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"La sensibilidad es más importante que el dinero en el interiorismo"

Por Fran Cano - Abril 07, 2019

Mónica Teva (Alcalá, 1976) afirma que las apariencias importan "y mucho". Lo dice porque es una apasionada del interiorismo. Recientemente ha ganado un certamen local en Alcalá por un proyecto que ha revolucionado una óptica. Ella, que es también administrativa, dice que cada casa es un mundo, y solo es posible dar una respuesta a la altura del cliente si conoce, precisamente, su mundo.

La entrevista con Lacontra se da en las instalaciones de Oleo Lab, espacio que ha diseñado. Abunda la luz, el color blanco y hay una distancia enorme entre el suelo y el techo. El interior importa.

—¿Cuál es la primera decisión que toma una interiorista para mejorar un espacio?

—Enfocar qué buscas. En los encargos de casas particulares lo principal es crear un trabajo para el cliente en el que se sienta cómodo e identificado. Cuando trabajo para locales comerciales quizás me enfoco más en cómo conseguir que la gente entre a la tienda y despertar inquietud por los productos a la venta. Son estrategias comerciales, y es cierto que lo ligo con mi formación en marketing. Dentro del interiorismo, los locales comerciales me atraen especialmente.

—Y en ese caso, ¿el factor estético prima más que propiciar un espacio óptimo para el trabajo?

—La funcionalidad es lo primero. Espacios estéticamente muy conseguidos si no funcionan bien no consigues los objetivos. La música de un local te puede invitar a quedarte o todo lo contrario. Con la decoración pasa igual: puedes lograr espacios más relajados u otros que apelan, por ejemplo, al olfato. Depende.

—¿Le motivan más los encargos en viviendas particulares o en empresas?

—Los locales comerciales me llaman mucho la atención. Cada proyecto es distinto, porque aunque sean particulares no en todas las casas, como es lógico, vive la misma gente. Cada caso es particular. Y, como digo, cada proyecto invita a saber más de un mundo. Si te enfocas en un restaurante, debes conocer el circuito para que todo sea funcional. Se trata de aprender de muchos negocios. Y el tema del marketing es fundamental. No solo es que el cliente salga satisfecho del resultado que tiene, sino que capte más servicios.

—Debe estar muy informada.

—Sí, cada inicio de proyecto supone estudiar y saber sobre las ventas. Con la óptica con la que gané el certamen local rompí con el mostrador tradicional. Ya no está. Antes había un mostrador lleno de artículos, la tendera de pie y la gente enfrente. Ahora hay una mesa grande como la de la biblioteca, y cuenta con una parte dedicada a las vendedoras y otra para los clientes. Está todo estudiado.

—Ahora tiene entre manos varios proyectos, dentro y fuera de Alcalá. ¿De qué se tratan?

—Aprovecho para dar las gracias a mis clientes. Ha sido más que nada el efecto del boca a boca. Acabo de entregar el proyecto de una vivienda en el barrio de Salamanca (Madrid) de una chica que vive en Luxemburgo, y ya pude visitar el piso para tomar medidas. Siempre es bueno ir al espacio, para calibrar asuntos como la luz y el estilo. Aunque es cierto que con las nuevas tecnologías y con las medidas concretas se puede trabajar desde la oficina.

"HAY QUE CONVENCER AL CLIENTE"

—¿A veces hay que llevarle la contraria al cliente?

—Hay que convencerlo (risas). Pero yo no soy de convencer a la primera, sino a base de enseñarle la propuesta hasta que la interiorice. Cuando le haces ver el resultado, o lo muestras realmente en proyectos 2D ó 3D, los propios clientes cambian de opinión. No puedes hacer nada que ellos no quieran, pero se trata de convencer.

—Y de proponer.

—Por supuesto. Hay muchas formas de plantear determinados aspectos. Parece que la televisión deba verse desde un punto concreto o desde el típico mueble. Hay muchas opciones. Como en los baños. No es todo tan estándar. Siempre que sea funcional sirve.

"ES IMPORTANTE CONOCER LOS GUSTOS Y EL ÁMBITO DEL CLIENTE"

—Ha comentado que ganó un certamen local por el diseño comercial de una óptica. ¿Cuál fue el reto?

—Una de las cosas que más le convenció al cliente fue volver a tener a la vista una esquina que no controlaba. Y ahora sí que la ve perfectamente. En la óptica no solo se llevó a cabo un proyecto actual en cuanto a materiales, porque se ha utilizado mucho el dorado; también se tuvo en cuenta la nueva forma de vender. Ahora la gente llega al establecimiento, mira unas gafas, se las prueba, se lo piensa y da vueltas. En esta óptica hay además una zona de clínica. Y así planteamos una zona de espera. Uno de los retos era aprovechar los escaparates y los techos tan altos, para mostrar productos y que el espacio no se quedase vacío.

—¿Le llevó varias visitas?

