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"Los padres tienen mucha culpa de la violencia en el fútbol"

Por Javier Esturillo - Junio 24, 2018

Ildefonso Ruiz Fernández (Torres, 1962) es el máximo responsable del fútbol federado en Jaén. Es decir, mueve los hilos de una institución que cuenta con más licencias que el resto de disciplinas deportivas que se practican en la provincia. Eso dice mucho de lo que representa el balompié para los jiennenses, a pesar de que sus clubes más representativos deambulan por la Tercera División. No es de alzar la voz, pero habla con contundencia. No le duelen prendas reconocer sus errores e, incluso, admite que los árbitros también tienen parte de culpa de determinadas situaciones que pueden generar violencia en un terreno de juego. Es un hombre sencillo, de gustos sencillos y de vida sencilla. Casado y padre de dos hijos, que abandonaron el fútbol por los estudios, es jefe del Servicio de Urbanismo de la Junta de Andalucía. Nos tomamos un café pausado con él para hablar del deporte nacional sin tapujos ni desconfianzas, algo que suele costar cuando se trata de un dirigente federativo. "Yo no hubiera echado a Lopetegui", asegura.

—Ya ha acabado el curso futbolístico en la provincia, así que toca ponerle nota. ¿Se atreve?

—No me corresponde a mí calificar la temporada, pero creo que ha ido bastante bien. En líneas generales, estoy satisfecho. Fundamentalmente, porque hemos notado un descenso en actos relacionados con la violencia en los campos de fútbol. Este año no ha sido especialmente intenso en ese sentido. Los clubes también han terminado contentos y así nos lo han trasladado. No en vano, hemos mejorado algo las estructuras de las competiciones en relación con cursos anteriores. Esto no quiere decir que todo esté fenomenal. Vamos a seguir mejorando cosas que son necesarias.

—¿Cuántas licencias hay, en la actualidad, en nuestra provincia?

—Hemos rozado esta temporada las once mil. Llevamos tres años consecutivos incrementando el número de licencias y esto ha permitido que dejemos de ser los últimos en Andalucía. Ya hemos superado, por ejemplo, a Huelva y a Almería.

—No somos los últimos en fichas, pero lo que se dice de clubes de nivel...

—Por desgracia, así es.

—No lo pasará bien en las reuniones con el resto de delegados de la Federación Andaluza.

—Bueno, lo que da es envidia sana. Tampoco mis compañeros tiran de galones cuando nos vemos. Todos somos conscientes del papel que representamos. También es cierto que es casi imposible competir en licencias y otros aspectos con provincias como Málaga y Sevilla. Es lógico que estén en condiciones de contar con equipos de más nivel y en las mejores categorías.

—Sin embargo, algo se habrá hecho mal, cuando dos clubes de la tradición y solera del Real Jaén y el Linares están en Tercera División.

—Creo que influye todo, desde la gestión de los dirigentes, la situación económica, la suerte... En el caso del Linares, por ejemplo, descendió en la promoción contra el Burgos cuando nadie esperaba que acabara tan mal, sobre todo, después de la primera vuelta. Dicho esto, está claro que todo es susceptible de mejora para que los clubes prosperen. Y uno de los pilares es cuidar la cantera. Si no hay una base sólida y fuerte, difícilmente el primer equipo llegará más allá de la Tercera o la Segunda B. Basta con echar un vistazo al trabajo de base que realizan los equipos del norte, capaces de competir al máximo nivel con jugadores de la tierra o criados en sus propias canteras. Está claro que son proyectos a medio y largo plazo y que no dan sus frutos al día siguiente, pero pienso que es el camino correcto y en el que nos deberíamos reflejar.

—Por lo tanto, todo pasa por fortalecer las canteras.

—Si es que, a largo plazo, es más rentable. Soy consciente de que los primeros años cuesta, pero luego se obtienen resultados positivos. Tan claro como que dos o tres jugadores te salgan buenos y se les pueda sacar rentabilidad con los derechos de formación durante toda su carrera deportiva. El problema está en el cortoplacismo de los directivos. Piensan en un proyecto inmediato, en el que se consigan los objetivos por la vía rápida, sin mirar más allá. Esto hace que busquen jugadores la mayoría de las veces de otras provincias, pero que no duran más de una temporada o dos. Lo idóneo, a mi juicio, es conformar una plantilla con futbolistas que se conozcan desde abajo, desde pequeños. Hay grandes equipos compuestos por futbolistas que empezaron en el infantil y ahora están en el sénior. Saben a lo que juegan.

