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Una mirada a los orígenes de la mano de José Luis Rivas Navas

Por Javier Cano - Julio 02, 2021
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Una mirada a los orígenes de la mano de José Luis Rivas Navas
José Luis Rivas Navas muestra una de las piezas que expone en Andújar.

El escritor y heraldista iliturgitano acerca los escudos de armas y la genealogía en una exposición que muestra estos días en Andújar y llevará a La Carolina

En la rima XLV, Bécquer recuerda el blasón gótico en cuyo escudo "una mano tenía un corazón". Así de singular, de sugerente y de atractivo es el universo de la heráldica, que une al rigor histórico de los elementos que lo conforman las posibilidades creativas más peregrinas, desde la torre invertida de los Contreras hasta las tres panelas (corazones) azules de los Abásolo, pasando por los Saiz y su jabalí negro que come de una encina.

Un campo de lo más atractivo que el heraldista y escritor José Luis Rivas Navas (Andújar, 1955) muestra hasta el próximo 9 de julio en la sala de exposiciones de la iliturgitana Biblioteca Antonio Machado y que llegará al Palacio de Olavide de La Carolina a partir del 22 de julio, donde permanecerá hasta finales de agosto. 

"Hace veinte años hice un curso de heráldica, había estudiado delineación en la SAFA de Andújar y me dije: 'puedo aplicar lo que yo sé de dibujo para hacer cuadros heraldicos'; a raíz de ese curso empecé a hacerlos y regalárselos a familiares y amigos", explica Rivas, teniente de la Guardia Civil que ha encontrado en esta actividad otra pasión con la que ocupar el tiempo libre que le deja su reciente jubilación. 

Se trata de una colección de veinte cuadros heráldicos de apellidos y algún que otro árbol genealógico, que incluyen una nota explicativa individualizada para que el público tenga claro lo que ve, revele la curiosísima simbología de estas obras y aprenda, en cuestión de minutos, acerca de una actividad tan desconocida como atrayente:

"La tarde que inauguramos la exposición, la sala (con las debidas distancias de seguridad) estuvo al completo, incluso se quedaron personas de pie. Veo que, sobre todo, la gente se sorprende ante los cuadros", celebra Rivas. 

Una suerte de antología que incluye algunas de esas piezas que su autor ha regalado a lo largo de su trayectoria y que, ahora, se reúnen para poblar las miradas de matices cromáticos, coronas, orlas... ¡Hasta La Morenita preside uno de los escudos, cien por cien andujareño. "Hay un lenguaje heráldico en cuanto a colores, esmaltes, que están recogidos desde hace diez siglos", aclara. Rigor, sí, pero sin detrimento de la creatividad.  

Mucho trabajo destila esta muestra, severidad científica, paciencia y talento creativo a partes iguales para que cualquier Sánchez, Rodríguez, Martínez o como quiera que se apellide quien se acerca a la exposición salga con los dientes largos y unas ganas grandes de tener en su casa el escudo de armas que, hace la tira de tiempo, hubieran llevado en plenas justas o torneos. 

"Hay unos escudos (las armas primitivas les llamamos) de todos los apellidos, que se distribuyeron por la Península a través de la Reconquista y casi todos provinenen del norte de España. Yo hago un seguimiento de los apellidos que voy a dibujar y después, cuando voy a regalarlo a una persona, me informo a través de su familia sobre su trayectoria personal y profesional", detalla el heraldista, y apostilla:

"Escribo una carta a la antigua usanza y, en una cena o comida, se lee, es un momento superemotivo; hay quien piensa incluso que el regalo es la propia carta, y luego, cuando le entrego el cuadro, se quedan sorprendidos. Es un recuerdo muy emotivo, que hace que se acuerden de mí toda la vida".

Y tanto, como que no todos los días se recibe un detalle tan sugestivo por parte de alguien que, como José Luis Rivas Navas, lleva la amistad por blasón. Nobleza obliga. 

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