—Lo primero es reunirse con el cliente. Te cuenta sus necesidades y le haces preguntas. Es importante conocer sus gustos, como los colores que le agradan. Tras hacer una medida del local o de la vivienda, y tras varias visitas, te pones a trabajar y presentas el proyecto. No solo es a nivel de planos, sino con un panel de sensaciones, que incluye colores y texturas para que el cliente se haga una idea de lo que le mostramos.

—También es administrativa. ¿Por qué estudió este ámbito?

—En la vida vamos cambiando. Yo he sido muy de Bellas Artes, pero en lugar de ir a por interiorismo me decanté por Empresariales, que es una carrera que siempre me ha gustado. El trabajo que desempeño me gusta, pero no lo vivo con la pasión que me despierta el interiorismo. En administración, al fin y al cabo, todo es más matemático. La contabilidad es la misma para todas las empresas.

—Imagino que una administrativa no puede ser alguien desordenada.

—La verdad es que no (risas).

—Debe ser alguien metódico, 'cuadriculadillo'...

—'Cuadriculadillo' no, cuadrado al máximo.

—¿Echa de menos el trato con las personas cuando está en modo administrativo?

—Sí que me gusta el trato con la gente. Mis padres tenían un supermercado y desde niña he ayudado en la tarea. Claro que lo echo de menos. Porque en la oficina el trato es más por teléfono. Me gusta el trato con la clientela.

"ME GUSTARÍA EMPRENDER EN JAÉN"

—La provincia sigue copando las tasas de paro. ¿Jaén es un lugar para el interiorismo? ¿Se animaría a emprender aquí?

—Yo lo haría aquí, sin duda. Tenemos clientes, pero falta educarlos para que sepan la cantidad de dinero que pueden ahorrarse con el trabajo previo de un interiorista. Creo que no se conocen las labores que hacemos. Ahora estoy con una familia que estaba desesperada con la obra: daban un paso hacia adelante y dos hacia atrás. Están perdiendo dinero. ¿Merece la pena? A veces te gastas más, pero si el resultado es lo que quieres en todo momento te satisface. Tenemos costumbre de que cuando un cliente le expone algo nada es válido. Me refiero al diálogo habitual con fontaneros o albañiles. Y como el cliente no sabe de cosas técnicas, pues no puede argumentar. Si hay alguien detrás en quien confías, es más fácil.

—Ha dicho que sus padres eran emprendedores. ¿Usted ha tenido alguna experiencia con el autoempleo?

—Todavía no.

—¿Le gustaría?

—Sí, porque me considero una persona con espíritu emprendedor. Analizo mucho las cosas aunque no me competan. Si paso por un local, pienso en lo que yo haría para mejorarlo. Me dan ganas de entrar y decirle al propietario lo que pienso. Creo que tengo visión, y confío en lo que pienso. No me ha ido mal de momento.

—Vive en Alcalá. ¿Cómo ve al municipio en cuanto a trabajo y oportunidades?

—No veo que se haga mucho, la verdad. Y menos aún la gente joven. Abren empresas quienes están amparados por sus familias o quienes continúan el negocio. No veo a mucha gente joven que emprenda. Y pienso que hay posibilidades en muchos ámbitos. Aunque es verdad que el público de Alcalá se va fuera. Pienso en invertir, y es verdad que hay mucho que hacer aquí por los negocios. Hace falta capital humano, gente que esté formada. Que vayas a comprar una crema o unas medias y recibas buenos consejos.

—¿Falta espíritu emprendedor?

—Igual sí lo hay, pero la actividad la desarrollan fuera. Es solo mi opinión. Me ha parecido muy interesante la iniciativa del Ayuntamiento de promover premios para establecimientos o las ayudas que se dan a locales en el casco antiguo para revitalizarlo.

—Supongo que usted no podrá decir que las apariencias y la decoración no importan.

—Para mí sí importan. Y mucho. Le digo que hay gente que no las valora. Si nos referimos a un espacio, hay gente que no sabe valorar el espacio en el que está o le da igual. A mí me influye hasta en el estado de ánimo. No es solo por el mobiliario, sino por otras cuestiones como la luz, tan importante en el interiorismo. No es lo mismo un espacio que otro. Cierto que no se puede categorizar a las personas por las apariencias. Es decir, no eres mejor persona por tener mejor casa. Y aprovecho para decirlo: el interiorismo no tiene que ver con el dinero; está ligado a la sensibilidad. Así lo veo yo. Puedes vivir en una casa humilde, pero tener la sensibilidad de tener las cosas ordenadas de una forma y no de cualquier manera.

—¿Quiere añadir algo más?

—Animo a la gente que tenga esa sensibilidad que pida ayuda a los profesionales. Para eso estamos. No supone una cantidad de dinero importante. Es más, se ahorra dinero llamando a un profesional. Les animo a que hagan los espacios que de verdad les gustan. Mis clientes son gente que perciben ese valor agregado.

Fotografías y vídeo: Antonio Anguita.

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