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EL ESPÍRITU DE LAS BATALLAS

EL ESPÍRITU DE LAS BATALLAS

Por Esperanza Calzado - Mayo 25, 2019

Jaén pierde tres millones de euros diarios con la crisis de los precios del aceite de oliva. Tres millones de euros que van a parar a unas arcas lejanas del mar de olivos. ¿Cómo viven los olivareros esta preocupante situación? Ellos se echarán a la calle el miércoles, nosotros te lo contamos

Corría el año 1998. Unas 60.000 se apoderaron del Paseo de la Estación por donde ni tan siquiera se podía imaginar que iba a discurrir un tranvía. Eran tiempos en los que a la Plaza de Las Batallas no se le había cambiado el nombre y las miradas ya apuntaban a Europa, a la reforma de la Organización Común de Mercado (OCM) del aceite. En 1986, cuando España se incorporó a la Comunidad Económica Europea (CEE), en el mapa ya estaba configurado el mar de olivos tradicional y centenario. Pero a partir de ese año, la expansión del árbol frutal más característico del mediterráneo es constante, con una variedad mayoritaria, la picual, cuyo único destino es el oro líquido. En los últimas dos décadas se ha incrementado la producción en 25.000 toneladas anuales y se ha logrado calar en el mercado exterior. Jaén es referente mundial; Jaén es bandera olivarera

Manejo del suelo, poda y desvareto, fertilización, tratamientos fitosanitarios y mano de obra, son costes directos que soporta el agricultor para que el ciudadano tenga en su casa una grasa sana y recomendable para la salud. Se le suma el riego, la inversión en maquinaria, en innovación y un largo etcétera para el cultivo que más empleos genera por unidad de superficie, lo que le ha dado el apelativo de “cultivo social”. Una compleja organización de la cadena de producción y comercialización hace difícil determinar dónde finaliza la fase agraria y dónde comienza la industrial, dadas las relaciones asociativas que existen entre muchos olivicultores. Se agrupan en cooperativas, que en un buen número de ocasiones poseen almazara o envasadora propia, y llegan incluso hasta la fase final de comercialización. Pero lo que a nadie se le escapa es que "si al campo le va bien" a Jaén le va bien. A los comercios, los talleres mecánicos, los concesionarios... El olivar genera economía no solo directa sino indirecta y esta provincia no se puede permitir que uno de sus principales motores esté 'gripado'. 

 Olivar de Martos. Fotografía: Juan Carlos Fernández.
Olivar de Martos. Fotografía: Juan Carlos Fernández.

Los olivareros de la provincia de Jaén son competitivos si tienen unas políticas "de cara". Son excelentes en calidad con una variedad picual predominante que es el "aceite de oliva pura sangre". La tradición, el fijamiento de la población a la tierra, una forma de entender la vida que no quiere ser arrasada por un mundo en el que solo se mira el dinero y las estadísticas. Esas que dicen que a día de hoy el precio ya ha bajado de los dos euros. Así no se puede vivir; de esta manera ni se puede sobrevivir. De ahí que unas cinco mil personas, la mayoría jiennenses pero también venidas de otras provincias como Córdoba, comiencen la semana que viene una revolución que está llamada a ser histórica. Nace "el espíritu de las batallas" con el objetivo de que los políticos, que son los que al final tienen el poder de decisión, sientan el aliento de los agricultores en su espalda. Porque el sector necesita un cambio estructural, no coyuntural. El olivar no es solo el aceite, es cultura, es fijación de personas al territorio, es una forma de vivir, de entender el campo y de cuidar uno de los bosques más extensos del mundo, y todo eso tiene que ser puesto en valor.

EN PRIMERA PERSONA 

Es viernes por la tarde y muchos ya se han enterado de la noticia. El sector se ha unido del todo para la primera de las movilizaciones por unos precios justos. Será el miércoles y no solo estarán UPA, ASAJA y COAG, también Cooperativas Agrarias e Infaoliva. Con ellos, partidos políticos y plataformas como Jaén Merece Más, que hace un llamamiento a la movilización. Jaén se une y Eufrasio Gutiérrez, desde su parcela en el Puente Jontoya, con cinco hectáreas de secano, lo aplaude.

—Hoy ha bajado de los dos euros. Yo todavía no he cobrado nada. Estoy esperando porque a esos precios no puedo hacer nada. 

Las frustración, enfado, desesperación, tristeza y un cúmulo de sensaciones que trasluce la voz de este agricultor es denominador común en el sector. ¿Cómo se puede vivir así, sin recibir ni un céntimo?

—Si te digo la verdad, estoy preparándome para pedir un préstamo, porque estoy a cero. 

Eufrasio Gutiérrez será uno de los cinco mil olivareros, según las estimaciones de las organizaciones convocantes, que el próximo miércoles active el 'espíritu de las batallas'. Para él no será nada nuevo, acostumbrado a viajar hasta Madrid para participar en tantas protestas que han sido necesarias para defender el campo. Ahora toca defender, también, Jaén.

—Creo que estamos poniendo muchas cosas, que nos estamos esforzando y no recibimos apenas nada. Con un precio a tres euros vivimos todos. No pedimos más, pero es necesario porque si el campo funciona, lo hace Jaén. Sin embargo, no nos damos cuenta de lo que estamos haciendo. 

 José Joaquín Garrido, olivarero de Baeza.
José Joaquín Garrido, olivarero de Baeza.

José Joaquín Garrido es de Baeza y tiene unas 70 hectáreas repartidas en varias fincas de La Loma. Como miles y miles de jiennenses, las aceitunas son parte de su vida. Tiene 34 años y desde 2003 está al frente de un cultivo que comenzó su abuelo, lo heredó su padre y ahora lo practica él. ¿Cómo están viviendo esta situación?

