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Rosilium, una joven fotógrafa que 'quiere hacer Historia'

Por Javier Cano - Junio 07, 2021
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Rosilium, una joven fotógrafa que 'quiere hacer Historia'
La fotógrafa marmolejeña Rosilium.

La artista marmolejeña, que actualmente curso un módulo superior en Córdoba, abarca un amplio repertorio temático en sus obras

"Para mí la fotografía es una forma de expresarme, de desenvolverme, de expresar sentimientos". Podría ser la definición que de esta disciplina hicieran Lisette Model, Dorothea Lange, Berenice Abbot o la mismísima Ouka Lele, pero no...

Son palabras de ahora mismo, toda una declaración de intenciones por parte de la joven Rosa María Martínez González (Marmolejo, 2000), una prometedora fotógrafa que responde al oloroso pseudónimo de Rosilium y que, por encima de la palabra, prefiere utilizar los labios de su cámara para traducirse.

"De pequeña me gustaba mucho el mundo de la astrología; tenía un amigo en Marmolejo, Petit Julen, que se hizo fotógrafo, se dedicaba mucho a fotografiar el cielo y me llamaba la atención. Me juntaba con él y poco a poco me metí en este mundillo, que me gusta mucho", recuerda.

Así empezó su idilio con el arte de Daguerre, una querencia que hace cinco años le tironeó hasta convertirse en protagonista de su presente y, por qué no, de su futuro: "Me veo en un laboratorio de fotografía, la imagen antigua me encanta". 

Tras cursar el Bachillerato de Artes en el instituto Virgen de la Cabeza de Andújar, Rosilium recaló en las aulas de la escuela cordobesa Mateo Inurria, donde está a punto de concluir un módulo superior que quiere complementar con otra de sus pasiones: la arqueología. No en vano 'quiere hacer Historia', de ahí el titular de este reportaje, nada más lejos de la vanidad, del divismo, de la megalomanía. 

"Cosa que me llama la atención, cosa que quiero hacer". Y como prácticamente nada le resulta indiferente, aplica esta sentencia a su mirada y le pasa lo que a Terencio, que nada humano le es ajeno; bueno, ni lo humano ni lo divino, que lo mismo se la encuentra apuntando con su objetivo al cielo, a las estrellas, que a los paisajes de su cotidianidad, la gente, la Semana Santa, la ropa...

Quien quiera comprobarlo, un paseo por Rosilium Photo en Facebook o Instagram lo deja más claro que la luz del mediodía. Retratista, paisajista..., hasta fotógrafa de comuniones, explica, un mundo lleno de posibilidades que, lejos de desdeñar, trabaja con especial interés:

"Es el primer año que las he hecho, y me gustan, son muy creativas; las madres confían en mí, me permiten que haga lo que quiera, así que todo lo que se ponga por delante, palante", dice con la rotundidad delicada de un flash. 

Y como cuenta con la 'bendición' de su familia, miel sobre hojuelas: "Siempre me han apoyado, además un tío mío es muy aficionado a la fotografía, y mi padre también, sobre todo al vídeo". La sangre, que manda siempre. 

Sabe lo que es exponer su obra, someterla al juicio del público, y también recibir sus felicitaciones. Algún día, cuando el fotoperiodismo la convierta en protagonista, podrá explicarles a sus 'discípulos' cuánto es capaz de expresar un balcón o un cuchillo transformados en personajes de sus instantáneas en tiempos de pandemia: 

"Había que hacer esas fotos, fue un momento muy creativo, salían cosas locas pero muy chulas", apostilla Rosilium mientras, a través del teléfono, el ojo de su alma quisiera retratar también a quien se oculta tras la voz que la entrevista.  

 Foto: Rosilium Photo.
Foto: Rosilium Photo.

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