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La fuerza emprendedora

Por Ignacio Villar - Julio 18, 2020
La fuerza emprendedora

En el último informe Doing Business, que publica cada dos años el Banco Mundial, España ocupaba el puesto 28 en el ranking de 190 países dónde más fácil es hacer negocios y emprender. Por otro lado, el informe de Mundial GEM (Global Entrepreneurs Monitor), que lleva 20 años estudiando de forma ininterrumpida el comportamiento de la dinámica emprendedora en países de los cinco continentes, incluye un índice que analiza la Tasa de Actividad Emprendedora (TEA), es decir, las ideas de negocio que tienen tres años de vida entre la población de 18 a 64 años, en el que España figura con una ratio de 6.4%, tasa que demuestra que el ecosistema emprendedor español figura en el Top 10 de los 50 países que integran el informe, y en el que casi coinciden la paridad de género de emprendedores.
 
Igualmente, el Índice de Contexto de EmprendimientoNacional (NECI) valora ahora las condiciones del entorno  para emprender tales como: políticas gubernamentales, burocracia e impuestos, infraestructuras, educación en emprendimiento, o transferencias en I+D, entre otros factores, en el que España ocupa el puesto 16 de 54 economías que aportan los datos citados. En este aspecto debemos señalar que la UE cuenta con siete ecosistemas de startups y uno de ellos es español. Llama la atención, a pesar de ese aceptable puesto en el ranking, que uno de los factores peor valorados sea el relativo a la “educación para el emprendimiento”, tanto en la etapa escolar como en la universitaria. De igual forma este informe refleja un bajo nivel de expectativa de creación de empleo lo que podría indicar que las iniciativas de creación de nuevas empresas o negocios opten por la vía del  trabajo autónomo o por modelos de negocios dónde los emprendedores prefieren operar como una red conectados gracias a las nuevas tecnologías.
 
Según Andrea Sabio, directora del proyecto HumanupLap, de la consultora Dynamos, la problemática que impide una mayor tasa de emprendimiento obedece a la falta de habilidades emprendedoras, que el sistema educativo no fomenta en la medida que sería necesaria, en comparación con otros sistema educativos dónde se incide en potenciar los conocimiento y las habilidades especialmente en áreas como: tolerancia al riesgo, resiliencia, proactividad, adaptabilidad, liderazgo, comunicación, inteligencia emocional, fijación de objetivos, etcétera.
 
En España iniciar un negocio requiere una media de más de 15 días para gestionar y completar la burocracia necesaria para iniciar la actividad. En cuanto a los costes, la tramitación puede conllevar un  gasto mínimo si las diligencias se efectúan  a través de un punto PAE, y, si incluyen  la constitución de una Sociedad Limitada, se deberá desembolsar el  capital de constitución mínimo que asciende a 3.000 euros. 
 
Por otro lado,  el Consejero de ORYON, una empresa que invierte en start-ups, advierte que en los primeros dos años de vida perecen el 90% de las iniciativas.  “Suelen arrancar con el apoyo de familia y amigos y el inversor privado no aparece hasta que no presentan grandes métricas”. Por otra parte, el socio fundador de KiboVentures y presidente de deAscri, asociación de “venture capital” declara: "Los emprendedores siempre piensan que los inversores somos una masa informe , pero es todo lo contrario. Cada uno tenemos un tipo de estrategia que se traduce en cuánto dinero ponemos y en qué tipología de empresas previa evaluación del proyecto: tamaño,  crecimiento, mercados, margen y demás. Si bien, a pesar de estas opiniones, España consigue un puesto en el ranking scaleups con 317 empresas que han logrado dar el siguiente paso de las startups, avanzando en la ejecución de su modelo de negocio y consolidando su crecimiento en ingresos y empleados. Sin embargo la cara adversa de este fenómeno, en el que destacamos negativamente, viene de la mano de las empresas “zombies, que sobreviven en el mercado porque reciben un “soporte externo que las mantienen artificialmente vivas”, a pesar de no ser rentables.
 
Sin embargo, en mi criterio, la causa principal que impide una mayor apelación al emprendimiento es la falta de recursos  que, en muchos casos, pueden abortar buenas iniciativas o retrasar su puesta en escena hasta contar con los recursos suficientes o, por otro lado, quedar a expensas de los financiadores y correr el riesgo de quedar diluidos si el negocio es exitoso y requiere mayor dotación financiera a la que no puedan  concurrir lo que causaría el trasvase  de participaciones desde el empresario a los financiadores.
 
La financiación en España es escasa, aunque se está profesionalizando a buena velocidad, todavía no al ritmo que sería deseable. El capital  derivado  de  los Fondos de capital riesgo, Businessangels, Aceleradoras e Incubadoras de start-ups Crowdfunding no parece generar las expectativas suficientes para facilitar los recursos  necesarios. Conviene también recordar, a estos efectos, que hay plataformas que conectan emprendedores con inversores y que éstos pueden ver reducida su factura fiscal en el IRPF en un 20% sobre las cantidades invertidas en compañías de nueva creación.
 
En el contexto que estamos considerando, que incluye I+D+i, según el informe publicado recientemente por Science, Resarch and InnovationPerfomance of the EU 2020, los fondos destinados  I+D están disminuyendo a nivel mundial, Europa ha pasado  del  22% del total mundial al 17%, EEUU del 37% al 26%,mientras que China sorprende con un vertiginoso ascenso del 5% al 24% actual. Nuestro país mantiene una postura muy tibia e insuficiente para apoyar estas iniciativas.
 
En consecuencia con los expuesto parece necesario que nuestro país mejore los ingredientes esenciales para favorecer la acción emprendedora e innovadora  especialmente en aspectos tales como son la asignación de recursos, la productividad, la calidad de gestión, la formación y educación para el emprendimiento,  y la estructura organizativa. Todos estos componentes deben ser respaldados con sistemas de asesoramiento que permitan ofrecer a los emprendedores  conocimientos y experiencias que puedan completar las ideas innovadoras de los emprendedores. A tal efecto debemos referirnos a la magnífica aportación que está llevando a efecto SECOT, asociación española sin ánimo de lucro, cuyo objetivo es prestar asesoramiento a emprendedores, facilitado por sus socios sin costo alguno, para desarrollar sus ideas y hacer posible la puesta en marcha del proyecto empresarial.

Texto de SECOT Jaén

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