—La verdad, muy mal. Estamos asustados y no sabemos qué vamos a hacer. Muchos se acercan a las cooperativas para pedir sus ingresos y no pueden liquidar porque ese precio no es justo. No nos salen las cuentas.

Con José Joaquín trabajan dos personas fijas durante todo el año. Mira de reojo su tabla de costes y los números no le salen. Peor todavía con lo que se le viene encima, consciente de que la primavera que vivimos es "engañosa".

—Vemos que hay flor, pero no ha habido reservas de agua. Al final se vacía y el fruto no sale adelante porque la oliva no sale con fuerza. El riego es un apoyo pero así no podemos funcionar. Nos viene un año muy malo, salvo algunas zonas.

Con este pronóstico reclama que el precio del aceite, como mínimo, permita sufragar los costes de producción, entre 2,50 y tres euros. Y lo dice un joven que es consciente que su olivar tradicional es el que fija población en Jaén, que su agricultura va más allá de los números y que vive con la esperanza de que su hijo, algún día, sea la cuarta generación.

Él está reteniendo. ¿Cuál es la consecuencia? Si el precio "estuviese en condiciones" compraría más abono, pensaría en darle una segunda cura... Ahora, no se lo puede permitir. Ni se le pasa por la cabeza hacerse de otro tractor, que también le haría falta, ni mucho menos una nueva finca, que también estaba en sus planes. Todo ese dinero es el que no se inyecta en la economía jiennense. 

Por eso, este olivarero baezano se echará a la calle con el tractor el martes, en La Loma, y acudirá el miércoles a Jaén. Lo hará porque el problema, como él mismo define, es muy serio. 

—Vamos tarde.  

Una sensación similar tiene Mariano De La Rosa, de Porcuna, con unas 40 hectáreas que están a caballo entre tierras jiennenses y de Baena. 

—Esto es bestial. Me está afectando mucho. Si seguimos medio funcionando es a costa de echarle 15 horas diarias y no mirar el reloj.

Mariano está en una cooperativa. Durante el año trabaja solo y en momentos puntuales busca empleados para que le echen una mano. Para él, como para todos, el precio ideal estaría entre 2,50 y 3 euros. Todavía recuerda, con algo de esfuerzo, el precio más bajo al que ha vendido. Fue hace unos tres o cuatro años, y estaba en una horquilla de entre 1,60 y 1,80. Eso no puede ser. Por eso, respalda al cien por cien las movilizaciones. 

—Debemos de empezar a movernos y hacer ver a las administraciones, a toda la cadena del mercado y sobre todo a la sociedad, que pende de un hilo la supervivencia de un sector que en Jaén es casi el único. No olvidemos que hay pueblos que solo tienen sus olivos, un sector tradicional da mucha mano de obra. 

  Mariano De La Rosa, olivarero de Porcuna.
  Mariano De La Rosa, olivarero de Porcuna.

A quien se pregunte saca unas conclusiones similares, como Ángel Peña, de la empresa de servicios GEA Agrogestión. Afincados en La Loma, en Torreperogil, en su caso es casi más complicado.

—Como empresa de servicios y arrendamientos vamos más justos todavía que el propietario. Nos las apañamos tirando de reservas, haciendo equilibrios para no entrar en pérdidas y, sobre todo, reduciendo costes.

Donde antes se empleaba más mano de obra, ahora se reduce; si al árbol se le daba un cuidado x, ahora se recorta un 10% y lo mismo con inversiones que se dejan de hacer. 

—Al final acabamos recortando lo que repercute en el tejido productivo en general.

UNA DECLARACIÓN DE INTENCIONES

Las medidas que reivindican las organizaciones convocantes no difieren, ni una coma, de las acordadas en un primer momento. Buscan que las administraciones consideren esta bajada de precios injustificada como una cuestión de Estado. "Están arruinando a nuestros pueblos para que tres empresas se estén embolsando más de tres millones de euros diarios", denuncian, al tiempo que solicitan que se revisen los precios de activación del almacenamiento privado y se ponga en marcha por “grave distorsión” del mercado. Dos puntos más: la aprobación de la extensión de norma a través de la Interprofesional del Aceite de Oliva y que el sector pueda autorregular el mercado sin que Competencia tenga nada que objetar.

Para que la solución no sea coyuntural, sino estructural, solicitan que la gran distribución deje de banalizar el aceite como producto reclamo y que las administraciones persigan la venta a pérdidas con mayor beligerancia. En caso de que sea necesario, Competencia debe iniciar de oficio una investigación del mercado del aceite de oliva a fin de dilucidar si se están llegando a acuerdos en la compra. Por eso, solicitan que se ponga en marcha un plan especial de control de las cantidades de aceite almacenadas por los distintos operadores para asegurar que los datos son fiables y que se revise de urgencia la composición de precios en el Pool-Red, mejorando el sistema hasta que el grado de representación de precios en el sector sea suficiente. Entre las últimas peticiones, que el Gobierno incluya el olivar tradicional de alta pendiente y baja producción en las ayudas asociadas de la PAC, y que se apueste realmente por el olivar tradicional, garante del aceite de oliva de calidad y de sostenibilidad económica, social y medioambiental del medio rural.  

La evolución de los precios es una responsabilidad de todos. De ahí la importancia de ser capaces de tener una visión global del mercado, de analizar los datos de forma rigurosa y exhaustiva, para adoptar decisiones que beneficien al sector. Porque los intereses generales deben estar por encima de los empresariales que buscan ganar cuota de mercado y vender el aceite cuanto antes a cualquier precio. Lo dice Interóleo, lo suscribe buena parte del sector.

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