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Cuando el confinamiento se hace cómplice de la imaginación

Por Javier Cano - Mayo 21, 2020
Cuando el confinamiento se hace cómplice de la imaginación
Gaspar Saavedra posa junto a su obra.

El pegalajareño Gaspar Saavedra construye una maqueta de la parroquia de su pueblo a base de botes de miel y materiales de reciclaje, durante el periodo de cuarentena

En una entrevista antológica poco antes de morir, el poeta malagueño Manuel Alcántara respondió a una de las preguntas: "Lo más importante que puede hacer un ser humano es sobreponerse". Ahí quedó, como diría un capataz sevillano. Sí, en la adversidad brilla la virtud (lo dijo Séneca, famoso entre otras muchas cosas por sus buenas frases), y a ver quién discute que este tiempo de coronavirus y confinamiento pasará a la historia, precisamente, por su capacidad de fastidio, por la pesadez y la desgracia que ha procurado al mundo.

Lejos de regodearse en las fatigas, un pegalajareño de 1957, Gaspar Saavedra Almagro, ha tirado de imaginación durante la cuarentena y ha engrosado las salas de su museo particular (¡que sí, que vive en un museo inaugurado el pasado verano con pompa y oficialidad!) con una suerte de maqueta o recreación de la parroquia de Pegalajar pero, eso sí, erigida de una forma personalísima.

"Está hecha con tarros de miel, ochenta y cinco en total; tenía un montón, porque somos partidarios en casa de tomar miel, y como a mí me gusta conservarlo casi todo, se me ocurrió hacer algo; primero pensé en una torre de Pisa, en un castillo... pero al final me decidí por la iglesia de mi pueblo. Mi madre, que por desgracia ya no vive, era una persona religiosa y me acordé de ella", explica Saavedra.

Entre diez y quince días ha tardado en levantar su templo de vidrio este hombre curioso, inquieto, que ha hecho en su vida "casi de todo: en Correos, en banca, en la agricultura...". "Ahora tengo dos huertos ecológicos, pequeños, en Pegalajar y en Baeza, que me ocupan el tiempo junto con los temas culturales y la escritura". Enamorado de la etnografía, de la historia popular, de sus manos nacen folios y folios en torno a un tema que lo apasiona: los antiguos oficios. 

"Casi todas las profesiones perdidas están representadas en mi museo, donde también guardo muebles antiguos, material deportivo y de ocio...". Y el estudio, intacto, del pintor pegalajareño Juan Almagro, reconocidísimo artista fallecido en 1965 con quien el protagonista de este reportaje mantiene lazos de sangre. 

Ahora, 'gracias' a la adversidad de la que recomendaba no ponerse de su parte otro Saavedra (Diego, murciano de los siglos XVI y XVII y quién sabe si antepasado del autor de la maqueta), las rústicas salas de su casa-museo exhiben una nueva pieza, humilde, sencilla... como las palomas de las que habló San Mateo.  

 La iglesia de la Virgen de las Nieves según Gaspar Saavedra.
La iglesia de la Virgen de las Nieves según Gaspar Saavedra.

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