Cerrar Buscador
CON 'J' DE JAÉN EN LA RAE

CON 'J' DE JAÉN EN LA RAE

Por Javier Cano - Julio 24, 2021
Compartir en Twitter @JavierC91311858

Antonio Muñoz Molina cumple sus bodas de plata en el sillón 'u' de la Real Academia Española de la Lengua. Una efeméride que este grande de las letras con acento jiennense comparte con los lectores de Lacontradejaén a través de un reportaje que pone de manifiesto la presencia del mar de olivos en los nobles salones de la tres veces centenaria institución

Ningún académico jiennense de la RAE ha ocupado hasta ahora el sillón J de la venerable entidad que "limpia, fija y da esplendor" a la lengua española, como reza su lema. 

Un 'escaño' en el que, a día de hoy, se sienta el mallorquín Carlos García Gual, nombre propio de las letras patrias al que resulta complicado encontrarle el más mínimo vínculo con la provincia pero que —eso sí— comparte mesa, reuniones —cada jueves— y prestigio con el ubetense Antonio Muñoz Molina (1956), el único numerario con acento cien por cien mar de olivos, literalmente:

"Esto del acento es una cosa natural, y yo creo que hay que ser naturales; evidentemente no hablo como hablaba de niño o como lo haría si no me hubiera ido, pero tampoco hay que hacer ningún esfuerzo por quitarse el acento", explica el Premio Príncipe de Asturias de las Letras 2013 a este periódico. 

Veinticinco años, un cuarto de siglo, sus bodas de plata académicas cumple en 2021 el autor de El jinete polaco (premio Planeta 1991) como miembro de la entidad con sede en el soberbio edificio clasicista de la madrileña calle Felipe IV. Una 'celebración' que el escritor comparte con los lectores de Lacontradejaén en este reportaje que pone de manifiesto la presencia de la provincia en sus nobles salones.  

Ansiado por muchos, inaccesible para un montón, eso de formar parte de la casa en la que se termina de cocinar el idioma otorga un plus de reputación que, desde su fundación en 1713, han gozado —o gozan— algunos hijos de Jaén. Es cuestión de abrir el 'diccionario' y buscar, a ver qué sorpresas depara la consulta. 

 Foto: RAE
Foto: RAE

DE NÚMERO, CORRESPONDIENTES Y HONORARIOS

De la mano de www.rae.es, web de la RAE, elemento tutelar imprescindible para la redacción de este trabajo, se extrae que tres categorías, por llamarlas de alguna forma, agrupan a sus componentes: académicos de número, correspondientes y honorarios.

No es cuestión de dedicarle más de unas pocas líneas a poner de manifiesto sus funciones, pero sí de poner especial atención a las personalidades jiennenses que a lo largo de su historia han colgado de su cuello la preciada medalla académica. 

Así, cabe destacar que como numerarios "elegirá la Academia sus individuos entre las personas que considere más dignas, en votación secreta y, como mínimo, por mayoría absoluta de votos". 485 ha habido desde 1713 hasta hoy, de ellos solo tres jiennenses.

Por su parte, la figura del correspondiente distingue a personas reconocidas por sus investigaciones, estudios y publicaciones sobre distintas materias relacionadas con la lengua o la literatura españolas. Están organizados en tres categorías, según su lugar de procedencia: españoles, hispanoamericanos y extranjeros. Hasta hoy, únicamente cuatro personas nacidas en territorio del Santo Reino han disfrutado de este honor. 

Aunque ningún jiennense ha recibido la distinción, qué mejor momento que este para decir que disfrutan del tratamiento de honorarios quienes son "elegidos por el pleno de numerarios en razón de sus méritos, apoyo a la actividad académica o singular cualificación".

MUÑOZ MOLINA COMPARTE SU VISIÓN DE LA RAE CON NUESTROS LECTORES

Como se ha explicado líneas arriba, Muñoz Molina es actualmente la voz de Jaén en la mesa de sesiones, desde aquel mes de junio de 1996 en que se sentó por vez primera en el sillón u (u de Úbeda, entrañable casualidad).

Un académico, por cierto, al que le cupo el doble honor de ser el más joven entre tanto ilustre (llegó con solo cuarenta años de edad), maravilloso estímulo —Goethe dixit— frustrado de sopetón en cuanto nuevas incorporaciones a la RAE enseñaron sus DNI. 