—Es que en esta provincia, salvo honrosas excepciones, no ha habido una filosofía de cantera.

—La verdad es que nunca se ha trabajado realmente a largo plazo. Yo no puedo interferir en la labor que realizan los clubes a este respecto. Puedo transmitirles mi opinión e, incluso, he tenido conversaciones con el Real Jaén y con el Linares. De hecho, la apuesta de Alberto Lasarte creo que fue un acierto, como demuestran los resultados. Me identifico con el proyecto de Lasarte en el Linares. Ese es el camino correcto.

—Vamos a profundizar en uno de los aspectos más oscuros del deporte y del fútbol en particular, la violencia. ¿Cuál es la raíz del problema?

—Es un problema que afecta a todo el fútbol andaluz y, por suerte, Jaén no registra tantos casos como otras provincias. La mayor parte de la culpa de lo que pasa en nuestros campos la tienen los padres. Muchos quieren creer que en su casa hay un fenómeno que lo va a sacar de su situación económica. A partir de ahí, pierden cualquier perspectiva de la realidad e, incluso, sus principios más sólidos como persona. Hay padres bien preparados y con un comportamiento intachable en su vida diaria que pierden los papeles cuando llega el fin de semana y van a ver a su hijo jugar. Te preguntas cómo es posible que se comporte de esa manera. Desde la Federación estamos lanzando campañas dirigidas a los padres para que sean conscientes de que juegan sus hijos y no ellos. No son conscientes de que perjudican más que ayudan cuando se inmiscuyen en la formación de sus hijos. Luego está el aficionado que asiste a los partidos y antes ha pasado por algún bar o el que paga los platos rotos de una mala semana en el campo. No podemos olvidarnos de jugadores a los que les cuesta controlar su carácter y pierden las formas en un momento dado, como tampoco me olvido del colectivo arbitral. Tratamos de formar a los colegiados para que sean más dialogantes porque la autoridad en un terreno de juego no se gana con arrogancia, prepotencia o chulería. Esta se consigue con saber estar y aplicando la norma con diálogo o con dureza dependiendo del momento. A veces, son árbitros los que con sus decisiones generan una situación violenta, siempre de manera involuntaria, todo sea dicho.

—No le va a sentar nada bien al colectivo arbitral.

—Se lo digo permanentemente a ellos y así se lo traslado a los delegados de Jaén y Linares cuando me reúno con ellos. Insisto, hay que ganarse la autoridad en el campo pero de otra manera, nunca con chulería.

—Ha hablado del alcohol. ¿Por qué se permite su venta en los campos de fútbol?

—No se permite, aunque es cierto que nos llega de que se vende. Por eso, nosotros a los clubes los advertimos, a través de circulares, de que está prohibido por ley vender bebidas alcohólicas en los recintos deportivos. Quien obvia la norma, lo hace bajo su responsabilidad. También está prohibido circular a más de 120 por una autovía y la gente lo hace.

—¿No habría que sancionar duramente a los clubes que lo hagan?

—Escapa de nuestras competencias. Nosotros no vamos a los campos a comprobar si debajo de la barra tienen alcohol; eso corresponde a la Subdelegación del Gobierno y los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado. Nuestro papel es que el alcohol no perjudique a la práctica deportiva, más allá no podemos hacer nada.

—Hay clubes y jugadoras que han mostrado su malestar en las redes sociales porque dicen que la Federación no trata igual las competiciones masculinas que las femeninas. ¿Qué tiene que decir a eso?

—Entiendo que puede haber críticas y las admitimos, pero ocurre todo lo contrario. Desde que estoy al mando de esta Federación, lo que estamos haciendo es una discriminación positiva hacia la mujer. Solo decirle que llevamos dos temporadas seguidas pagando de nuestro bolsillo todas las licencias y la mutualidad del fútbol femenino. Es más, le hemos presentado a la delegada de Educación, Yolanda Caballero, un proyecto que se llama 'Deporte en las aulas' para promocionar y desarrollar el fútbol femenino en los colegios de la provincia. Tratamos de enganchar a las niñas y a los clubes, a pesar de que para nosotros suponga un importante coste económico. Somos la única provincia andaluza que paga las licencias y la mutualidad de todos los clubes. Creo que es para tenerlo en cuenta.

—¿Se ha visto reflejado en un mayor número de licencias?

—Para nada. Seguimos estancados y, hace cuatro o cinco años, tuvimos un descenso importante. También le digo que el fútbol femenino es muy complicado. Las niñas van en grupo y si una se marcha de un equipo se lleva a cuatro o cinco. Es más, alguna que otra ha sido capaz de desestabilizar a un club, especialmente en fútbol sala. Y también le digo que los dirigentes de los clubes femeninos son muy complicados.

