

 Sonia Balarezo, médico de Mensajeros Edad Dorada, pasa consulta en el centro de salud Bethanie de Fond Parisien, junto con Ricardo Cobo.
Sonia Balarezo, médico de Mensajeros Edad Dorada, pasa consulta en el centro de salud Bethanie de Fond Parisien, junto con Ricardo Cobo.

—Vivir de cerca situaciones tan sobrecogedoras como esa, ¿le influye a la hora de tomar decisiones como hermano mayor de la Cofradía de Nuestro Padre Jesús?

—De manera decisiva. Mi vida tiene un antes y un después desde que empecé en la cooperación internacional, y lo digo desde un punto de vista personal, espiritual. Desde un punto de vista profesional es lo que hago, es mi profesión, y gustosísimamente entrego mi tiempo y mi dinero; por cierto, alguien escribió por ahí que Ricardo Cobo iba con Mensajeros de la Paz, pero no, Ricardo va de su bolsillo, a mí me cuesta mi dinero, que gustosamente lo doy, lo daré mientras tenga vida, salud y dinero para hacerlo, y todos los años me tendrán allí los haitianos para dar mi granito. También desde el punto de vista cofrade me influye, y mucho, porque empieza uno a dar valor a lo que realmente lo tiene sin quitarle valor a lo que realmente no lo tiene pero que también lo tiene desde el punto de vista cofrade: túnicas, mantos, espinas, coronas, cruces, pelucas… Cuando uno vive la desgracia, la cruz de verdad de Jesús, que es esta que estoy diciendo, empieza a dar importancia a las cosas que realmente la tienen. Las vivencias personales mías en Haití, en este caso concreto, me han hecho cambiar mucho la manera de ver la cofradía.

—¿Cómo es esa visión?

—La veo más en su dimensión social. No me puedo caracterizar, y lo tengo que decir públicamente, como un cofrade profundamente conocedor de la liturgia, que creo que la conozco como corresponde; no me puedo considerar un conocedor de la teología profunda, que la he tenido que estudiar en los cursos de formación cristiana, pero siempre me ha preocupado la doctrina social de la Iglesia, porque creo que la Iglesia tiene que estar íntimamente ligada a la sociopatía, y las sociopatías son la pobreza, la miseria, la sexualidad, el maltrato, la violencia, la gente en la calle desnuda, el que no tiene qué comer…  Desde ese punto la cofradía se vive mucho más, es mucho más vivencial que si solo nos dedicamos estrictamente al tema cofrade, porque al final nos circunscribimos a un Viernes Santo, a Nuestro Padre Jesús por los cantones y “¡viva El Abuelo!", que es muy bonito, muy emotivo, pero perdería toda dimensión eclesial, de Iglesia, que es la cofradía.

—El próximo domingo, 29 de septiembre, los cofrades de Nuestro Padre Jesús están llamados a las urnas. En estos últimos días de su primer mandato como hermano mayor, ¿qué balance realiza Ricardo Cobo?

—Hago un buen balance, pero no quiero pecar y caer en lo que nos tienen acostumbrados, por ejemplo, nuestros políticos, que dicen que siempre sale todo bien. No, no, sin duda hemos hecho cosas mal, estamos convencidos de ello aun sin ser conscientes de que hayamos hecho algo que sea especialmente malo para la cofradía. Este balance es positivo gracias al equipo que forman los órganos de gobierno, las secciones que colaboran con el hermano mayor, que por sí solo no es capaz de llevar una cofradía, ni esta ni ninguna otra, y esta especialmente por sus connotaciones y sus singularidades. El hermano mayor se tiene que ver arropado por un equipo importante de personas y si estas personas, además, son tan solventes como las que yo he tenido la suerte de disfrutar de ellas, la función es mucho más cómoda.

—¿Qué retos ha logrado cumplir en estos tres años?

