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"Como sanitario, mi principal temor es que mis pacientes enfermen"

"Como sanitario, mi principal temor es que mis pacientes enfermen"

Por Esperanza Calzado - Abril 19, 2020

"Mi padre nos enseñó a ver personas antes que cualquier otra cosa, creo que es la mejor herencia que recibí de él". Como sanitario, la principal preocupación de Pío Rómulo Zelaya (Lima, 1972), es que sus pacientes no enfermen, aunque no puede evitar el temor de contagiar a su familia. Él es uno de los miles y miles de sanitarios que luchan en la primera línea de batalla para combatir al Covid-19. Licenciado en Medicina y Cirugía, tiene estudios de doctorado en la Universidad Autónoma de Madrid, un máster de Gestión Socio-Sanitaria por la Universidad de Jaén, y vía MIR especialista en Medicina Familiar y Comunitaria. Actualmente desempeña su labor como pediatra en funciones en la Unidad de Gestión Clínica de Huelma del Servicio Andaluz de Salud. Lleva en la zona desde hace 15 años, aunque se reincorporó hace un año después de haber sido senador socialista durante dos legislaturas y delegado de UGT en la Junta de Personal del Distrito Sanitario de Jaén.

—¿Cómo es el día a día de un Médico de Atención Primaria y cómo ha cambiado con la pandemia?

—El trabajo en la Atención Primaria, aunque gran parte de la actividad se realiza en la consulta de las demandas diarias de problemas de salud que van surgiendo en la población asignada, también realizamos consultas programadas de prevención y promoción de la salud en los distintos programas que hay instaurados y las urgencias que van surgiendo día a día.

Con la pandemia, el sistema de salud ha tenido que adaptarse de manera muy rápida para poder crear vías seguras en los centros para evitar propagar el contagio y, al mismo tiempo, cubrir el incremento de la demanda causada por la infección por Covid-19 sin dejar de atender el resto de trabajo que he explicado antes. La consulta telefónica ha tomado gran relevancia en este nuevo escenario, con la que resolvemos muchas de las demandas por esta vía o se atiende presencialmente en el domicilio o en el centro de salud a los pacientes.

—Proviene de una familia de sanitarios, su padre es cardiólogo, si no me equivoco, y algunos de sus hermanos también han seguido el camino de la sanidad. ¿Cómo lo están viviendo ellos?

—En esta profesión, el riesgo de contagio siempre está en cada actuación, lo cual no impide que seamos humanos en nuestro trato con el paciente, que es un ser que padece. Mi padre nos enseñó a ver personas antes que cualquier otra cosa, creo que es la mejor herencia que recibí de él.

Mi entorno es sanitario, mi pareja es enfermera, mi hermano es médico de familia en Alicante y también está en primera línea, igual que su pareja que también es enfermera, tengo un hermano cardiólogo y otra reumatóloga en Lima, que también están atendiendo pacientes por Covid-19. Las dos hermanas de mi pareja son médicas, una en la UCI y otra médico de familia, no nos escapamos de estar pendientes unos de otros todos los días, pero no nos falta el humor para hacer llevadero el día a día, y nos pegaremos una buena cena cuando todo esto termine.

—¿Qué diferencias existen al ejercer en un núcleo de población más pequeño, como Huelma, y además en un área de especialidad como la suya, la pediatría? No sé si ha tenido que dejar esa especialidad y dedicarse un poco a todo, como se diría coloquialmente.

—En un contexto de confinamiento social, un núcleo de población rural pequeño con una dispersión geográfica que separa unos 8 o 10 kilómetros el próximo núcleo poblacional se convierte en una fortaleza para afrontar la pandemia, permite un mejor control de los casos posibles y sus contactos de cara a los aislamientos. He seguido atendiendo en el nuevo escenario la consulta de pediatría, telefónicamente y presencialmente en los casos concretos y en la consulta del programa de salud infantil, sobre todo en los primeros meses de vida, además de participar en los ciclos rotatorios del centro de salud en la consulta respiratoria especifica que se ha creado junto con un triaje para casos sospechosos de Covid-19. Al tener la zona tres puntos de urgencias permanentes, cubro también mi cuadrante de guardias los días entre semana y los fines de semana asignados.

—La falta de material de protección es la gran queja de todo el sector sanitario. ¿La ha padecido usted?

—Sí, inicialmente sobre todo, tuve que autoproveerme de mi propio material de protección, sobre todo para la consulta diaria y para las guardias para atender los casos que “no eran sospechosos” de Covid-19. Los primeros EPIs del SAS que tuvimos disponibilidad eran para casos sospechosos que cumplían criterios de infección en el momento de la demanda de asistencia y para la toma de muestras. Luego han ido llegando progresivamente y aquí tengo que resaltar la colaboración de diferentes sectores de la población y del Ayuntamiento para facilitarnos el preciado material de protección, lo que nos ha dado una mayor seguridad para realizar nuestro trabajo.

—¿Cuáles son los principales temores a los que usted, sanitario pero también persona, se enfrenta?

—Como sanitario el principal temor es que “tus pacientes” enfermen, sobre todo si es por un motivo tan prevenible como no cumplir el confinamiento. Personalmente, el principal temor es contagiar a tu propia familia, luego reflexivamente está el quedar contagiado, complicarse y la imaginería que trae consigo la deformación profesional.

—¿Cómo vive su familia el hecho de que esté en primera línea de batalla?

—Me transmiten que se sienten orgullosos, pero tras sus persistentes recomendaciones que me proteja y me cuide, se percibe el temor existente, tratamos de hablar del tema con frecuencia.

—¿Cómo le hacen sentir los aplausos diarios a las ocho de la tarde?

