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JAÉN PIERDE VIDA

JAÉN PIERDE VIDA

Por Javier Esturillo - Enero 06, 2018

La incesante despoblación de la provincia subraya uno de los desafíos a los que se enfrentan el medio rural y las ciudades, que combaten la pérdida de habitantes con todo tipo de iniciativas. En poblaciones ubicadas en zonas serranas inhóspitas ya no hay escuelas ni consultorios médicos ni sucursales bancarias. Los empleados de estas entidades peregrinan para llevarle a la gente el dinero que retiran de sus cuentas corrientes. Un buen número de aldeas viven ajenas a la era de internet. Las empresas de telefonía no invierten en un territorio con clientela menguante. Sin posibilidad de ir a un cine o leer un periódico. Jaén pierde vida. El envejecimiento, la falta de oportunidades y la baja natalidad son las tres razones principales del desequilibro demográfico que sufre la provincia. La pérdida de habitantes no solo afecta a las zonas rurales, sino también a las urbes. En solo siete años, el padrón de Linares ha menguado en 2.857 personas. Prácticamente un barrio entero ha desaparecido de la faz de la ciudad minera. Lo mismo ocurre con la capital, Andújar, Úbeda, Baeza, La Carolina... Cada vez somos menos almas en esta "tierra de paso".

Pero el despoblamiento no es un fenómeno nuevo. Desde hace tiempo, organismos como la Federación Española de Municipios y Provincias o el propio Consejo Económico y Social de la Provincia -dependiente de la Diputación- advierten de que estamos ante un gravísimo problema que requiere de medidas extraordinarias. Desde 2011 la provincia ha perdido 29.000 habitantes y en los últimos meses, lejos de frenar la sangría, se está acelerando: 123 paisanos dejan cada semana Jaén. El proceso de despoblación es el resultado de la interacción de diferentes fenómenos demográficos. Principalmente, por la emigración de jóvenes en busca de un futuro laboral y educativo en las ciudades. Una situación que se agrava por la mayor emigración de las mujeres, que supone un fuerte desequilibrio entre sexos en numerosas poblaciones, donde sus alcaldes se afanan por anclar la población, simple y llanamente para que no desaparezcan del mapa.

 Dos jóvenes pasan por delante de un negocio abandonado en Linares. Foto: Serendipia Fotógrafos
Dos jóvenes pasan por delante de un negocio abandonado en Linares. Foto: Serendipia Fotógrafos

EL PARADIGMA DE LINARES

Volvamos al caso de Linares, la otrora floreciente Linares. Gris, sombría y destartalada hoy en día. El mundo que rodeaba sus barrios se viene literalmente abajo. Y no para. Cientos de pisos de los bloques erigidos a la sombra del esplendor minero o Santana Motor componen su infeliz paisaje urbano. Viviendas vacías y fantasmales, esperan su turno sin que nadie pregunte por ellas. Locales comerciales abandonados a su suerte. El ritmo con el que desciende su población es proporcional al número de jóvenes -y no tan jóvenes- que emprenden el éxodo para no morir de aburrimiento o desesperación por la falta de trabajo. Aquí no valen cheques bebé ni el emprendimiento ni el turismo ni el campo. Lo suyo es más profundo y pasa de manera inexorable por su reindustrialización, al igual que en todo el eje de la antigua N-IV, donde las tasas de paro son insoportables. No hay estímulo que invite a su población a quedarse. "Yo no quiero irme. Por mi familia, pero tendré que hacerlo", reflexiona Rosa Martínez, una muchacha linarense que lleva dos años en el paro y que se resiste a abandonar su ciudad, aunque sabe que su futuro está fuera de ella.

MEDIDAS EXTRAORDINARIAS

Arquillos era uno de los pueblos de la comarca de El Condando que vivía al rebufo del explendor de Linares, su urbe de referencia. Además del olivar, la economía de muchos arquilleros dependía de que le fuera bien a la ciudad de las minas. Arquillos sufre con la despoblación. "Es nuestro principal problema", afirma el alcalde, Miguel Ángel Manrique. La edad media de sus habitantes es de 50 años. El proyecto de vida de muchos jóvenes no está en su pueblo. Los que estudian buscan una oportunidad en el exterior (de la provincia) y los que se quedan saben que el mercado laboral es muy precario: la campaña de aceituna, cobrar el subsidio y alguna que otra tarea del campo o en la obra, poco más. El equipo de Gobierno (PP) trata con todas sus fuerzas de frenar la desbandada. La creación de la comunidad de regantes, para que el olivar se más productivo, algo de emprendimiento y los famosos chequé bebé son los muros de contención para evitar la pérdida de población. Miguel Ángel Manrique reconoce que la capacidad de maniobra que tiene es bastante limitada. "No disponemos de recursos suficientes para plantear una estrategia eficaz. Esto va más allá de un Ayuntamiento. Hacen falta políticas más potentes", asegura.