—Ha habido retos importantísimos, y uno de ellos era darle a nuestra imagen titular de la Virgen de los Dolores el lugar que nunca debió perder, si alguna vez lo tuvo en la cofradía. Esto era una asignatura pendiente que teníamos de legislaturas anteriores, al menos para mí. Creo que se ha conseguido, que la Virgen está en una posición privilegiada dentro de la iglesia de San José de los padres carmelitas descalzos y Jesús, en la más privilegiada, el camarín, que se hiciera para él exclusivamente y, por tanto, usurparía cualquier otra imagen. Eso se ha conseguido gracias a la familia Baringo Gómez, a la que siempre tendré que agradecerle su generosidad para con la cofradía y con la imagen de María, en este caso. Podemos sentirnos orgullosos de que en el centro de una iglesia cristocéntrica haya una imagen mariana y que cuando miramos a la izquierda sigue ahí la imagen eterna o más de cinco veces centenaria de Jesús en su camarín. En cuanto a la procesión en sí, hemos cambiado el cirio para que sea uniforme en todos los hermanos de luz y a estos los hemos distinguido de los que no lo son, porque el cofrade debe distinguirse del que no lo es, sin vetar en absoluto nunca al que no es cofrade y es devoto fiel, que puede alumbrar a Nuestro Padre Jesús, pero en una posición que no sea la del cofrade.

—La decisión de dejar la imagen de San Juan en el camarín el Viernes Santo fue controvertida…

Esto es otra asignatura que ya veníamos arrastrando desde hace mucho tiempo. Había que dar un paso valiente pero, además, en este caso era necesario, no había otra posibilidad. Las peticiones para sacar a San Juan siempre han estado abiertas, han tenido el plazo que han tenido las demás imágenes de esta cofradía, pero nunca hemos conseguido el número mínimo para poder llevarlo ni siquiera dos turnos, no ya los cuatro que necesitaría. Por tanto, pese al interés de este hermano mayor, que he defendido por encima de voces de la junta de gobierno que decían que había que haber tomado esta decisión mucho antes, inevitablemente San Juan se ha tenido que quedar y si alguna vez, Dios quiera, el compromiso cofrade de todos –promitentes, cofrades de pleno y no pleno derecho, devotos y fieles de Jaén– consiguiéramos un número suficiente de promitentes, San Juan saldría.

—En cuanto al día a día de la cofradía, ¿está satisfecho?

—El día a día ha sido intenso. Las cofradías, todas –lo digo porque creo que hay cierta confusión en esto– no son asociaciones laicas de la Iglesia, no es cierto, son Iglesia misma. Por tanto, nuestros tres pilares fundamentales son caridad, formación y cultos, aspectos muy dinámicos desde el primer día hasta que ha expirado este primer periodo, estos tres años. Este hermano mayor no puede tener nada más que agradecimiento a las personas que lo han rodeado, empezando por la comisión permanente [se refiere a la vice hermana mayor, Rosa Garrido; al administrador, Manuel Escudero –ambos repiten en la candidatura– y a José Luis Pérez, secretario], que son sin duda los artífices de que esto pueda funcionar, porque aunque el hermano mayor pueda ser el director de orquesta, si no sabe manejar la batuta y los maestros no están pendientes de esa batuta como estos están, al final será un concierto desafinado. En este caso, gracias a Dios, ha sido muy afinado.

—¿Quién le "asesora" cuando se trata de tomar una decisión importante?

—Hablaba, no hace mucho, el responsable de Prensa de la Policía Nacional, Diego Moya, en una charla que nos dio, de la soledad del hermano mayor en determinados momentos. Ciertamente es así a veces, pero es una soledad voluntaria también, tiene que pensar y reflexionar, coger esa amalgama de opiniones de todos y darle forma, a fin de cuentas es esculpir la materia buena. Y en esa soledad no estoy solo, porque entonces es cuando yo recurro a Nuestro Padre Jesús y en esa conversación intimista, entre él y yo, creo haber encontrado siempre la respuesta para estas dudas que me puedan haber surgido. Y creo que la respuesta ha sido siempre buena, porque en esas ocasiones me vi iluminado por lo que creí entender que me decía. Siempre va a haber voces disonantes, pero la gran mayoría puede estar contenta de que su cofradía sigue siendo ese buque insignia de la Semana Santa de Jaén.

—¿Se le ha quedado algo en el tintero en estos tres años, algo por hacer?

—Entré con el único objetivo de salir, al menos, con el mismo número de amigos con los que entré, y si puede ser sumando alguno más. Quizá se me haya quedado en el tintero que haya personas que constantemente no entiendan la posición de la junta de gobierno y del hermano mayor, que no entiendan que lo que hacemos no es en beneficio propio. Gobernar una cofradía no es sino un quebradero, sinsabores más que buenos sabores y recibir críticas, algunas muy constructivas, y la gran mayoría destructivas, y esas, cuando uno hace las cosas desde la buena voluntad, desde el interés por la cofradía a la que representa gratuitamente quemando muchas horas, mucho dinero y mucho sentimiento…, pues quizá te quede ese dolor personal de decir: “¿Por qué hay gente que pueda pensar esto?”. Por lo demás no tengo nada en el tintero, tampoco tenía yo grandes pretensiones. Estamos haciendo un trabajo callado, silencioso.