—El hecho de que hayan aplausos a las ocho de la tarde significa que la gente ¡está en sus casas! cumpliendo en confinamiento, y eso produce satisfacción, refleja que funcionamos como sociedad y que además se reconoce la labor que realizamos los sanitarios y los demás colectivos profesionales que estamos trabajando para controlar esta infección.

—Cada día aprovecha su espacio en redes sociales para dar consejos a los ciberusuarios. ¿Es útil o se distorsiona en medio de tanto bulo y desinformación?

—En esta pandemia, la inmensa mayoría de la población hemos tenido que ceder muchas cosas importantes para conseguir controlar al coronavirus, y decidí de alguna manera “ceder” además mi facebook, para ofrecer información fiable y seria sobre cuestiones prácticas que como médico podía afirmar, hasta cambié mi foto de perfil. Me motivó hacerlo la gran cantidad de información basura que circulaba y que en el mejor de los casos apuntaba al humor muy negro y en el peor a oscuros intereses de desinformar e insultar.

Creo que ante una irrupción de una nueva enfermedad, era comprensible el desconcierto de la población, y esto lleva a buscar ávidamente información para cubrir con “saber” este agujero de conocimiento. Y desgraciadamente las redes sociales no discriminan información con fundamento científico de la que busca el pánico, la incertidumbre.

Creo que no es justo que se juegue con el esfuerzo que está haciendo la población quedándose en su casa cumpliendo el confinamiento, por eso empecé a enviar mensajes, pensando sobre todo en la gente de Huelma para reafirmarles y motivarles en las medidas que estaban adoptando.

Y decidí también dar solo esta información para que llegue a la mayor cantidad de personas posibles, aunque el cuerpo me pedía entrar a desmentir los bulos y fakes, pero creo que había que mantener una línea clara e inequívoca de mi intención. La respuesta de la gente dentro y fuera de las redes sociales ha superado mis expectativas. Estoy agradecido por ello.

—¿Qué recomendaciones nos haría en caso de sospechar que estamos contagiados? ¿Qué debemos hacer teniendo en cuenta que nuestro médico de cabecera siempre ha sido la primera referencia del paciente?

—Si sospechamos que estamos contagiados, debemos ser muy estrictos con el aislamiento domiciliario, para proteger a nuestro entorno, y las medidas de higiene, o usar la mascarilla, limpiar las manos y la casa, desechar los pañuelos, y pedir telefónicamente la asistencia médica al número de urgencias. En esta adaptación a la pandemia no se pierde el contacto con el médico de cabecera, porque se sigue manteniendo el contacto telefónico.

—Usted fue senador y se ha dedicado a la política. ¿Cómo valora la gestión que se está haciendo tanto a nivel estatal como autonómico? ¿Qué importancia están teniendo los ayuntamientos?

—Esta pandemia ha demostrado que los recursos destinados a la sanidad pública no eran gasto sino inversión, y que no puede ser un sector para hacer negocio. Hemos visto alinearse en esta premisa a la inmensa mayoría del arco político, incluso al Partido Popular, que mermó la inversión pública hacia la privada en las Comunidades Autónomas donde gobernaba.

La gestión de esta crisis por parte del Gobierno se ha apoyado en criterios técnicos, con las ventajas e inconvenientes de ser un virus nuevo y una pandemia con unas características muy particulares que vamos conociendo mientras va transcurriendo la pandemia y los que nos queda por saber, y situaciones que damos por supuesto pero que aún están por demostrar. En este mundo globalizado, un virus se ha diseminado superando la velocidad y extensión en que lo hace un pedido de Amazon, y han confluido las necesidades sanitarias de todos los países al mismo tiempo, que es la causa del desabastecimiento de equipos, materiales y pruebas médicas.

Creo que ya habrá tiempo para evaluar todas las medidas adoptadas por el Gobierno, como dije basadas en criterios técnicos, pero hemos ido viendo cómo, no sin dificultades porque no es comprensible la confrontación feroz por parte de la oposición de las derechas, se ha ido controlando la curva de la pandemia por Covid-19 por las medidas adoptadas por el Gobierno. Los protocolos de actuación han sido claros, transparentes y actualizados, con la misma vara de medir, también habrá tiempo de valorar cuál era el estado de los Servicios Sanitarios, que son competencias de las Comunidades Autónomas, cuando empezó a afrontarse esta pandemia y en Jaén se ha mantenido una vía de comunicación constante y actualizada.

Los profesionales sanitarios estamos respondiendo a la altura de nuestra preparación, en las condiciones más adversas, al inicio sin los suficientes  recursos apropiados y no sin que caigan compañeros y compañeras contagiados y con desenlaces fatales en algunos casos. En nuestro centro de salud, en tiempos de adversidad, hemos respondido arrimando el hombro todos los profesionales.

Creo que además de la buena preparación de nuestros compañeros y compañeras de las UCI y los hospitales de Andalucia, al menos desde mi perspectiva, ha sido, entre otros factores, el modelo de la Atención Primaria Andaluza la que ha servido de contención de la pandemia, y dentro de esta amplia red que tenemos desplegada, tengo que resaltar una piedra angular que ha sido el empoderamiento de la enfermería en los últimos años,  porque las enfermeras están cumpliendo un rol importante en el seguimiento y cumplimiento del aislamiento de los casos y sus contactos. Este modelo sanitario ha sido la marca de la casa de los gobiernos socialistas en las comunidades donde hemos gobernado.

Los ayuntamientos son la administración más cercana a la ciudadanía y debo decir también a los servicios básicos, como la sanidad, en nuestro caso nos han provisto de equipos de protección y están haciendo un gran trabajo en la desinfección de nuestros centros y consultorios.

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