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"Estoy vivo gracias a todos mis compañeros del equipo"

Por Javier Esturillo - Agosto 24, 2018
"Estoy vivo gracias a todos mis compañeros del equipo"
Luis Iván Marchán, en la habitación del hospital, junto con su esposa Kelly. Foto: Javier Esturillo

Luis Iván Marchán se recupera del infarto que sufrió en La Garza después de un partido de fútbol. La intervención de sus amigos, entre ellos un policía nacional, fue crucial para salvar su vida

Luis Iván Marchán vive en el barrio de San Antonio de Linares, tiene 33 años, y el pasado 17 de agosto volvió a nacer. Kelly, su esposa, le acerca un vasito con diez pastillas y un zumo de naranja. Luis Iván las mira y juguetea con ellas durante unos segundos. "Una está media", exclama mientras se toma las píldoras de manera pausada, sin demasiados bríos, aunque él sea un "chinche", replica la mujer.

Es la hora del desayuno en la habitación 324 del Complejo Hospitalario de Jaén, adonde llegó hace una semana tras sufrir un paro cardíaco en los vestuarios del Complejo Deportivo de La Garza al acabar un partido de fútbol con los amigos. "Estuve muerto 26 minutos", relata, antes de cuestionar: "Ni vi luz, ni vi las llaves del cielo ni a San Pedro", dice en tono burlón con una sonrisa en los labios.

 Luis Iván Marchán, en el pasillo del hospital. Foto: Javier Esturillo
Luis Iván Marchán, en el pasillo del hospital. Foto: Javier Esturillo

Kelly no le quita ojo a su marido, con quien comparte tres hijos pequeños. "Tómate las tostadas", le insiste. Luis Iván sigue en lo suyo. No para de moverse y de mirar las decenas de whatsapps que ha recibido interesándose por su estado de salud. "Me encuentro bien, con ganas de echar otro partidillo", bromea.

Nada más llegar al hospital de Jaén le intervinieron para colocarle dos muelles en el corazón. Luego pasó a la UCI, en la que permaneció hasta este jueves que fue trasladado a planta. "Creemos que nos darán hoy el alta", apunta confiada su mujer.

Luis Iván ya se sentía mal los minutos previos al desvanecimiento. Incluso advirtió de ello a más de un compañero de juego. "Me siento muy mal. Estoy mareado", le comentó a uno. "Vamos ya, que siempre estás igual", le respondió otro hasta que se dio cuenta de que no mentía al ver lo pálido que estaba. Le indicaron que abandonara el partido y se marchara a refrescarse al vestuario. Y fue allí donde Luis Iván cayó desplomado y perdió el conocimiento. Los amigos reaccionaron de inmediato ante la gravedad del momento.

MINUTOS CRUCIALES

El primero en actuar fue Pedro, policía nacional fuera de servicio que lleva años participando en los partidos. Por su formación, tiene conocimientos en reanimación cardiopulmonar (RCP), así que comenzó a practicar las maniobras propias de esta técnica.

De forma paralela, se avisó al personal del complejo deportivo y a emergencias sanitarias. Fueron instantes angustiosos. La RCP es un procedimiento de emergencia que requiere de un esfuerzo continuado, por lo que se fueron turnando para tratar de recuperar a Luis Iván. Según cuentan los amigos, se descartó la utilización del desfibrilador de La Garza porque no querían perder ni un segundo en leer el manual de instrucciones y porque el joven padecía de taquicardias y temían que pudiera causarle más daño.

 Luis Iván Marchán besa a su mujer en la habitación del Complejo Hospitalario. Foto: Javier Esturillo
Luis Iván Marchán besa a su mujer en la habitación del Complejo Hospitalario. Foto: Javier Esturillo

"PENSABA QUE HABÍA TENIDO UN ACCIDENTE"

Pese a lo dantesco de la situación, todos colaboraron como un equipo hasta que llegó una primera ambulancia procedente del ambulatorio y, pocos minutos después, la del 061. Los sanitarios consiguieron estabilizar al joven y trasladarlo hasta el Hospital de San Agustín, desde donde fue derivado al Complejo Hospitalario de la capital. Allí estuvo seis días en la UCI, siempre acompañado de su esposa y su madre. "Nada más despertar me preguntó por el coche. Pensaba que estaba en el hospital por un accidente de tráfico, cuando en realidad lo que había sufrido era un infarto", relata Kelly.

Con el paso de los días, Luis Iván ha sido consciente de lo que ha pasado y solo tiene palabras de agradecimiento para sus compañeros de equipo. "No recuerdo nada de lo que pasó, solo el hospital, pero sé que gracias a ellos pude seguir viviendo. Tengo tres hijos y nunca estaré suficientemente agradecido", afirma. También destaca la labor del personal de La Garza y del Complejo Hospitalario, que tanto mimo pone en su cuidado para que pronto esté junto con su familia en su casa de Linares. Luis Iván Marchán volvió a nacer hace una semana.

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