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LUIS CABRERA, UN 'EXCMO. SR.' DE ARBUNIEL POR EL MUNDO

LUIS CABRERA, UN 'EXCMO. SR.' DE ARBUNIEL POR EL MUNDO

Por Javier Cano - Enero 07, 2023
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Nombre propio de la cultura, el toscareño creó en 1979 el afamado Taller de Musics en Barcelona, recientemente galardonado con la Medalla de Oro al Mérito en las Bellas Artes. Artistas como Santiago Auserón (o Juan Perro, que tanto monta) destacan los valores del centro

De que grandes de la música como Enrique Morente, Miguel Poveda o la mismísima Rosalía sepan situar Arbuniel en el mapa tiene la culpa un toscareño de pura cepa, Luis Cabrera.

Nacido en el precioso municipio de Mágina en 1954, este auténtico marinero en tierra arrancado, en plena infancia, del nacimiento del río que da nombre al pueblo recaló como emigrante en Cataluña pero, lejos de autocompadecerse, aprovechó su exilio para sacar a la luz al emprendedor cultural jiennense que llevaba dentro y se cuajó una escuela de música que, a día de hoy, es toda una referencia internacional en el universo del jazz, el flamenco y las músicas populares modernas.

Taller de Musics se llama la criatura, alumbrada en 1979 y por cuyas aulas ha pasado (y sigue haciéndolo) lo más granado de esos géneros: 

"Yo tengo dos hijos, uno de treinta y un años y otro de veintiséis, y quizá se pueda decir que tengo otro de cuarenta y cuatro, que se llama Taller de Musics; un trabajo colectivo, comunitario, con mucha gente, profesores, los alumnos que han pasado por aquí de todas las edades. Esto es de todos y está al servicio de todos", comenta Cabrera.

De todos, sí, pero el sello personal del arbunielense empapa esta entidad que, en sus propias palabras, "es una escuela distinta, se enseña en la clase pero buscando también plataformas para que los músicos puedan actuar en directo con público en recintos de pequeño o gran formato; eso no lo practican otras entidades que se dedican a las enseñanzas". 

"Nosotros buscamos festivales, citas que los contraten, y que tengan esa confrontación directa con el público", sentencia. 

Varias veces reconocida (Primavera Sound Award 2020, Premio Ciutat de Barcelona 2016, Cruz de San Jordi 2013, Medalla de Oro al Mérito Cultural 2010...), en 2022 la Medalla de Oro al Mérito en las Bellas Artes convierte en excelentísimo a este centro de cuya excelencia docente dan cuenta artistas de la talla de Santiago Auserón, leyenda de la Movida y paradigmático pionero del rock latino primero en la mítica Radio Futura y, desde hace ya tres décadas, en Juan Perro:

"El Taller se ha convertido en una institución no solo excelentísima por la concesión de la medalla que compartimos, sino porque tiene un prestigio, un asentamiento entre la comunidad de músicos. Yo creo que es el mejor logro que se ha podido dar en la trayectoria de una escuela de música, que es tener el reconocimiento de todos los que han pasado por allí, de la comunidad de músicos de todo un estado".

 El músico zaragozano Santiago Auserón .
El músico zaragozano Santiago Auserón .

Doble satisfacción, pues, para el creador de Veneno en la piel si se tiene en cuenta que figura, también, entre los condecorados con la medalla de bellas artes en su última edición: "¿La medalla me convierte en excelentísimo señor? No lo sabía... ¡Excelentísimo señor Perro!", exclama, agradecido por la distinción. 

Y es que quienes peinan canas recuerdan, entre otros exitazos, por su Escuela de calor mantiene un vínculo prácticamente irrompible con el Taller, una relación que viene de largo, como él mismo aclara: 

"Después de la disolución de Radio Futura, algunos de los primeros músicos de Juan Perro estaban ya en relación con el Taller, y otros músicos que residían en Madrid se acabaron de formar allí y luego pasaron a ser enseñantes; todos los que han ido integrándose en la banda provienen del ambiente del taller", detalla Auserón, y apostilla:

"Luego, de manera muy notable, hicimos con el Taller una producción que se llamó Canciones de Santiago Auserón con la Original Jazz Orquestra del Taller de Musics de Barcelona, dirigida por el músico clasico Enric Palomar, que fue también director artístico del Taller y con una trayectoria internacional muy notable".

EL INFLUJO DE ENRIQUE MORENTE

Pero, ¿cómo nació la idea de crear una escuela de música que a lo largo de sus cuarenta años largos de existencia "ha creado un sistema propio de educación, creación, producción y difusión musical"? ¿Y quién le dio vela en ese parto a Luis Cabrera?

"Cuando tenía dieciséis años, en el 70, con un grupo de gente joven montamos en el Verdún (en la zona norte de Barcelona, donde hay mucha emigración andaluza), la Peña Enrique Morente. A partir de ahí, mi relación con él fue lo que me catapultó a interesarme más por el arte, la cultura...".

