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Fátima López Morales: "La música debe recuperar la calle"

Por Miguel G. Barea - Junio 15, 2019
Fátima López Morales: "La música debe recuperar la calle"
Fátima López Morales, directora del Coro Acamus. Foto: cedida.

Fátima López Morales (Linares, 1993) no dice nunca una palabra más alta que otra. Sin embargo, elige con sumo cuidado los términos y el tono cuando se expresa. Dos rasgos que, unido a su innato buen humor, le permitieron superar con nota el reto de dirigir el Coro Acamus de La Carolina, una agrupación en la que aprender Música no está reñido con pasárselo bien.

–La música, como la danza, o como cualquier deporte individual suelen ser ámbitos muy competitivos. En cambio, vuestro coro parece todo lo contrario. Más que para ser el número uno, la gente entra aquí para divertirse, ¿no es así?

–Claro. Sí es verdad que hay coros que se centran en participar en certámenes, concursos y demás. Van enfocados a ganar premios porque forma parte de lo que es el apoyo económico de un coro. Pero en este caso, como contamos con la ayuda de la asociación Acamus, nuestro enfoque es distinto. Algunos lo ven como una terapia, para otros somos una familia. Básicamente, lo que hacemos es hacer música de forma colectiva. Aprendemos todos juntos, porque ni ellos tienen un conocimiento musical profundo ni yo tampoco tengo nociones de dirección potentes. Entonces todos aprendemos de todos, sabemos lo que queremos expresar con la música, y ahora mismo en los últimos años nos estamos enfocando en trasmitirlo a la sociedad.

–¿Y cómo lo hacéis?

–Todo empezó hace unos años, formando parte de conciertos benéficos con Manos Unidas. También hemos colaborado con la Asociación Provincial de Párkinson, yo todo eso le dio un enfoque más social, de que realmente podíamos estar haciendo una buena labor para La Carolina. Este año, lo que hemos hecho ha sido derribar las puertas y las paredes de ensayo y salir a cantar a la calle, amenizando incluso la vida de los carolinenses. También colaboramos con las asociaciones de Hogares de Ancianos en momentos como la Navidad o el carnaval. Incluso hemos ido a Vilches, luego ya estamos empezando a movernos por los pueblecitos que están alrededor.

–¿Qué diferencia hay entre tocar profesionalmente y hacerlo de manera altruista?

–Nuestro repertorio no cambia demasiado. Obviamente, el de una misa no va a ser el mismo que el que llevamos a los abuelicos (risas). Pero de hacerlo en un concierto que solamente nos van a escuchar a nosotros o ir a cantarles a estos abuelitos o a participar en un concierto benéfico, lo único que cambia es el público. Digamos que las expectativas del público son mucho mayores cuando van concretamente a verte a ti pagando una entrada. Mientras que en un concierto benéfico no generan ninguna expectativa porque lo que buscan es colaborar. De cierta forma, es un entretenimiento, pero ese matiz social hace que el carácter del concierto sea distinto. Y también que se disfrute más.

–¿Por qué lo disfrutan más?

–Digamos que en un concierto más serio, el público tiene metido en la cabeza que tienen que estar sentados viendo un espectáculo y dejándose cautivar por lo que vayan a escuchar, mientras que cuando tienen carácter benéfico o es todo mucho más desinhibido; el público tiende a disfrutar más porque no hay una expectativa de lo que tiene que hacer. En dos conciertos que hicimos, teníamos el mismo repertorio de carnaval e íbamos disfrazados de niños. Uno lo hicimos en el hogar de ancianos y todos disfrutaron muchísimo. Había abuelos, niños pequeños, adultos... no había ningún tipo de expectativa y disfrutaron tanto los que escucharon como los que actuábamos allí, que nos sentimos como si fuésemos niños pequeños de verdad. Luego el mismo repertorio de canciones se llevó a un concierto un poquito más serio y cambió muchísimo la sensación del público. Estaban en sus sillas, sin moverse, sin pestañear.

Belin afirma que el arte tiene el poder de arreglar vidas descarriadas. Toni Dublet sostiene que la música también tiene esa capacidad. ¿Estás de acuerdo?