A solo unos pocos kilómetros de Arquillos se encuentra Navas de San Juan. Su regidor, Joaquín Requena, no para de inventar cosas para que su municipio progrese y avance. Como otros muchos de El Condado y del resto de la provincia, entrega una prestación económica por cada hijo nacido en el pueblo. Doscientos euros para once padres orgullosos de traer al mundo a un nuevo navero el pasado 2017. Para Joaquín Requena, es motivo de celebración, orgullo y alegría, al igual que para su homólogo en Cambil, Miguel Ángel García Martos. La asignación también es de 200 euros, destinados a gastos en productos de higiene, alimentación y farmacia, ropa y artículos complementarios que sean realizados en los comercios locales. Los beneficiarios de la ayuda deben cumplir una serie de requisitos, como estar inscritos en el Registro Civil de Cambil-Arbuniel, empadronados en el municipio y al corriente de pago de las obligaciones tributarias municipales. El objetivo primordial es el mismo: incentivar los nacimientos y adopciones para frenar el descenso continuado de la natalidad en el municipio.

EL RETO DE LOS MIL HABITANTES

El 60% de los municipios españoles tenía a 1 de enero de 2017 menos de 1.001 habitantes, ocupaba el 40% de la superficie y apenas concentraba el 3,1% de la población, según se desprende del estudio ‘La sostenibilidad demográfica de la España vacía’, publicado por la Universidad Autónoma de Barcelona. La alcaldesa de Santiago de Calatrava, Rocío Zamora, va más allá de las ayudas por nacimiento. Se ha propuesto que su municipio supere la barrera de los mil habitantes -en estos momentos tiene 709, según datos del INE de 2017-. ¿Cómo? Con el Proyecto 1.100. Una iniciativa con la que persigue no solo más nacimientos, sino atraer gente de otros lugares. "La idea surgió por la desesperación al ver la despoblación que sufrimos. Viene de años atrás. Entre otros motivos por el gran problema de infraestructuras que sufríamos. La gente se iba a vivir a otros municipios, sobre todo Martos”, explica la regidora. El objetivo es llegar a los 1.000 habitantes y a los 100 niños escolarizados. Para ello, ofrece incentivos con la compra de primera vivienda, con ayudas de entre 3.000 y 6.000 euros, dependiendo de los baremos y subvenciones al alquiler mensual.

 Plaza de la Constitución y Ayuntamiento de Santiago de Calatrava.
Plaza de la Constitución y Ayuntamiento de Santiago de Calatrava.

HINOJARES "SACA PECHO"

Hinojares es el pueblo más pequeño de la provincia de Jaén. Cuenta, según el padrón municipal para 2017 del INE, con 334 habitantes, 173 son hombres y 165 mujeres, y una densidad de 8,34 hab./km². Sin embargo, esas cifras contrastan con las que ofrece el alcalde, Marón Martínez. "No, no, somos 410 y, desde que estoy yo de alcalde, hemos subido en 60 personas", dice con sumo orgullo. Frenar la sangría poblacional fue una de sus premisas del mandato. Aumentó el chequé bebé hasta los quinientos euros, rehabilitó casas y fomentó el turismo rural. Porque si de algo puede presumir Hinojares es de belleza paisajística, puesto que se encuentra enclavado en el Parque Natural de Cazorla, Segura y Las Villas. Es un lugar multicolor surcado de barrancos y colinas de vértigo, que se convierten al mismo tiempo en su bien más preciado. Martínez insiste en que desde que ocupa la Alcaldía no ha parado de buscar soluciones a la despoblación, unas con más éxito que otras, pero el empeño del regidor está claro: No dejar morir su pueblo. "Hinojares es un lugar milenario, con una historia y un rico patrimonio y lucharé para que no desaparezca y perdure otros mil años", asegura de manera tajante.