—¿A qué se refiere?

—Por ejemplo, durante una semana de agosto, difícil de soportar por el calor, hemos cerrado el camarín y hemos tratado el retablo de Nuestro Padre Jesús contra los xilófagos, los bichos que comen madera; no ha sido porque esté dañado, pero tenemos que hacer un trabajo preventivo, carísimo, de varios miles de euros, que es obligado, porque si algún día, Dios no quisiera, estos bichitos comieran madera, las imágenes madera son y no tiene sentido ninguna cofradía que se funda en torno a una imagen si descuidamos esas cosas. El retablo llevaba diez años, se trató cuando se puso pero no se había tratado en esta década, hoy día podemos estar todos los jiennenses tranquilos de que no hay ningún bichito en la iglesia de San José y de nuestra imagen, absolutamente custodiada. Pero estas cosas la gente no las sabe, esto es un esfuerzo titánico personal, económico, de muchísimas personas que tenemos que estar ahí veinticuatro horas con los operarios que vienen desde Madrid, un trabajo ingente.

—Justo a una semana de las elecciones, ¿con qué proyectos se presenta usted a la reelección?

—Hay un proyecto básico, hacer la cofradía más grande cada día, y ahí ya va imbricado todo. Luego hay ideas que no paran de fluir; parece que esto agota, y es cierto, física y mentalmente, pero cuando uno vive la cofradía como yo la he vivido desde chico y después ya tantos años dentro de sus órganos de gobierno… Vamos a seguir fomentando el culto dentro de la cofradía, y para ello hay que dignificar el sitio donde se celebra. Eso es lo que nos llevó a entronizar a la Virgen en un baldaquino precioso; modificamos con reposteros la pared del presbiterio, hemos ido adornando y dignificando la iglesia, porque iglesia somos y, por tanto, seguiremos actuando en la iglesia, que va a ser musealizada, para explicar el santuario a la gente a través de códigos QR, si Dios quiere, en este trienio. Hay también un proyecto que no voy a decir ahora, porque es un proyecto de proyecto, grande, muy grande, que nada tiene que ver con las imágenes, los tronos o la procesión; es ajeno a eso, sería dotar de vida a la cofradía durante mucho tiempo, y sobre todo hacer dinámica esta cofradía. En estos tres años, si tenemos el beneplácito de los cofrades –y mis primeras indagaciones son positivas, es viable–todo el mundo dirá: “Esto cómo no se ha hecho antes”. Y si Dios quiere, cuando pasen estos tres años, me despediré gustosísimamente, enormemente convencido de que hemos hecho las cosas con la mejor voluntad del mundo.

—Anteriormente ha hablado usted de una candidatura única para las elecciones del domingo. Sin embargo, en los mentideros cofrades y en las redes sociales se apuntó a la impugnación del proceso electoral. ¿Tiene alguna noticia al respecto?

—Aunque parezca paradójico, conozco lo que cualquier persona haya podido conocer por la prensa. El proceso electoral, conforme a la normativa, lo desarrolla una comisión electoral presidida por el capellán de la cofradía, representante de la Iglesia, en este caso don Antonio Aranda; el secretario es el secretario general de la hermandad y, además, la forma un cofrade, del que no voy a desvelar su nombre pero sé que es un cofrade en mayúsculas, uno de los más grandes que he conocido. El tema de la comisión electoral es hermético, no puede informar a nadie de nada, y yo aseguro que no he sido informado de nada, porque además de hermano mayor soy candidato a las elecciones. Tanto el presidente como el secretario, sobre todo, son absolutamente honestos, honorables, transparentes, legalistas, como debe ser. A mí no me cabe pensar que yo pudiera estar enterado de si ha habido impugnaciones, lo único que sé es lo que ha salido en redes sociales, en las que no me prodigo. Pienso que en las redes sociales dice quien, habitualmente, menos tiene que decir. Para mí es mucho más interesante una conversación con alguien mirándonos a la cara.

—¿Por qué deben ir a votar los cofrades de Nuestro Padre Jesús el próximo domingo?

