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Neuromarketing político, cómo influir en el voto

Por Rocío Medina - Noviembre 07, 2019
Neuromarketing político, cómo influir en el voto

¿Se puede influir en el voto? ¿Hasta que punto somos vulnerables a esta influencia? La inclinación por un político depende no solo de la valoración de factores históricos, políticos, socioeconómicos y culturales, sino también de mecanismos cerebrales de toma de decisiones.

Tomar decisiones sobre en quién se puede confiar es importante para la seguridad y el bienestar de las personas, tanto individual como grupalmente.

Para muchos ciudadanos no siempre está claro a quién hay que votar, porque en muchos casos la evidencia de la información no está clara y se desconoce con qué grado de veracidad habla cada candidato.

Así como las técnicas del neuromarketing influyen sobre el comportamiento de los consumidores, la política trata de convencer a los votantes sobre las bondades de las propuestas de los candidatos. La neuropolítica es una de las neurociencias aplicadas que trata de investigar y comprender el comportamiento de los votantes y la influencia que tienen los candidatos en unas elecciones. Estos estudios permiten comprender cuales son las estrategias que se desarrollan para lograr el ansiado apoyo de los ciudadanos.

Los equipos de campaña adaptan constantemente sus mensajes para convencer a los ciudadanos sobre la bondad y la capacidad de su candidato. Se usa la tecnología para realizar encuestas y analizar lo que les preocupa a los votantes y, de esta manera, inducir y direccionar el voto actuando fundamentalmente sobre sus aspectos emocionales.

Pero su eficiencia depende del modo en que se plantean y del contexto en que las estrategias puedan incidir en la decisión final de quién vota.

Influencia en el voto según la imagen del político

En elecciones difíciles como esta, varios estudios internacionales, basados en experimentos realizados con técnicas de neuroimagen, muestran cómo el cerebro en algunas ocasiones no puede funcionar de forma racional y entonces es cuando recurre a distintos atajos.

Uno de esos atajos es la imagen del político en cuestión, la expresividad emocional o la estructura del rostro de un candidato.

Se basa en el procesamiento que lleva a cabo el cerebro para generar una atribución de confianza o desconfianza a partir del rostro de una persona. Un proceso espontáneo y automático que implica estructuras clave de procesamiento de la información emocional, como la amígdala o la ínsula anterior.

A la hora de elegir a quien votar, puede influir desde la forma de la boca o las cejas hasta el tipo de mejillas o la barbilla.

-Confiamos en rostros con una expresión facial de felicidad – bocas en U y cejas en A-
-Desconfiamos de los rostros que muestran una expresión facial de enojo – bocas en ∩ y cejas en V-
-Personas con mejillas poco profundas, barbilla amplia, cejas bajas y  cara ancha, generan menos confianza.
-En el caso de las mujeres: arco superciliar (arco óseo del cráneo situado encima de los ojos) más alto, unos pómulos más pronunciados y caras estrechas, genera menos confianza.

Además, la percepción que tenemos cuando vemos por primera vez el rostro de una persona puede estar afectada por la sensación previa que hemos tenido al ver las caras de las personas que pertenecen a su grupo.

Así, por ejemplo, la percepción que tenemos de los miembros que forman una lista electoral puede estar condicionada previamente por la percepción que tenemos del cabeza de lista.

En contextos experimentales, antes de presentar un rostro neutro -que no muestra ninguna emoción y que no se ha relacionado previamente con ninguna situación ni negativa ni positiva-, cuando se ha mostrado de forma subliminal una cara que posee facciones que denotan desconfianza, los participantes después atribuyen al rostro neutro esta desconfianza.

Votar por contagio elimina la duda

Cuando una persona tiene que hacer una elección muy difícil y duda de sí misma, mira a su alrededor y como salida de emergencia termina haciendo lo que hacen los demás.

Varios estudios en neurocienciapsicología experimental y economía del comportamiento muestran que los vecinos, los amigos, los grupos sociales y las familias votan de forma similar.

El grupo nos soluciona el problema. Cuando elegir es muy difícil, uno puede, consciente o inconscientemente, copiar y elegir lo que dicta la norma de la vecindad. Es más cómodo y encaja con la tendencia del cerebro a la “vagancia”.

Neuromarketing político en la prensa o redes sociales

El uso del neuromarketing político lo puede cambiar todo, ya que transforma la visión y la percepción que la gente tiene de un candidato, o un partido político y de todo aquello que le llega a través de los medios de comunicación.

La mayor parte de la gente tiende sólo a leer el encabezado de las noticias que se publican y eventualmente el primer párrafo. Esto puede ser suficiente para influenciar y confundir a los futuros votantes, quienes incluso pueden cambiar la forma de pensar y con ello la toma de sus decisiones frente a sus convicciones.

Estos modos imprecisos y arbitrarios de informar, que en muchas circunstancias no concuerdan con la realidad, se va replicando de persona a persona generando mitos que influyen en la opinión del resto de los individuos.

En Facebook son ‘nuestros amigos’ los que comparten ese tipo de información y al ser un círculo de confianza, terminan creyendo en lo que circula sin analizar en profundidad el tema.

Fake News políticas

Las fake news son noticias falsas de contenidos pseudoperiodísticos que se difunden a través de las noticias, tanto en la prensa escrita como en la radio, la televisión y las redes sociales, siendo su objetivo básico la desinformación o lo que en la actualidad se conoce como la postverdad.

Es decir, que no son más que mentiras disfrazadas de verdad. Esto favorece la consolidación de posturas tendenciosas.

Cada votante debería hacer un análisis minucioso para comprender las propuestas de cada candidato durante el presente para enfrentar con éxito el futuro.

Todos somos conscientes de las necesidades que tiene la sociedad española en salud, educación, seguridad y bienestar general, entre otros aspectos. Sin embargo, la mayoría de los candidatos no señalan lo que piensan hacer, cómo lo van a hacer y con qué lo van a hacer.

La realidad es la misma para todos, pero la interpretación depende de cada persona en particular de acuerdo a la información percibida.

Es por ello, que la manipilación política juega un rol trascendental dentro de lo que se denomina el neuromarketing político. Ten todo esto en cuenta para las elecciones que se avecinan.

La información anómala de la realidad, tan comúnmente utilizada por los candidatos y sus asesores, pueden influir en la mente de los votantes, más aún si no tienen un conocimiento adecuado sobre las necesidades del país en particular y de los ciudadanos en general.

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