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La Universidad se vuelca en la investigación sobre el Covid-19

Por Esperanza Calzado - Mayo 09, 2020
La Universidad se vuelca en la investigación sobre el Covid-19

Son múltiples las vías de investigación abiertas por la Universidad de Jaén para aportar su grano de arena en la lucha contra una pandemia que azota el mundo

Desde el sentir de los sanitarios que están en primera línea de batalla contra el Covid-19, hasta técnicas para conseguir pantallas protectoras más seguras o la influencia del componente genético en el comporamiento del virus. Son múltiples las vías de investigación abiertas por la Universidad de Jaén para aportar su grano de arena en la lucha contra una pandemia que azota el mundo.

Una muestra radica en los científicos que trabajan actualmente en siete proyectos de investigación, relacionados con el Covid-19, seis de los cuales fueron presentados a la convocatoria del Instituto de Salud Carlos III (ISCIII) y uno al Programa de Investigación Clínica en Covid-19 de Andalucía. Cuatro son del ámbito de ciencias de la salud, que van desde la genética, para la detección de genes que aportan protección o riesgo a la enfermedad, hasta los efectos secundarios de los fármacos usados para el tratamiento del Covid-19. Otros dos proceden del área de Informática, centrándose en la geolocalización y el seguimiento de infectados, así como en el uso de asistentes de multicanales electrónicos para la asistencia en domicilio de los afectados. Por último, uno de los proyectos es del ámbito de la psicología. Pero no son los únicos.

Es el caso, por ejemplo, del catedrático de Genética Antonio Caruz Arcos, perteneciente al grupo de investigación Inmunogenética del Departamento de Biología Experimental, lidera el proyecto ‘Biomarcadores genéticos de resistencia al Covid-19’, que persigue evidenciar que existe un componente genético que también influye en el comportamiento del coronavirus que provoca esta enfermedad, es decir, su velocidad de progresión y la gravedad de sus síntomas, además de otros parámetros como la edad, el sexo o las patologías crónicas.

“Las enfermedades infecciosas no cursan con la misma gravedad en todas las personas, sino que existe una enorme variabilidad en cuanto al curso clínico, ya sea en personas infectadas como en aquellas que ni siquiera llegan a contagiarse. Así, la genética influye en la velocidad de progresión de la infección, en la gravedad de los síntomas o incluso en la respuesta a la vacunación. Y para el coronavirus pensamos que ocurre igual, es decir, que hay un componente genético que pueda estar influyendo en que unas personas se pongan muy mal mientras que otras se mantienen totalmente asintomáticas”, explica el profesor Caruz.

El proyecto trata de la creación de una ‘genoteca nacional de ADN y ARN de pacientes’, así como una base de datos nacional de los mismos. La identificación de genes asociados con la protección contra la infección por COVID-19 es fundamental para identificar potenciales grupos de mayor riesgo genético de progresión de la infección. Estos individuos con mayor riesgo genético podrían ser sometidos a un confinamiento más estricto, ser seleccionados con prioridad, para el tratamiento farmacológico y monitorizados más estrechamente que el resto.

Además, investigadores del Departamento de Ingeniería de Telecomunicación en la Escuela Politécnica Superior de Linares están desarrollando un sistema para estimar niveles de riesgo de arritmias graves en enfermos de Covid-19, debido al posible cambio morfológico en los latidos del corazón, como posible consecuencia de la combinación de fármacos utilizados para combatir la enfermedad.

El sistema, el cual se encuentra en una fase relativamente avanzada de su desarrollo, se basa en la combinación de técnicas de procesado de señal y de inteligencia artificial, y tendrá un fuerte impacto para el sistema sanitario. Así, entre los resultados esperables, cabe destacar la automatización diagnóstica de problemas de arritmia grave en pacientes con tratamiento combinado, como por ejemplo en pacientes de coronavirus. De esta forma, se conseguirá una reducción importante en tiempos de reacción ante situaciones críticas de los pacientes y una descongestión del stress al que está siendo sometido el sistema sanitario. El sistema también permitirá la realización de diagnósticos críticos en ausencia de personal médico y/o de enfermería especializado.

Como consecuencia de lo anterior, una vez desarrollado este sistema y puesto en funcionamiento, podrá evitar muertes por ausencia de diagnósticos de arritmias mortales derivadas de tratamientos combinados, como por ejemplo en pacientes de COVID-19, incluso en ausencia de personal sanitario especialista. En este sentido, también es importante destacar que el personal sanitario con tratamiento profiláctico contra el COVID-19 también podrá beneficiarse de su uso. Adicionalmente, el sistema perimirá economizar en aspectos relacionados con los recursos médicos de diagnóstico, posibilitando, además el disponer de registros digitales de ECG para ser incluidos en la histórica clínica del paciente. Finalmente, se dispondrá de una base de datos que podrá ser utilizada con posterioridad para el análisis de cambios morfológicos en los latidos del corazón atendiendo a diferentes perfiles.