—Entre los árbitros y el fútbol femenino, no se está ganando amigos precisamente con esta entrevista.

—(Risas) No estoy aquí para ganar amigos, sino para que el fútbol provincial funcione y mejore cada año.

—¿Cómo está la provincia de instalaciones deportivas?

—Nunca es suficiente. Bien es cierto que, en los últimos años, hemos mejorado de manera sustancial y la mayoría de los pueblos cuenta con campos de césped artificial y muy dignos, pero en Jaén capital no podemos decir lo mismo. La Federación está realizando un esfuerzo muy importante desde que recepcionó de nuevo el Sebastián Barajas. Nos está costando mucho dinero mantener las instalaciones. No tenemos más campos. Lo que pedimos es que las que tenemos en la ciudad estén mejor. Le adelanto de que vamos a hacer una inversión muy importante en el Campo de la Federación, con la colocación de una cubierta en la grada de vestuarios, así como con la renovación de la iluminación que será LED. Además, tenemos previsto hacer más cosas.

—¿Le sorprendió que el Ayuntamiento se lo devolviera?

—Más que sorprenderme, lo que me dolió fue en las condiciones en las que lo recibimos. Nos sentimos muy decepcionados y francamente mal y así se lo dije al Ayuntamiento. Tenían una obligación de mantenerlo. Nos devolvieron unas instalaciones en pésimas condiciones. No funcionaba el riego, los vestuarios estaban abandonados y el césped en muy mal estado.

—Por cierto, ¿usted hubiera echado a Lopetegi?

—(Piensa antes de responder y sonríe) Desde el principio, consideré que Lopetegui era un magnífico seleccionador y el que debería estar en el Mundial. Lo sigo pensando.

—La Federación Andaluza no apoyó a Rubiales.

—Así es, pero, nada más tomar posesión del cargo, recibió todo nuestro apoyo. Sabe que tiene a su disposición, para lo que necesite, a la mayor territorial del país.

—¿Qué piensa de lo ocurrido con Ángel María Villar?

—No es un asunto agradable ni en la Federación ni en ningún ámbito de la vida. Puede parecer que la corrupción es algo generalizado, pero no es así. Son casos puntuales. Lo que hay que hacer es apartar a todos esos corruptos que hacen tanto daño de los puestos de responsabilidad. Me da igual que sea en la Federación, en el Ayuntamiento, en la comunidad autónoma o en el Gobierno central. Esa gente le hace mucho daño a la mayoría que trabaja dignamente en las instituciones. A los corruptos, hay que echarlos de la vida pública.

—Rubiales habla de limitar los mandatos, y su jefe de Sevilla -Eduardo Herrera- lleva 32 años al frente de la Federación Andaluza de Fútbol.

—Opino igual que Rubiales. Y lo he dicho donde ha sido preciso, lo que no puedo impedir es que la gente se presente y lo voten. En mi caso estaré hasta que quiera el fútbol andaluz, pero le digo que mi idea no es seguir otros cinco o seis años. Es por salud personal. No vivo de esto y me quita mucho tiempo de mi vida personal e, incluso, profesional.

—Sigamos con temas peliagudos, las apuestas. ¿Cómo lo combaten?

—Es lo mismo que pasa con la corrupción, la única diferencia es que en este caso no hablamos de instituciones sino de personas directamente. La Federación Andaluza ha creado un departamento que se llama de Integridad para luchar contra las actitudes que adulteran el normal funcionamiento de las competiciones. Y en este aspecto somos inflexibles y nos vamos a personar en todos los procedimientos judiciales abiertos por este tipo de causas. Sancionaremos deportivamente cualquier situación que exista y esté demostrado. También le digo que apartaremos al jugador, jugadores o clubes que estén imputados por un delito de amaño hasta que se demuestre lo contrario.

—Dígame algún club de la provincia que destaque especialmente.

—No puedo decirle ninguno. Hay muchos. A nivel general, todos están trabajando bien. Partamos de la base de que, al igual que los federativos, están de manera altruista y eso ya tiene un mérito enorme. Están ahí porque les motiva y les ilusiona. Cuando haces las cosas con ilusión y con ganas, te puedes equivocar, pero lo haces para que el equipo de tu pueblo o ciudad sea una referencia. Solo el hecho de sacar a los niños de las calles para que practiquen deporte es un éxito y tiene todo mi reconocimiento. Fotos y vídeo: Esperanza Calzado

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