 Santiago-Pontones.
Santiago-Pontones.

EL MUNICIPIO DE LOS 86 ALDEAS

Donde también saben mucho de despoblación es en Santiago-Pontones, el municipio de las 86 aldeas y los ocho cementerios. En 1991 eran 4.687 habitantes. Apenas tres décadas después, la cifra ha caído a las 3.229 personas del censo actual. En su término municipal la vida pasa despacio. No hay prisas. La población decrece a razón de cincuenta vecinos al año. Se producen unas sensenta defunciones por cada diez nacimientos. Unos datos que alertan de la situación de un pueblo de 683,2 kilómetros cuadrados y enclavado en el Parque Natural de las Sierras de Cazorla, Segura y Las Villas, donde establecerse resulta complicado, además de una aventura. La única fuente de ocio e información para la mayoría de los lugareños es la televisión, la cantina y andar por sus maravillosos rincones. Y con la llegada del invierno todo es más difícil. Las distancias se hacen eternas y los núcleos de población son desiertos de almas humanas. El problema es que no parece haber ideas para poner freno a ese problema. Los alcaldes admiten que no hay soluciones más allá del cheque bebé, el turismo rural, alguna industria o más financiación. Hace falta mucha imaginación para echar raíces y mantener el amor al pueblo.

MANCHA REAL, "VEN Y VÍVELA"

La campaña “Ven y Vivela” con la que el Ayuntamiento de Mancha Real está promocionando la ciudad como destino residencial para captar población supera las expectativas más optimistas creadas. Así se desprende del informe de población realizado por el propio Consistorio en el que se analizan las altas del padrón en los primeros 11 meses del año, arrojando un saldo favorable para la localidad de 263 personas.

“Estamos abrumados por el impacto cosechado con la campaña” ha afirmado Ildefonso Ruiz, Concejal de Comunicación e impulsor de esta original iniciativa. “Nos marcábamos un objetivo inicial de llegar a las 100 personas y estos datos suponen prácticamente triplicar la previsión inicial, así que solo se puede calificar el resultado, a falta de los datos de diciembre, de éxito rotundo”, ha declarado Ruiz.

 Mancha Real.
Mancha Real.

Estas altas proceden principalmente de Jaén que con 70 empadronamientos, suponen un 27% de un total de casi 90 lugares de procedencia distintos, entre los que hay 25 municipios de la provincia de Jaén. “Supone un dato significativo pues 151 de las 263 altas proceden de nuestra provincia, donde se ha centrado la campaña y sirve para comprobar el efecto de la misma, defiende el concejal. A su vez, se menciona como “curiosidad” las 13 altas que hemos tenido en los últimos 3 meses procedentes de Cataluña. “Aunque no podemos establecer una relación directa de estas altas con el proceso político que se vive allí en la actualidad”, sentencia.

LA DIPUTACIÓN BUSCA SOLUCIONES

La Diputación es muy consciente del problema y quiere encontrar esas soluciones que añoran los municipios. Nuestra provincia -643.484 habitantes- es la segunda menos poblada de Andalucía, solo supera a Huelva, que tiene 518.930 habitantes. La despoblación se ha convertido en una verdadera preocupación para las autoridades. Tanto es así que la Administración provincial, a instancias del último dictamen del Consejo Económico y Social, aumentado de manera considerable el dinero destinado a los municipios y al mundo rural en los presupuestos de 2018. De ahí las  partidas para caminos rurales, oleoturismo o dinero destinado a crear centros de acceso a internet en 23 aldeas de la provincia. También habrá financiación para políticas orientadas a la generación de empleo, a la asistencia económica, técnica y material de los ayuntamientos y para la prestación de servicios de calidad a menor coste. El presidente del CES Provincial, Manuel Parras, reconoce que, por encima de los problemas ya conocidos, como el paro, la diversificación económica y la mejora de infraestructuras, las administraciones tienen que plantar cara a un desafío que amenaza al territorio jiennense, la despoblación. "Es un asunto muy importante, sobre todo en ciudades urbanas, que han perdido habitantes, como ha ocurrido en Linares, en torno a 1.000, 700 en Jaén, y en el resto de municipios de más de 20.000 habitantes", deja claro.

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