Por otro lado, un estudio realizado por la profesora titular de Psicología Social Beatriz Montes Berges, en colaboración con la estudiante Elena Ortúñez, muestra las diferentes emociones que experimenta el personal sanitario durante la crisis del coronavirus Covid-19. En la investigación han participado más de 1.150 profesionales sanitarios (enfermeras, auxiliares de enfermería y médicos, especialmente).

Beatriz Montes Berges destaca que se ha encontrado que, en general, que el personal sanitario “se sienten muy desprotegido, con miedo y estresado”, y lo achaca a la situación “que han estado viviendo con falta de EPIs (equipos de protección individuales)”. Sin embargo, afirma que, cuando se les preguntó si su temor se centraba en contagiarse ellos mismos o a los demás, contestaban confiriéndole más importancia en su propio contagio.

“Esto en principio podría interpretarse como egocentrismo, pero al combinar esta respuesta con otras acerca de su responsabilidad, queda claro que la explicación más plausible es que no tienen miedo a contagiar, porque cuando vuelven a casa, guardan todas las medidas de higiene y seguridad que se han establecido de manera estricta, al tratarse de profesionales formados en esta materia”, apunta. Además, como refiere la investigadora de la Universidad de Jaén, el colectivo de profesional sanitario, en general, no percibe apenas rechazo social por parte de la población general, “excepto cuando su entorno sabe que trabaja con pacientes de Covid19, en cuyo caso sí expresan que se sienten rechazados socialmente”.

Por otro lado, el estudio pone de manifiesto que, tras realizar el análisis estadístico de los datos, teniendo en cuenta las distintas profesiones dentro del colectivo del personal sanitario, las enfermeras, y después las auxiliares de enfermería, se sienten más útiles, valientes, importantes y sinceras que otras categorías sanitarias, entre las que figuran los médicos.

MÁSCARAS DE PROTECCIÓN

Por otro lado, investigadores del grupo de Mecánica de Fluidos colaboran en un proyecto en el que participan investigadores de la Universidad de Granada y que coordina el doctor Luis Peñas, del Servicio de Medicina Intensiva del Hospital Universitario San Cecilio, cuyo objetivo es mejorar el diseño de las pantallas y máscaras de protección utilizadas durante la aplicación de técnicas terapéuticas a pacientes con Covid-19. Están llevando a cabo experimentos que permitan determinar la dispersión de las gotas y microgotas aerosolizadas, mediante técnicas de visualización láser y medidas cuantitativas de la velocidad de las mismas por medio de técnicas de correlación de imágenes. El objetivo es disminuir la salida y dispersión mediante la mejora del diseño de estas pantallas y máscaras.

Estas pruebas se realizan con la colaboración de IAVANTE –Fundación Progreso y Salud-, en sus las instalaciones ubicadas en el Parque Tecnológico de Ciencias de la Salud de Granada, con el objeto de caracterizar los aerosoles generados al aplicar técnicas de ventilación mecánica en pacientes con Covid-19, así como las fugas a través de las mascarillas clínicas de protección. La técnica utilizada por los investigadores consiste en generar un plano con una fuente de iluminación láser.

"Las partículas contenidas en el plano reflejan la luz, lo que permite detectar la presencia de microgotas mediante adquisición de imágenes del plano láser con una cámara de alta velocidad. Con este tipo de medidas se podría estimar el tamaño de gotas generadas que escapan de la mascarilla de protección y la concentración de las mismas", explica el catedrático de Mecánica de Fluidos Carlos Martínez Bazán, que colabora en el proyecto junto a Alejandro Martínez Castro y Luis Manuel Díaz Angulo (Universidad de Granada) y Francisco Cordón Castillo y Federico Coca Caba.

GENÓMA

Por su parte, el profesor de Biología Celular Francisco J. Esteban participa en un proyecto cuyo principal objetivo es el desarrollo de terapias genéticas para luchar contra el virus, de modo que se generen la información y herramientas necesarias para reducir la expresión y replicación del coronavirus, terapias que actúen como una defensa frente a la infección. Este proyecto representa una de las expresiones de interés de la reciente convocatoria pública para la financiación de proyectos de investigación sobre el SARS-CoV-2 y la Covid-19, a través del Instituto de Salud Carlos III. Este proyecto se solicita dentro de los ámbitos de la convocatoria ‘Desarrollo de terapias innovadoras y nuevas moléculas antivirales’ y ‘Caracterización del virus SARS-CoV-2 y conocimiento de la variación genética’.

Concretamente, el investigador de la UJA se encarga de parte del análisis teórico y bioinformático del genoma del virus, un trabajo enfocado a detectar dianas susceptibles de ser bloqueadas e impedir su replicación. De este modo, el doctor Francisco J. Esteban trasladará su experiencia en la aplicación de procedimientos computacionales en genómica y transcriptómica experimental y clínica para hacer frente al coronavirus.

 

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