—Al hilo de esta pregunta, como hermano mayor y como cofrade deseo apelar a la responsabilidad. Cuando nos asociamos a una institución, asociación, ONG o comunidad de vecinos, debemos implicarnos, no ser meros pagadores de un recibo para intentar obtener cosas sin dar nada a cambio. Debemos darnos y entregarnos, el trabajo es mucho más fácil entre todos. Los cofrades deben ser responsables y acudir a votar en el sentido que sea, la participación implica responsabilidad con la asociación y, además, da el derecho a poder decir, después, con solvencia: “Esto está o no está bien hecho”. También deben venir porque el hecho de que haya solo una candidatura no la convierte en electa automáticamente, la normativa exige que haya un diez por ciento, al menos, de los cofrades de pleno derecho para que esa candidatura pueda ser válidamente elegida. Ese es otro motivo importante para participar en el sentido que sea, no se trata de que me voten a mí, pero sí es bueno que la cabeza de la Iglesia en Jaén, en este caso, vea que las cofradías no somos meros “paseasantos”, porque de lo contrario se nos puede tachar de eso y no sin razón, si no somos parte activa de la vida de la cofradía asistiendo a misa, tomando parte en sus cultos y charlas de formación, en sus actividades de caridad… Para que Nuestro Padre Jesús no sea un trozo de madera, para que siga siendo santo y seña de la devoción y la religiosidad popular de Jaén como lo es desde 1588 tenemos que formar parte activa de la sociedad que se genera en torno a él y a su Madre de los Dolores.

—Esta entrevista comenzó en clave social y quiere terminar de la misma manera, con la igualdad como protagonista. Usted optó por una mujer como vice hermana mayor, y en su junta de gobierno la presencia femenina es un hecho. ¿Hasta dónde está dispuesto a llevar ese compromiso con su tiempo?  

—Teniendo en cuenta que yo siempre he pensado en personas y nunca en sexo, me es relativamente fácil, no supone para mí ningún ejercicio especial. Si escogí a Rosa Garrido como vice hermana mayor no es porque fuera mujer, ni muchísimo menos, sino porque tenía una gran experiencia en la junta de gobierno y porque la conozco desde que nacimos, vimos a Nuestro Padre Jesús desde el mismo sitio desde pequeños, en la calle virgen de la Capilla, donde ambos vivíamos. Sé sus defectos y virtudes, y no tuve duda. No busqué paridad ni nada de esto. Hay muchas mujeres en nuestra cofradía pero no por ello, sino porque son extraordinarias como personas y cofrades, no escojo por fenotipo, por la apariencia exterior, sino por genotipo, por talante y por talento. ¡Como si tuvieran que ser todas mujeres, si fueran las personas idóneas!

—Y bajo el paso, tras los faldones…

—Esa demanda ha existido siempre, y llevan toda la razón, la mujer tiene todo el derecho del mundo, igual que el hombre. Es obligado, por parte de esta cofradía, respetar la tradición, pero también es incuestionable que los tiempos avanzan, y nosotros nos adecuamos a todo, progresamos, andamos, indiscutiblemente tenemos que adaptarnos. En esta cofradía, por ejemplo, se va a acabar tanto papel, a favor de sistemas telemáticos y redes sociales, que permiten un ahorro enorme, esta cofradía gasta una cantidad ingente de euros en enviar cartas. Y la mujer, claro, formará parte como lo ha hecho de las Verónicas, que son ellas las que la llevan. Es de derecho que la mujer pueda llevar a Nuestro Padre Jesús y a la Virgen de los Dolores. Al menos mientras yo he sido hermano mayor, mujeres de los colectivos de promitentes que han entrado a ver cambiar a Jesús lo han llevado en su peana, sería un despropósito que no lo hicieran, una injusticia tremenda. Si hay que transportar a Jesús en su peana aunque sea diez metros y solo se cogiera hombres habiendo mujeres allí, sería para que nos echaran a todos. Es cierto que por estas tradiciones que hay, los cambios en esta cofradía son complicados, pero eso llegará como han llegado los ensayos, como las cosas que hace ciento cincuenta o sesenta años eran impensables. Estoy seguro de que los tiempos querrán que la mujer también disfrute de llevar a Jesús.

Fotografías y vídeo: Esperanza Calzado

COMENTARIOS

Antonio Cárdenas López

Antonio Cárdenas López Septiembre 22, 2019

Gran entrevista Javier a una gran persona médico y cofrade Enhorabuena

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