Generoso y cercano, como su propia producción literaria, el creador de Beatus Ille, El invierno en Lisboa, (premios de la Crítica y Nacional de Narrativa 1987), Beltenebros o Plenilunio, junto con otro buen ramo de obras maestras de la literatura española, responde a la llamada de este periódico para acercar a los 'contrajaeneros' la sensación que le produce ser el único comprovinciano en la exclusivísima institución:

"No lo había pensado, si no me lo hubieras dicho tú no hubiera caído, pero hay una cosa más general, y es que yo soy muy consciente de que nuestra tierra, nuestra provincia, es mucho menos conocida de lo que merecería y es una tierra sobre la que la gente tiene poca información o tiene malentendidos; es un sitio muy singular, porque no es la Andalucía oficial, digamos tópica".

Toda una declaración de intenciones que pone de manifiesto la querencia del célebre novelista hacia su patria chica: "Tampoco hay que decir esto de 'yo me siento orgulloso', no te puedes sentir orgulloso de algo que no es responsabilidad tuya, como es haber nacido allí, pero lo que sí siento es que para mí es un honor, en cierto modo, que mi voz y mi trabajo puedan dar a conocer esta tierra".

Muñoz Molina es consciente del valor que sus paisanos conceden a su presencia en la Academia, de que su calidad de componente de la institución hace sacar pecho a muchos: "Siempre he escuchado eso de ser profeta en tu tierra; no tengo la menor intención de ser profeta, lo que sí sé es que recibo mucho cariño de mucha gente de nuestra tierra".

En cuanto a las 'obligaciones' que le impone su pertenencia a la entidad, aclara que no está sujeto a horarios ni debe cumplir un cupo mínimo de participación en la actividad habitual de la RAE: "Vas si puedes", sentencia.

"Durante mucho tiempo fui con mucha regularidad, todos los jueves, a los plenos; hay comisiones..., es un trabajo que puede ser atractivo, pero cuando me fui a Estados Unidos, primero al Instituto Cervantes y luego a trabajar en universidades americanas, perdí un poco el hábito de ir; paso mucho tiempo en Lisboa también, así que he estado un poco apartado, aunque tengo intención de volver a partir de ahora".

 Antonio Muñoz Molina, en la ubetense iglesia de San Lorenzo. Foto: Fundación Huerta de San Antonio.
Antonio Muñoz Molina, en la ubetense iglesia de San Lorenzo. Foto: Fundación Huerta de San Antonio.

Y es que, como recuerda, en esas ilustradas instalaciones aprendió y se codeó con maestros que son ya clásicos contemporáneos, como ha terminado siendo él mismo:

"La Academia española no es muy solemne, contra lo que pueda parecer, no es como la francesa por ejemplo. Cuando yo entré había gente extraordinaria, personas mayores de las que se podía aprender mucho, gente que había estado en un bando de la Guerra Civil y gente que había estado en el otro bando y había como una armonía, una convivencia muy civilizada, muy educada. Piensa, por ejemplo, que estaba nuestro casi paisano Francisco Ayala, que fue quien respondió a mi discurso de ingreso; o Miguel Delibes, o Fernando Lázaro Carreter... Había gente mayor de mucho peso, con la que yo aprendí mucho".

Autor también de Ardor guerrero, memoria de su 'mili', Antonio Muñoz Molina confiesa que no le disgustaría experimentar en la RAE aquella sensación de alivio que daba el hecho de encontrar a un paisano en el cuartel de destino: "Hombre, claro que sí, siempre es una alegría, y yo me encuentro a gente de Úbeda, de Jaén, por todas partes". 

Quién sabe si, más pronto que tarde, le tocará a él mismo responder al discurso de ingreso de alguno de los punteros de las letras de aquí.

ACADÉMICOS JIENNENSES

Una mirada hacia atrás, un paseo con orden —ese ritmo que recomendaba Eugenio D'Ors— por la página electrónica de la Real Academia Española de la Lengua remite al mismísimo siglo XVIII, época de su creación, para hallar en sus filas a miembros de número nacidos en el Santo Reino. 

