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INDIA 'RESPIRA' SOLIDARIDAD JIENNENSE

INDIA 'RESPIRA' SOLIDARIDAD JIENNENSE

Por Javier Cano - Mayo 22, 2021
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La ola de Covid que devasta la zona bate récords de casos, muerte y desolación cada día. Una terrible realidad que hace estragos en esta república del sur asiático, sedienta de oxígeno para suministrarlo desde sus hospitales, y donde el Jaén más generoso se hace presente para que el país pueda respirar

En 1974, el pintor francés Michel Granger plasmó en acuarela una visión catastrofista del planeta, cuya corteza parece desmembrarse como la carne de un leproso para mostrar, en el interior de la Tierra, una calavera terrible. Aquella obra, Oxígeno, inspiró nada menos que al compositor galo Jean Michel Jarre a la hora de crear su exitosa pieza de igual título, que bien podría ser la inquietante banda sonora de este largo momento de pandemia universal. 

Cuarenta y siete años después, pintura y música se erigen en altavoz de la sed de todo un país que une al azote pertinaz del coronavirus un amplísimo repertorio de carencias sociosanitarias, el mejor de los aliados para que la pesadilla del Covid 19 alcance sus más altas cotas en India, eufórica hasta hace bien poco a cuenta de la baja incidencia de la enfermedad en sus territorios y, a día de hoy, preferida por el caos, por la muerte, por la desolación. 

"Hace un mes escuchábamos que India no tenía problemas, que la mortalidad por Covid era muy baja allí, y sin embargo ahora es muy alta, la gente joven llena los hospitales. El virus se propaga más rápido y en casos más severos, especialmente entre personas de entre treinta y cincuenta años. Más población enferma llega al punto de triaje. La situación es de emergencia", explica Rafael Carmona Priego, responsable de la delegación de la Fundación Vicente Ferrer para Andalucía, Extremadura, Ceuta y Melilla.

"No hay que bajar la guardia, hace un mes se hablaba de milagro Covid en India y ahora se habla de crisis sanitaria, de emergencia, de muerte. No podemos dejar de estar alerta", sentencia Carmona. O lo que es lo mismo: que perderle la cara al toro es, siempre, sinónimo de cornada.

Con estos mimbres, la fundación ha emprendido recientemente una campaña bajo el lema Oxígeno para la India. Una iniciativa que persigue "garantizar los niveles de oxígeno en sangre" de los pacientes ingresados en los hospitales de la zona, "sin depender de nadie y poder hacer frente a esta nueva ola de contagios". 

Sí, la república sudasiática necesita respirar, generar oxígeno, algo tan básico y elemental pero que, para sus ciudadanos, se ha convertido en una suerte de maná al alcance de pocos. 

"Hay que intentar ayudar a más gente, es muy triste ver cómo mueren las personas cada día sin poder ayudarlas, y se junta con que, ahora, tienen allí un calor tremendo que empeora la situación", lamenta Carmona. Y con el ciclón Tauktae atenazándoles...  

La solidaridad, la compasión, la caridad... A todo eso apela esta organización creada por el filántropo catalán que da nombre al colectivo allá por 1969, y Jaén tiene mucho, pero que mucho que decir. Ahí están (en palabras del responsable de la delegación que abarca el mar de olivos) las "más de cien aportaciones" realizadas desde el Santo Reino para que conseguir un generador de oxígeno más pronto que tarde sea posible antes de que la enfermedad apriete y, definitivamente, ahogue.

 Foto: Fundación Vicente Ferrer.
Foto: Fundación Vicente Ferrer.

SOLIDARIDAD DESDE EL MAR DE OLIVOS

"En Jaén estamos muy bien representados por nuestros voluntarios, que han hecho ya muchas recogidas solidarias. Estamos my vinculados con Jaén capital y su provincia y hay que agradecerle el apoyo que está dando en estos momentos para ayudar a nuestros hospitales en India", celebra Rafael Carmona. 

Más de un centenar de buenos corazones que, a estas alturas de la película, lo han tenido claro, han accedido a la web https://fundacionvicenteferrer.org/es/ y han seguido los pasos marcados para insuflar oxígeno en los pechos malheridos de los enfermos del país de Gandhi, el alma grande.

Cinco hospitales mantiene esta entidad en suelo indio; uno de ellos, el de Bathalapalli (poético topónimo que recuerda la geografía del Siddhartha de Hesse), dedicado en exclusiva al tratamiento de pacientes afectados por el -Covid 19, donde se sueña con la llegada de un generador de oxígeno para "cubrir las necesidades que irán en aumento los próximos días, cuando se prevé alcanzar un nuevo pico de casos". 

"Animo a entrar en la página de la Fundación Vicente Ferrer, a aportar cada uno lo que pueda; la suma de granitos de arena hace una montaña y gota a gota se forma un océano", invita el delegado territorial, y apostilla: "Que los jiennenses sigan colaborando, que todo llegará a buen fin, pueden tener esa tranquilidad y esa confianza".