Y claro, con un elemento impulsor como el cantaor granadino, aquel eclecticismo cultural de finales de los 70 en la que confluyeron artistas de diferentes nacionalidades dio paso (una vez disuelta la peña flamenca) a una entidad en la que teoría y práctica iban (y van) de la mano sin visos de agotamiento:

"El taller tiene 285 personas en nómina actualmente; esto empezó muy chiquitillo y vulnerable y fue creciendo, yo creo que todavía estoy empezando. Con las personas que he podido trabajr, tanto internas como externas, que son miles en estos cuarenta y cuatro años, siempre me ha gustado estar cerca del precipicio, pero de momento todavía nadie me ha empujado, con lo cual me considero una persona con mucha suerte", celebra el también novelista, autor de La vida regalada

Suertudo, privilegiado... ¿Que no? Ahí están sus vivencias con Morente, entre otros muchos, que ofrecen algunas de las páginas más apasionantes y entrañables de su biografía:

"Morente era muy sencillo, muy natural, con un gran sentido del humor, socarronería, una manera muy placentera de tomarse la vida; sufría en cada reto artístico, que se puso muchos en su vida, y siempre la libertad artística por delante, no le importaba lo que dijeran unos y otros, tenía su manera de trabajar que se basaba mucho en su intuición y con los años fue un sabio, modulaba la voz de una forma inimitable. A otros artistas se les puede imitar, incluso siendo cantaores geniales, pero Enrique es muy personal, muy particular".

Al patriarca del clan granadino lo llevó, más de una vez, a su Arbuniel de su alma, y el poso de anécdotas que dejaron aquellas visitas no tiene precio:

"Cerrábamos todas las tabernas, y Enrique siempre decía 'vamos a tomarnos la penúltima, porque nunca se puede decir la última". Yo le decía 'si ya están todos los bares cerrados', pero él insistía en dar una vuelta por la parte vieja hasta que, efectivamente, vio la luz de un pub y allí nos metimos. Tenía un rastreador de lugares increíble, le pasaba igual cuando íbamos a dar conciertos fuera de España", evoca.

Y no solo con el partener de Lagartija Nick en el memorable Omega del 95, que Cabrera "es un apasionado del pueblo de toda la vida y, aunqué emigró a Barcelona cuando era niño, lo lleva por bandera", según lo define Fátima Espinosa, alcaldesa de Arbuniel.

En cuanto tiene ocasión 'vende' las bondades de su patria chica y se trae a su paraíso terrenal a cualquier grande: "Cuando trabajamos juntos en el taller, Miguel Poveda dio un concieto en el pueblo en agosto de 2003, un concierto memorable acompañado a la guitarra con Chicuelo, en el patio de la escuela Gregorio Aguilar. 

El cartel de aquel acontecimiento cuelga hoy, precisamente, en una de las paredes del Taller de Musics de Barcelona, a la vista de las figuras y las promesas que no dejan de pasar por las instalaciones.

 Cartel del concierto que Miguel Poveda ofreció en Arbuniel en 2003 y que, actualmente, cuelga en la sede del Taller de Musics. Foto: Luis Cabrera.
Cartel del concierto que Miguel Poveda ofreció en Arbuniel en 2003 y que, actualmente, cuelga en la sede del Taller de Musics. Foto: Luis Cabrera.

Lo que no consiguió, ni del granadino ni del barcelonés, es que se 'bautizaran' en las aguas del manantial toscareño: "No se atrevieron a bañarse en el nacimiento, pero les encantaba aquel paraíso. Subíamos por la noche y podíamos  comprobar cómo las estrellas tienen magnetismo allí, aquel silencio de la noche en el nacimiento es muy especial, el silencio es música también", recuerda.

Bañarse no, al menos de agua reciente, porque lo que es de ideas creativas salieron de la provincia jiennense con las alforjas repletas: 

"El disco Tierra de calma de Poveda está inspirado en la que se deja en barbecho para que descanse. Aquel año 2003, cuando dio el concierto, mi padre, que en gloria esté, se lo explicó. Luego fuimos con el coche dirección hacia Huelma, a unas extensiones que estaban en barbecho. Miguel contaba otra cosa, pero Tierra de calma surgió allí", asegura Cabrera.

Algo así como lo que le pasó a García Lorca cuando contempló el mar de olivos y en su magín se coció el Romance de la pena negra en Jaén al que luego, en el Romancero gitano, le apeó el topónimo. 

Pendientes de visita a la pedanía cambileña está también el propio Auserón: "Luis me ha invitado varias veces, pero como siempre estoy pendiente del trabajo se me pasan años sin poder cortar la cadena de compromisos, y no he tenido ocasión. Ojalá pueda". 

Y la venida de Rosalía, aunque Cabrera no desiste en el intento de que la exitosa cantante del Motomami pasee por las calles toscareñas:

"Ella, ahora, es un fenómeno global; ya veremos, si algún día le apeteciera conocer un paraíso en la Tierra, el ideal sería Arbuniel. Se me me ha pasado por la cabeza. Tengo una casa grande en el pueblo donde cabe mucha gente, amigos, todo el mundo que vaya". 

Si lo hace, el "orgullo" que la alcaldesa arbunielense manifiesta por tener a tan "ilustre paisano" seguro que se traduce en algo más, ese homenaje que por ahora no ha llegado pero que la pedánea aventura: "Tendremos que juntarnos en el Ayuntamiento, a ver qué se puede hacer". Ahí lo deja Espinosa. 

Y Cabrera descubre para los lectores de Lacontradejaén la personalidad de la cantante, él que la trató intensamente durante los "cuatro años y medio" que la artista pasó en las instalaciones del Taller de Musics:

"Ya se le veía; yo la conocí cuando tenía diecisiete o dieciocho años y ya apuntaba maneras, lo tenía clarísimo, sabía lo que quería, se percibía lo que iba a ser. Una vez me dijo 'Luis, yo quiero hacer música para que la escuchen millones de personas', y lo ha conseguido. Es muy talentosa, si se dedicara a hacer pipirranas también sería genial". Y concluye: "En las distancias cortas es muy natural".

 Rosalía, en su época de alumna del taller fundado por el toscareño. Foto: Taller de Musics.
Rosalía, en su época de alumna del taller fundado por el toscareño. Foto: Taller de Musics.

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