El primero de ellos fue el alcalaíno (1706) Alonso Verdugo de Castilla, venido al mundo siete años antes de la fundación de la entidad. Componente de la institución desde 1740, el también conde de Torrepalma participó además en el alumbramiento de la Real Academia de la Historia, fue diplomático y poeta y desarrolló su labor académica desde el sillón 'P'. Caballero de las órdenes de Santiago y de Calatrava, murió siendo embajador en Turín en 1767.

El segundo ilustre de esta nómina es el torafeño Antonio Tavira Almazán (Iznatoraf, 1737-Salamanca, 1807). Ocupante del sillón A desde 1775, este eclesiástico, predicador real, teólogo, tratadista, arabista y arqueólogo fue también catedrático y capellán de honor del rey Carlos III, además de obispo de Canarias, Burgo de Osma y Salamanca. 

Tertuliano con Jovellanos y Meléndez Valdés, entre otras figuras de su época, perteneció igualmente a las reales academias de la Historia y de Bellas Artes de San Fernando. 

 El académico baezano Antonio Benavides. Foto: RAE.
El académico baezano Antonio Benavides. Foto: RAE.

Baezano de nacimiento (1808), el político e historiador Antonio Benavides y Fernández de Navarrete pasa por ser el tercer académico numerario de origen jaenés, desde se sentase en el sillón C de la institución, allá por 1872.

Doctorado en Derecho, fue catedrático en Granada y, pasado el tiempo, llegó a la presidencia de la Real Academia de la Historia. Fiscal y juez oidor de la Real Audiencia de Puerto Rico, diputado moderado por Jaén, jefe político de Madrid, ministro, gobernador civil de la villa y corte, embajador en la Santa Sede y autor de reputados trabajos históricos, murió en Villacarrillo, tierra de sus ancestros, en 1884.

No en sus partida de nacimientos, pero sí en sus trayectorias vitales o profesionales, el gaditano Luis González Bravo (1811-1871), el madrileño Daniez de Cortázar (1845-1927), el canónigo vigués Leopoldo Eijo Garay (1878-1963), el ministro Julio Burell (Iznájar, Córdoba, 1859-Madrid, 1919), el sacerdote jerezano Manuel López Cepero (1778-1858), el mismísimo poeta Antonio Machado, tan vinculado a Baeza, o el afrancesado Francisco Javier de Burgos evocan también la presencia de Jaén en la RAE. 

CORRESPONDIENTES DEL MAR DE OLIVOS

Si se atiende a la web oficial de la RAE, solo tres jiennenses figuran en este 'escalafón' desde que los estatutos de 1859 introdujeron dicha categoría en la institución.

Sin embargo, el profesor de la Universidad de Málaga Manuel Galeote afirma en Riuma (el repositorio institucional de la UMA) que "en 1941 [Antonio Alcalá Venceslada] fue propuesto por los académicos Francisco Rodríguez Marín, Ricardo León y Agustín G. de Amezcua, como correspondiente en Andalucía de la Real Academia por 'excelente poeta, Jefe de la Biblioteca Provincial de Jaén y autor de varios libros de mérito, entre ellos, de un Vocabulario Andaluz, galardonado por esta Academia".

Un extremo que avala igualmente la página electrónica de la Real Academia de la Historia (de la que fue también componente) y que secunda el profesor Ignacio Ahumada, colega de Alcalá en su calidad de académico correspondiente, en su edición de 1986 del célebre Vocabulario Andaluz del poeta iliturgitano. 

"Prolífico escritor, inspirado poeta, archivero, filólogo, profesor, perito calígrafo, singular dibujante... Alcalá Venceslada, como buen aficionado al flamenco que era, tocó muchos palos (nunca mejor dicho) en el campo de la cultura, y en todos destacó, si se atiende al constante recurso a su producción desde diferentes ámbitos a casi siete décadas de su desaparición", recordaba el reportaje que, hace algunas semanas, le dedicó este periódico.

 Ignacio Ahumada, retratado por Inca Quesada.
Ignacio Ahumada, retratado por Inca Quesada.

Diecisiete años lleva el doctor en Filología Hispánica Ignacio Ahumada Lara (Higuera de Arjona, 1953) en la academia, desde su nombramiento en junio de 2004, como correspondiente por Andalucía. 

Prestigioso lexicógrafo, su curriculum apabulla a base de experiencia docente dentro y fuera de España (que incluye una importante etapa en la UJA) y publicaciones especializadas.

