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Los pinceles solidarios de Juan G. Garcés claman desde Úbeda

Por Javier Cano - Enero 14, 2020
Los pinceles solidarios de Juan G. Garcés claman desde Úbeda

El pintor cubano afincado en Granada visibiliza a los marginados en una muestra en la que evidencia su espíritu solidario y su compromiso con los necesitados del mundo

No soy un cantor de las alegrías

sino más bien de los dolores.

Así se presenta, con versos sencillos y certeros, Juan G. Garcés (Palma Soriano, Cuba, 1953), pintor afincado en Granada desde hace más de dos décadas y cuya obra, lo mismo que su biografía, está marcada por una palabra que no es solo una definición (o al menos no solo eso), es una conducta: solidaridad. 

El artista expone, desde el pasado 20 de diciembre y hasta el próximo 2 de febrero Blanco y negro, una muestra en la que Garcés retrata la crudeza de la vida de los más desfavorecidos: "El mensaje es mostrar a los marginados de la Tierrra, a los necesitados, tratar de darles la relevancia que se les quita por ser invisibles".

Sus cuadros cuelgan en las históricas paredes de la antigua iglesia de San Lorenzo, donde la activísima Fundación Huerta de San Antonio desarrolla su intensa actividad cultural: "Es un sitio muy especial, y quiero aprovechar para dar las gracias a Manuel Berlanga y los suyos por cederme este expacio maravilloso en una ciudad tan culta como Úbeda".

Se trata de un conjunto de pinturas ausentes de color, realizadas en pastel seco sobre tabla, que retratan a personas que han pasado por la mirada de Garcés a lo largo de sus viajes: "Son gente que he ido encontrando por el mundo, el mundo del dolor: he visto muchas cosas", aclara.

Cubano comprometido, recaló en Granada después de un periplo vital por diferentes lugares del mundo, y en la ciudad de la Alhambra encontró el descanso del guerrero, nunca mejor dicho: "He vivido en Ucrania, he viajado por todo el mundo y hasta he luchado en la Guerra de Angola", asegura el creador cubano.

Se trajo a su familia y en la cuna de García Lorca se ha convertido en un granadino más que, eso sí, no pierde su acento natal ni en el silencio que despliega entre palabra y palabra. Y es que, asegura, haber nacido en la isla caribeña implica una forma de ver la existencia, de estar en ella: "Soy una persona solidaria por mi propia formación como cubano que soy, nací antes de la revolución pero crecí con ella", evoca. 

Podrían ponerse en los labios de Juan G. Garcés aquellos versos de Celaya que, con alguna ligera variación, le vienen que ni pintados:

Pinto, pinto y pintando

más allá de mis penas,

de mis penas personales, 

me ensancho, me ensancho.

Sí, acercarse al viejo templo ubetense es palpar in situ la solidaridad de un artista que, como él mismo dice, ha tenido que pelear para que estos cuadros, descarnados y certeros como su palabra, encontraran muros desde los que proclamar su naturaleza:

"Trabajo en esto desde hace diez años ya, y todavía no había podido exponerlo. Incluso le escribí a Manuela Carmena cuando el tema del 15-M, pero nada. En Granada dijeron que sí, pero cuando vieron los dibujos la cosa se alargó y perdí el entusiasmo. Paré hasta que apareció mi amiga Julia Moreno, que me presentó a Marcelino Sánchez (comisarios ambos de la exposición) y me ofrecieron organizar la muestra a través de la asociación Ars Remedia Humanitas", destinataria del dinero que se obtenga por la venta de las piezas.

Úbeda, como tantas veces, a la vanguardia de la cultura y el compromiso.

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