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Cincuenta días después, Óscar Molina llega a meta

Por Esperanza Calzado - Octubre 12, 2021
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Cincuenta días después, Óscar Molina llega a meta

El vecino de Fuerte del Rey completa el camino de 1.210 kilómetros en 50 días haciendo el Camino de Santiago por una causa solidaria

*CINCUENTA DÍAS DE RETO CONSTANTE

"De patas bien, de pies bien y de mente súper fuerte".

Reto superado. Jaén, Córdoba, Badajoz, Cáceres, Salamanca, Zamora, Orense, Pontevedra y La Coruña. Después de 50 días, el pasado sábado Óscar Molina alcanzó su meta. Ha atravesado cuatro comunidades autónomas y nueve provincias distintas para llegar a la última parada, hasta Santiago de Compostela. Y todo por una buena causa. 

En total han sido 1.210,7 kilómetros a pie recorridos durante 50 etapas. "Y estoy vivo". Fue lo primero que dijo este vecino de Fuerte del Rey en las redes sociales postrado en el suelo. La mayor felicidad no ha sido superar el reto personal sino hacerlo en nombre de ALES. Porque este desafío tenía un fin benéfico, recoger fondos que irán destinados a la Asociación de Padres de Niños con Cáncer.

En la entrevista telefónica con este periódico no es capaz de expresar con palabras lo que ha vivido durante estos 50 días. Le ha pasado de todo, en el sentido más literal de la expresión. Cosas buenas y otras no tanto. Se ha topado que personas generosas y buenas, pero también con aquellos que es mejor apartarlos a un lado porque no aportan nada bueno. 

"Este camino ha sido como resumir toda una vida en 50 días", relata. Las etapas no han sido fáciles; las últimas 12 estuvo lesionado en un hombro. Ha estado a punto de tirar la toalla por las heridas de los pies, que salvaron un alemán de buen corazón con el que se intercambió zapatillas por unas botas canadienses que supusieron un chute de energía. 

A su llegada a Santiago le recibió el alcalde y no pudo más que tirarse al suelo consciente de que su vida se ha transformado por completo. "Ni lo médicos se lo explican".

Lo normal, lo que hubiéramos hecho todos, sería dormir hasta que el cuerpo nos diga basta; descansar hasta extenuarnos. Pero no Óscar Molina. Él se subió a un coche, atravesó el país, vio a su madre y llamó a su hijo. Inmediatamente después, se puso un chándal y caminó 45 minutos. "Las piernas tenían que circular".

Ha llegado a Fuerte del Rey en plenas fiestas de la Virgen del Rosario y ha sentido el calor de todo su pueblo. Ha palpado el amor de Marta, Juan y Yolanda, que desde ALES le han empujado junto con sus pequeños guerreros. Por no hablar de su Ayuntamiento, con su alcalde a la cabeza, que atendió llamadas de madrugada y llamó a las puertas que hiciera falta para solventar cualquier traba en el camino.

Y al final lo consiguió. ¿Por qué? Porque este vecino de Fuerte del Rey va "de patas bien, de pies bien y de mente súper fuerte".

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