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Ana Cachinero, la historia de una mujer "clara y distinta"

Por Javier Cano - Septiembre 04, 2022
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Ana Cachinero, la historia de una mujer "clara y distinta"
Ante el ordenador, Ana Cachinero da rienda suelta a su creatividad.

Iliturgitana de nacimiento, ninguna barrera puede con el afán de superación y la comunicadora creatividad de la protagonista de este reportaje

Luis Rosales, el poeta granadino de exacta luminosidad, escribió en uno de sus más hermosos poemas unos versos que, después de hablar con Ana Cachinero Cachinero (Andújar, 1962), parecen escritos hacia ella y para ella, como si el autor de La casa encendida los hubiese concebido en honor de la protagonista de este reportaje:

"Y pienso / que la sombra te hará clara y distinta, / que todo el sol del mundo en ti descansa" //.

Porque si algo desprende la voz de esta mujer que vivió su infancia y adolescencia en Arjona y se afincó en la capital desde que cumplió sus veintidós primaveras es precisamente eso: blancura, toda esa luz de la que sus ojos solo ven una mínima parte pero que tiene en su mirada uno de sus cobijos predilectos. 

Malherida por un sarampión infantil que se cebó con su vista y su oído, Cachinero tuvo que aprender pronto a superar barreras, derribar limitaciones y marcar el rumbo de su existencia a golpe de voluntad: 

"En 1984, cuando mi padre [guardia civil] ya se había jubilado, nos vinimos a Jaén para que yo estudiara la carrera de Magisterio". Una vocación docente que, al igual que la literaria, nunca la ha abandonado pero que, por entonces, se convirtió en un sueño profesional imposible: 

"Hice el primer año de carrera, pero la retinosis pigmentaria con sordera asociada que me diagnosticaron cuando tenía siete años, una afección progresiva, me impidió seguir y aquel año me fue bastante mal en los estudios".

¿Desilusionada? En principio sí, pero solo eso, porque en cuanto tuvo oportunidad retomó la disciplina académica y terminó diplomándose como maestra, con la ayuda "inestimable" de la ONCE.

A la Organización Nacional de Ciegos Españoles llegó más o menos en el 87 de la mano de su padre, empeñado en que su Ana de su alma tuviese una vida lo más feliz posible, en todos los ámbitos: "Me afilié y recuperé mi carrera, esta vez con el apoyo de la ONCE y sus medios humanos y materiales".

Maestra de escuela, sí, pero no estaba su destino en las aulas sino en las calles, como preconizaba el mismísimo Alberti y a las que salió, cupones en ristre, para convertirse en una conocida y requerida vendedora que repartió suerte, simpatía y ternura hasta 2019, cuando se jubiló e inició una nueva etapa completamente volcada en la creación literaria. 

Bueno, completamente o casi, que el cuidado de su padre hasta su fallecimiento y la atención a su madre, felizmente viva, forman parte de la agenda cotidiana de esta andujareña que se define a sí misma como "una persona muy familiar, muy sensible y cariñosa":

"En cuanto hablo con alguien, ya lo considero mi familia", sentencia. Lo que el libro de los Proverbios define como limpieza de corazón, vaya que sí.

"Ana es una mariposa que vuela, su imaginación y su percepción del mundo lo plasma en sus escritos. Les da dulzura, amor, fantasía, magia… y con ello se eleva y desciende de puntillas como un hada, ella siempre ve más allá de la realidad y se resiste a creer que todo es oscuro y se convierte en luz que alumbra el lugar dónde está", dice de ella la escritora y activista solidaria torrecampeña Marina Duende. 

PASIÓN POR LA LITERATURA

De acuerdo que sus problemas visuales y auditivos le trastocaron sus ganas de explicar en una pizarra, corregir exámenes y poner notas, pero de ahí a expulsarla del amplio paraíso de la docencia hay un trecho muy largo, que Ana Cachinero ha cultivado su espíritu y su mente en multitud de talleres y no hay clase virtual que se le resista:

"He descubierto que me gusta más enseñar a los adultos que a los niños", asegura. Pero, ¿dónde, cómo? Por ejemplo, a través de sus talleres de escritura creativa en diferentes grupos de Whatsapp, un universo digital que controla fetén:

"Últimamente he hecho cursos de internet a distancia por la Universidad de Pontevedra, con la poeta Graciela Baquero, y otro con Mireia Fernandez; estos cursillos han hecho que mi estilo evolucione mucho, y ahora estoy corrigiendo mis primeros libros; en eso estoy, los corrigo y los voy publicando otra vez en Facebook", relata.

Y es que su currículo no deja de crecer, cuenta ya con varios libros publicados (Las aventuras de Carol, Aventuras salvajes, En los ojos de un niño y Rous Ros), la actividad de su blog Las aventuras de Carol es incesante y el mejor premio (afirma) son "las buenas críticas de los lectores" aunque, eso sí, no renuncia a coronarse de laurel:

"Estoy participando en un concurso con un libro sobre el mar, dividido en tres partes; trata de las sensaciones que provoca a ciertas personas".

Lo ha mandado a Huesca, adelanta, y se confiesa expectante ante la posibilidad de llevarse el gato al agua mientras ultima otro libros de relatos, microrrelatos y poemas que presentará a un certamen convocado por la ONCE: "Ganar sería algo muy grande para mí". Good luck, pues.

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COMENTARIOS

Marina Ruiz Fernández

Marina Ruiz Fernández Septiembre 04, 2022

Ana es sencilla, y tiene mucha inquietud, de ahí que tiene alas. ¡Gracias Javier Cano, por este artículo sobre ella, hay personas anónimas y muy valiosas! MarinaDuende

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