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GUADALINFO CONTRA LA FUTURA BRECHA DIGITAL

GUADALINFO CONTRA LA FUTURA BRECHA DIGITAL

Por Fran Cano - Septiembre 15, 2018

Dinamizadores de centros Guadalinfo y CAPIS sostienen que la brecha digital persiste en barriadas con menos recursos y poblaciones pequeñas; analizamos los retos que encara la red en la provincia, con 94 Guadalinfo y siete CAPIS

La brecha digital ha menguado, pero todavía existe en la provincia y todo indica que hay otra tecnológica en ciernes.

Lo afirman los agentes de innovación de centros Guadalinfos y de Acceso Público a Internet (CAPIS) entrevistados por este diario.

La realidad positiva es que desde 2003, el origen de una red con 101 centros en Jaén, parte de la población ha asumido conocimientos relacionados con internet y con la informatización de la vida cotidiana —tramites relacionadas con el SAE, Hacienda, la banca online o el uso del teléfono inteligente.

Ocurre también que aquella idea pensada para formar a poblaciones de menos de 20.000 habitantes y barriadas desfavorecidas no solo tiene vigencia, sino que exigirá adaptaciones del personal a las futuras necesidades de la gente. La tecnología y la era digital evolucionan muy rápido. "Hacemos falta para que nadie se quede fuera, sobre todo las personas con menos recursos", coinciden dinamizadores jiennenses.

DESDE LA MERA CONEXIÓN HACIA EL INTERNET DE LAS COSAS EN UN PUEBLO DE MENOS DE 2.000 HABITANTES

Francisco Izquierdo —de 41 años— se sumó a la red Guadalinfo en 2006, solo tres años después del comienzo de la idea que gestiona el Consorcio Fernando de los Ríos por encargo de las ocho diputaciones provinciales, que aportan el 40 por ciento de financiación, y de la Junta, que es responsable del 60 por ciento. Izquierdo ha vivido los cambios experimentados tanto por los agentes como por los usuarios. Porque una década y dos años en internet parece más tiempo que el que refleja el calendario.

El jiennense recuerda un momento clave para entender el gran cambio, la primera brecha: cuando internet se extendió en las casas.

—Al principio, todo el mundo venía aquí más que nada a conectarse. Venían niños, jóvenes, muchas mujeres y mayores de entornos rurales.

Aquellos cursos iniciales —la formación es gratis para el usuario— eran sobre mecanografía y alfabetización digital básica. Lo último implicaba aprender el uso del ordenador y de los componentes. Mayores del mundo rural avanzaron poco a poco, según recuerda.

Es miércoles 12 de septiembre, y atiende a Lacontra en el Guadalinfo de Frailes. Ahora ya no es común que la gente acuda al centro para conectarse a internet, pero la actividad no ha cesado, y cerca de un millar de usuarios se ha servido de los cursos.

Izquierdo dice que le gusta ser agente de innovación en un pueblo con menos de 2.000 habitantes.

—Hacemos un servicio a la ciudadanía. Y aquí todo es muy cercano.

 Francisco Izquierdo, en el Guadalinfo de Frailes. Foto: Fran Cano.
Francisco Izquierdo, en el Guadalinfo de Frailes. Foto: Fran Cano.

Acaba de dar una clase destinada para personas mayores. También trabaja proyectos con estudiantes sobre innovación tecnológica, como la impresión 3D y el scratch, un lenguaje de programación.

Cerca de la mesa desde donde dirige la sala, con su portátil y dos pantallas, rodeado de ordenadores a la manera de un aula de informática, están algunos de los trabajos más punteros que ha dirigido: los artículos de la máquina impresora —relojes— y robots de vehículos autónomos.

¿Cómo evolucionará Guadalinfo en municipios pequeños? ¿Seguirá haciendo falta?

—Vamos hacia el internet de las cosas, hacia los objetos inteligentes: aparatos domésticos que serán controlados desde el teléfono —apunta.

"NOS HEMOS CONVERTIDO EN LA VENTANILLA ELECTRÓNICA DE LA ADMINISTRACIÓN"

El Consorcio de los Ríos propuso a Juan Acosta, dinamizador del Guadalinfo de Mengíbar, como nominado a los premios de All Digital, la asociación europea que engloba a los telecentros. La nominación es un orgullo para el mengibareño, de 30 años. "Uno se da cuenta de que su trabajo llega más allá del pueblo", valora en conversación telefónica con este diario.

Por el centro de Acosta han pasado ya cerca de 10.000 usuarios desde que asumió la tutela en mayo de 2015. Mengíbar, con cerca de 10.000 habitantes, implica otro tipo de usuarios a los señalados en pueblos como el de su compañero Izquierdo. Los de Acosta se engloban, con lógicas excepciones, en tres grandes grupos: empresarios y pequeños comerciantes, desempleados y estudiantes.