Un mensaje al que se suma también el humorista jiennense Santi Rodríguez. 

MUCHO MÁS QUE NÚMEROS

Con más de 300.000 contagios diarios (según la Organización Mundial de la Salud), India lidera en estos momentos la macabra clasificación de nuevos casos y fallecimientos diarios a causa de la pandemia. 

De esta manera, el llamado país de los mil colores viste luto blanco por sus muertos y amanece en vilo, cada jornada, ante las nuevas conquistas de la enfermedad. 

Y es que son ya más de 250.000 los óbitos provocados entre sus fronteras por el Covid desde que comenzó esta pesadilla, que ha llegado a dejar datos tan escalofriantes como las más de cuatro mil víctimas mortales registradas  en un solo día, la semana pasada. 

De otra parte, el número de contagios desde que el coronavirus inició su siniestro itinerario supera ya los 23 millones y las cifras de vacunados, sin ser desastrosas, tampoco destacan por su efectividad: algo más de 175 millones de personas con la dosis dentro de sus organismos en un país que ronda los 1.350 millones de habitantes. 

Y todo, en un lugar del mundo donde "las áreas rurales solo cuentan con el 30% de las infraestructuras hospitalarias, lo que muestra un desequilibrio para el acceso de la población rural a la salud", aclaran desde la fundación. 

Una institución que se bate el cobre para atender a los enfermos, con el aumento de camas en sus instalaciones, entre otras iniciativas, pero que, al mismo tiempo, ve cómo pocas personas con síntomas pueden ocupar las dependencias, "que se encuentran al cien por cien de su capacidad y con un número de altas muy inferior al de las personas que requieren tratamiento médico".

'NO SOLO DE OXÍGENO VIVE EL HOMBRE'

Parafraseando al mismísimo Jesucristo, en el célebre pasaje que San Mateo y San Lucas recogieron en sus Evangelios, 'no solo de oxígeno vive' el personal. 

La pandemia y sus efectos se ceban con India, enfatizan sus carencias y ponen a prueba sus capacidades. Curtidos en el desastre continuo, los habitantes del segundo país más poblado del mundo se tutean con la pobreza generalizada, un sistema social jerarquizado que condena a muchos a la marginalidad, la contaminación (que se lleva por delante a más de millón y medio de almas cada año, aseguran los informes oficiales), la desigualdad entre hombres y mujeres... Y eso que Miguel Hernández llamó "el primero de los conocimientos": el hambre. 

Precisamente sobre este mal endémico en India, ahora acentuado por la crisis del coronavirus, se vuelca una jiennense de nacimiento, afincada en Madrid desde hace décadas: la profesora de Historia y Arte Kina Jaraíces

"He creado junto con Raju [su colaborador en el país asiático] una página, https://gogetfunding.com/providing-grocery-kits-for-the-slum-and-daily-wagers/?lang=fr donde recibimos donativos de todo el mundo", indica Jaraíces. Aportaciones que, después, convierten en bolsas de comida y reparten entre los más necesitados: 

"Dudé si donar el dinero para ayudar al tema del oxígeno, pero pensé que la Fundación Vicente Ferrer (con la que colaboro) tiene más influencia, más capacidad para esto, y que las pobres familias necesitan también comida", relata. 

Un dinero que la jiennense, volcada igualmente en la construcción de centros educativos para los pequeños del lugar, pensaba destinar desde un principio a ese fin en Jaipur, pero que con la irrupción del brote indio ha preferido encauzar hacia otra de esas necesidades ineludibles: llevarse algo a la boca. 

Ni corta ni perezosa, en cuanto puede coge el avión, aterriza en India, se remanga y reparte bolsas de alimentos que saben a gloria (nunca mejor dicho) a los castigados pobladores del séptimo país más grande del mundo en superficie. "La escuelita llegará más adelante", remarca.

"Están confinados desde hace dos semanas, la mayoría de las familias vive del trabajo diario y, al no poder hacerlo y no tener ningún tipo de ayuda estatal, lo único que reciben es la solidaridad de los vecinos, de alguna organización y lo que nosotros les entregamos: con diez euros, una familia puede comer una semana", comenta la profesora.

 Kina Jaraíces reparte las donaciones entre los pequeños de India.
Kina Jaraíces reparte las donaciones entre los pequeños de India.
 

Habrá más, seguro que sí, pero en estas páginas digitales queda claro, a través de estos dos ejemplos de solidaridad, que Jaén respira por la herida que desangra a India, a su lado a pesar de los ocho mil kilómetros largos que separan ambos paraísos.

"No puedes cruzar el mar simplemente mirando el agua", escribió un indio ilustre, el gran Tagore. Como si se hubiera inspirado en los protagonistas de este reportaje. 

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