–Totalmente. Tanto para quien la practica como para quien la escucha. En el tiempo que y llevo en el coro Acamus, algo que me han enseñado sus componentes y que yo no iba buscando es el poder que tiene la música para crear comunidad y hasta cierto punto, para sanar. Muchos me dicen que es su terapia; que van, se olvidan de sus preocupaciones, forman parte de ese colectivo del Coro Acamus en el que tu opinión está bien, se te escucha, se te respeta, y luego además se te quiere. Cuando en un ensayo les digo que no desafinan o ellos mismos ven que se saben la canción, digamos que les beneficia tremendamente a nivel emocional.

–¿Debería estar la música más presente en las escuelas y en el sistema educativo en general?

–Por supuesto que sí. Actualmente nos encontramos con un curriculum que pone a la música en un papel de asignatura específica, por lo que ni siquiera es obligatoria darla. Incluso hay comunidades autónomas que han suprimido, y otras en las que la oferta es de 45 minutos a la semana. No defiendo la asignatura porque yo sea músico y profesora, que también; hay que reconocer que la materia tiene un enorme potencial y que desempeña múltiples funciones cognitivas, psicológicas, sociales... deberíamos considerar darle un peso mayor. Realmente, el cómo enfoquemos la Educación determinará la sociedad que nos encontraremos el día de mañana.

–Para quien tenga curiosidad pero no se haya atrevido hasta ahora por prejuicios, miedo o desconocimiento, ¿por qué hacer música?

–Hay un estigma que hace creer que quien hace música tiene algún tipo de don divino. Y no es cierto. No tiene ningún tipo de sentido ni está fundamentado de ninguna forma. Además, hay múltiples estudios que revelan cómo el cerebro puede mejorar a lo largo de los años, puede evitar el párkinson, puede evitar el alzheimer... aparte de eso, a nivel emocional ayuda mucho al equilibrio personal. Cuando las palabras te faltan o los sentimientos son mucho más grandes que tus recursos para expresarlos, la música sirve de válvula de escape. También es una forma de socialización: estar en una agrupación te obliga a entrar en con otras personas y a colaborar con ellas para conseguir ese bien mayor que sería crear una obra. Te ves como parte de algo mucho más grande que tú y a la vez te encuentras muy cómodo. El hacer música en conjunto debería estar por encima casi incluso que de la educación musical, que muchas veces depende de cómo esté enfocada. Sobre todo en los conservatorios, que es muy dura y olvida esa parte colectiva y social y se centra solamente en formar músicos. Es importante que la Música recupere el aspecto social que tenía en sus orígenes. En otras palabras: debe recuperar la calle.

–Muchos estudios, no sé hasta que punto fundamentados, afirman que la gente que canta, aunque sea en la ducha, es más feliz. ¿Tú experiencia lo puede corroborar?

–¡Desde luego! Acabo de ver un mensaje de Facebook qué dice “Es lunes y hay que ser feliz. ¿Y cómo podemos ser felices? ¡¡Cantando!!”. Sin duda, lo creo totalmente. Cuando vuelvo de trabajar los viernes y a lo mejor estoy machacadísima, atravieso la puerta del ensayo y sé lo que viene, que vamos a cantar, que vamos a probar nuestras voces, que vamos a ensayar el repertorio... esa situación me recarga las pilas. Desde luego, cantar, aunque sea en la ducha, es beneficioso. Al fin y al cabo, a todos nos gusta escuchar nuestra voz... excepto grabada (risas).

–Para concluir, ¿qué le dirías a ese muchacho o a esa muchacha más o menos joven, que quiere cantar pero que no se atreve a dar el paso?

–Es que ese paso nos lo imaginamos más grande de lo que realmente es. Una vez que sabes que te gusta cantar o que sientes curiosidad por tocar un instrumento o por bailar, no tienes que ser el mejor, sino más bien buscar un colectivo en el que te sientas a gusto con gente que comparta tu misma situación: a lo mejor no sabe cantar ni ha pasado por un conservatorio; sin embargo, se ha atrevido a dar el paso. Eso ánima un montón. También anima el conocer a gente. Pero sin duda, basta con ir a probar en un ensayo. ¿Te ha gustado? ¡Pues a seguir p'alante!

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