El mengibareño, consultor de marqueting profesional, optó por la vía del tejido empresarial sin perder de vista a las personas en paro. Fue el caso de José Albadalejo, de 25 años. En 2016 pasó a ser un usuario activo del centro. Recibió preparación de todo tipo relacionada con el ámbito laboral, desde preparar entrevistas hasta cuestiones técnicas como hacer páginas web y gestionar cuentas de redes sociales. "Todo me ha servido para buscar opciones de empleo y, en especial, para saber cómo venderme", explica Albadalejo, vecino de Mengíbar, a este periódico.

Aparte de la gratuidad de las actividades, el jiennense destaca que Guadalinfo permite compartir experiencias con personas que están en la misma situación. "Seas o no desempleado, tienes una buena oportunidad para mejorar y estar abierto a todo en materia de trabajo", celebra. Hoy tiene un empleo.

 El Centro Guadalinfo de Mengíbar, liderado por Juan Acosta —el cuarto por la izquierda.
El Centro Guadalinfo de Mengíbar, liderado por Juan Acosta —el cuarto por la izquierda.

"Los nichos laborales que hay en el mundo digital son increíbles", valora Acosta, quien está satisfecho con su actividad en el centro. Las iniciativas que ha promovido —como por ejemplo que parados hagan páginas web para empresarios— han tenido impacto, y el número de usuarios se mantiene e incluso crece.

Solo tiene un 'pero'. Un gran 'pero': "Nos estamos convirtiendo en la ventana única de la administración electrónica. Y no debería ser el objetivo", manifiesta. Alude a la cantidad de usuarios que recibe con consultas relacionada con otras áreas. Personas que son enviadas desde oficinas como el SAE. "Me han llegado a pedir un certificado de la vida laboral. No podemos recibir tanto trabajo; tenemos limitaciones", resuelve.

LA ETAPA NEGRA DE LOS CAPI: HASTA SIETE MESES SIN COBRAR Y ADIÓS AL CENTRO DE EL VALLE

Ahora hay en Jaén siete CAPIS. Están en Jaén (dos), Linares, Andújar, Martos, Alcalá y Alcaudete. En el caso de los centros Guadalinfo, la solvencia de los ayuntamientos es imprescindible para que los dinamizadores encaren cada ejercicio con garantía de cobro. Los CAPIS, en cambio, están gestionados por asociaciones y solo pueden pagar al agente si la Junta convoca y concede la subvención a tal efecto. Las subvenciones anuales oscilan entre 31.000 y 35.000 euros, e implican más gastos aparte del dinamizador —el alquiler del edificio y el mantenimiento, entre otros.

Los CAPI de la provincia vivieron una etapa muy delicada entre 2016 y el año pasado. Fue una pesadilla para agentes como María Jesús Ruiz Molina, que gestiona el CAPI de 'Los Sauces' en Linares, pensado para los barrios El Cerro, San Antonio y La Zarzuela.

"Todo me fue genial desde 2010, que empecé, hasta 2016, cuando me tocó la peor experiencia profesional de mi vida", recuerda Ruiz, ingeniera de telecomunicaciones, de 54 años. Lo dice porque llegó a estar siete meses sin sueldo. Recuerda que la convocatoria salió en febrero, y no a finales del año anterior, que es lo habitual y lo deseable. "El día 1 de enero la incertidumbre era total. Lo que hicimos fue esperar hasta la convocatoria. Después, llegó un momento en que la asociación ya no tenía dinero para pagar los seguros sociales, y cerramos en octubre de 2016", cuenta.

Los problemas con la convocatoria reaparecieron el año pasado. De nuevo salió en febrero y, en esta ocasión, para evitar otro cúmulo de impagos, el centro permaneció cerrado hasta septiembre. La vuelta a la actividad comprendió desde entonces hasta diciembre. Solo cuatro meses.

Ese periodo de interrupciones truncó el ritmo del número de usuarios y generó desconfianza hacia el CAPI. "Tuve que cortar cinco proyectos. Y cada vez que abres el centro supone empezar de nuevo", lamenta.

 El rol de los dinamizadores pasa por las nuevas tecnologías. Foto: Fran Cano.
El rol de los dinamizadores pasa por las nuevas tecnologías. Foto: Fran Cano.

Por el CAPI de 'Los Sauces' han pasado 1.700 usuarios desde 2010. En los barrios que cubre los perfiles son diferentes, desde menores y jóvenes hasta parados de larga duración. La heterogeneidad implica horas de trabajo. Organización.

Por suerte, aquella etapa quedó atrás. Los pagos están en orden, y 2018 sí está siendo estable. "Solo falta, por nuestra tranquilidad, que la convocatoria para 2019 se publique en noviembre o diciembre", indica. La posibilidad de elecciones generales inquieta.

Peor suerte corrió Miguel Ángel Corbella, de 43 años. Fue el dinamizador del CAPI en el polígono de El Valle desde 2007 hasta junio de 2015, cuando el centro, gestionado por el colectivo vecinal Passo, cerró por inviabilidad económica.

Corbella, en paro desde entonces, guarda un grato recuerdo de la experiencia: aportó recursos en una barriada en la que no abundan. "Llegamos a trabajar cómo funcionaban los certificados digitales. Era motivador ver que mi ayuda servía para que personas con problemas tirasen hacia adelante", destaca en declaraciones a este periódico.