La jabalquinteña Encarnación Sánchez García (1950) es la única voz femenina jiennense en la entidad, desde su llegada en 2016 en representación de Italia, país en el que ha desarrollado su intensa y dilatada labor como catedrática. 

Autora de numerosas publicaciones sobre la prosa y la historia de la lengua de los Siglos de Oro y acerca de diferentes autores contemporáneos, su pertenencia a la RAE avala el prestigio de una trayectoria profesional de primer orden. 

El mismo año que Sánchez llegó a la institución el arjonero José María Ruano de la Haza (1944), correspondiente por Canadá, en cuya Universidad de Otawa se jubiló, en 2015, como catedrático de Literatura Española tras su paso por aulas universitarias de Irlanda, Londres e Indias Occidentales. 

Doctor en Literatura Española, es especialista en ecdótica y en el teatro del Barroco y firma un buen número de libros y artículos con la problemática de la transmisión de los textos teatrales, el teatro del XVII, los clásicos de Calderón y la arquitectura de los corrales de comedias como principales protagonistas. 

Por Real Resolución de 3 de diciembre de 1998, el rey Juan Carlos I le otorgó la Encomienda de la Orden del Mérito Civil.

 El académico correspondiente arjonero José María Ruano. Foto: Youtube.
El académico correspondiente arjonero José María Ruano. Foto: Youtube.

PREMIADOS POR LA RAE

Hasta que, en 2003, la RAE decidió fusionar en una sola fundación todas las anteriormente vinculadas con los galardones concedidos por la academia en distintos ámbitos, la convocatoria de concursos de prestigio promovidos al abrigo de la institución fue un hecho año tras año. 

Distinciones que, en algunos casos, autores jiennenses se trajeron para sus vitrinas y que merecen ser reseñadas, aunque sea de forma sucinta, en este reportaje. 

Como ha quedado claro líneas arriba, el primer comprovinciano distinguido por la academia fue Alcalá Venceslada, a mediados del pasado siglo.

Habría que esperar hasta hace nada y menos, mayo de 2021, para que la provincia ocupara sitio, por méritos propios, en el palmarés de la institución, de la mano del proyecto POEMA (Palabras Orientadas a Energía y Medio Ambiente) presentado por el grupo SINAI de la UJA.

 El grupo SINAI, que trabaja con tecnología del lenguaje humano. Foto: UJA.
El grupo SINAI, que trabaja con tecnología del lenguaje humano. Foto: UJA.

EL EPISODIO 'ACADÉMICO' DE JOAQUÍN SABINA

Otra 'forma de acercamiento' jiennense a la noble fundación ilustrada es la que relaciona al cantautor y poeta ubetense Joaquín Sabina con los muros del edificio madrileño que acoge a la RAE. 

Cuenta el escritor Benjamín Prado en A la sombra del ángel (13 años con Alberti) que cierta noche, tras una cena, el propio autor de Marinero en Tierra junto con Prado y el flaco de Úbeda rememoraron un escatológico episodio sucedido décadas atrás y protagonizado nada más y nada menos que por componentes de la legendaria Generación del 27, que dejaron en una de las paredes exteriores del inmueble "un poético reguero de aguas menores", en palabras del propio vate portuense. 

Relata Prado: "En una ocasión en que estábamos cenando con Joaquín Sabina y este le preguntó por los detalles de aquella gamberrada, Alberti, seguramente envalentonado por algún que otro gin-tonic, le dijo: '¿Qué te apuestas a que lo hago otra vez?'. Dicho y hecho: allí nos fuimos Rafael, Joaquín y yo, amparados en la madrugada y rumbo a los venerables muros de la Academia, a repetir la hazaña, seis décadas más tarde".

Quizá no sea el más ortodoxo colofón a este trabajo, pero el solo hecho de trascender de la anécdota a las páginas del libro de Prado (Aguilar, 2002) y de contar con la complicidad del autor de 19 días y 500 noches invitan a no omitirlo de esta suerte de memoria que recoge (o eso trata al menos) el 'hermanamiento' de Jaén y la Real Academia Española de la Lengua a través de las gentes de aquí que conforman la galería jiennense de la RAE.

He visto un error

Únete a nuestro boletín

COMENTARIOS


COMENTA CON FACEBOOK