'Passo' y Corbella acordaron no pedir otra subvención en 2015 dado que la demora en los pagos haría imposible seguir hacia adelante. Compañeros de otros CAPIS señalan a este periódico que su caso fue "muy particular". Corbella tuteló el primer centro de acceso a internet en Jaén. Fue la experiencia piloto para los dos que surgieron más tarde, y que aún sigue con actividad.

LA DELEGADA DE EMPLEO: "HABRÁ CONVOCATORIA ESTE AÑO Y LOS SIGUIENTES"

María Paz del Moral, delegada de Conocimiento y Empleo, asegura en declaraciones a este diario que la estabilidad retomada en los CAPIS continuará: "Es cierto que a la administración le faltó agilidad", admite, al tiempo que manda un mensaje optimista: "La situación se ha normalizado y habrá convocatoria este ejercicio y los siguientes", afirma.

Del Moral, que aún no estaba en el cargo cuando arreció el problema con los CAPIS, se entrevistó con los responsables de 'Los Sauces' al poco de asumir la Delegación de Conocimiento y de Empleo. "Alabo el trabajo y la carga económica que soportaron en aquellos momentos. Mi compromiso es visitar de nuevo los siete centros que ahora hay en la provincia", apunta.

La delegada destaca también la labor de los agentes de innovación de la red Gaudalinfo y su entrega con los municipios: "Empezaron con la alfabetización digital y se han ido adaptando a las necesidades, como son ahora las nuevas tecnologías de la comunicación y de la información", asevera.

RETOS FUTUROS TRAS MÁS DE 160.000 USUARIOS

El centenar de centros Guadalinfo de la provincia ha desarrollado hasta agosto 8.708 actividades, más de 1.000 mensuales, y acumula ya 167.299 usuarios registrados, 156.989 de los Guadalinfo y 10.310 de los CAPIS, según datos de la Delegación de Conocimiento y Empleo, hechos públicos a finales de agosto.

Almudena Hernández (41), dinamizadora del CAPI gestionado por Fejidif en Peñamefécit desde marzo de 2010, responde como el resto de sus compañeros a la pregunta de si todavía hay brecha digital en la provincia: "Sí, aunque no es la misma que antes, porque ya se ha superado el uso básico, y ahora el obstáculo diario es la administración electrónica. La asignatura pendiente", razona. Pone ejemplos como los facilitados por su compañero Acosta en Mengíbar: "Gente que necesita un trámite para ir Hacienda, usuarios que no saben sacarse el certificado digital o que tienen problemas para inscribirse online en un taller".

Ella ha tenido que dar respuesta a una demanda con la que no contaba: el tacógrafo digital de los camioneros. "También está relacionado con el pago virtual y el certificado. Me están llegando profesionales de los pueblos, y no tengo a nadie de la administración para que me diga si lo hago bien", critica la ingeniera técnica informática.

Hernández tuvo el apoyo de Fejidif incluso en la etapa de crisis económica. "Hubo momentos muy malos", admite.

Pilar Martínez, la presidenta del colectivo, remarca que la apuesta tenía doble objetivo, general y especifico: por un lado, acercar las TIC al barrio y, más en concreto, impedir que las personas con discapacidad quedasen apeadas de las lides digitales. "Nuestros socios tienen que estar preparados con la tecnología de hoy", afirma.

A Martínez le preocupa que haya páginas no accesibles para personas con discapacidad auditiva o visual. Como le preocupa que haya un segmento de población analfabeta que no sea capaz de resolver vía web un asunto: personas que se dan de bruces en una ventanilla de la administración. "Necesitamos a los agentes, porque ya son un valor y porque harán accesibles productos necesarios en la vida cotidiana", reflexiona.

 Fejidif apuesta por la formación digital y tecnológica de los socios.
Fejidif apuesta por la formación digital y tecnológica de los socios.

Almudena Hernández subraya que los agentes ya dan servicios gratis a la población que otras empresas, como las compañías de teléfonos, sí cobran. "Aquí estamos para solventar dudas sobre tablet y smartphones", defiende.

¿Sería posible una red Guadalinfo desde la iniciativa privada? El 'no' es unánime entre los consultados. "Si la actividades fuesen pagadas, vendría menos gente", opina la dinamizadora en Peñamefécit. "No sería igual de efectivo. Le daríamos el pez a la gente, pero no la enseñaríamos a pescar. Y saldrían perjudicadas las personas con menos poder adquisitivo", aporta María Jesús Ruiz. "La red pública está pensada también para zonas de transformación social, donde el nivel de motivación de los usuarios es bajo", argumenta Miguel Ángel Corbella. "La gran ventaja es que todos nuestros servicios son gratuitos para la ciudadanía", destaca Acosta. La delegada María Paz del Moral recuerda la esencia de la red cuyo primer centro andaluz fue el de la Puerta de Segura: "La idea es garantizar la igualdad de oportunidades más allá del nivel socioeconómico", manifiesta.

A los dinamizadores les queda por delante trabajo y capacidad de adaptación. "Es lo que hemos hecho desde el principio: redefinir nuestro rol, adaptarlo a las necesidades del proyecto", concluye Francisco Izquierdo.

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