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PIONEROS: CUARENTA ANIVERSARIO

PIONEROS: CUARENTA ANIVERSARIO

Por Javier Cano - Marzo 07, 2020

Se cumplen cuatro décadas de la apertura de la mítica tienda de discos de la Puerta Barrera de la capital, que pese a bajar la persiana en 2014 continúa como referente cultural y musical en la ciudad. Tanto es así que el negocio de José Antonio Morales y su familia marca todavía un hito toponímico en Jaén: Pioneros es lugar de quedada y punto de recogida de viajeros al que el ni el paso del tiempo le difumina el nombre

"Si no quieres comer, a Casa Brígido". "¿No te gusta tu cuarto?, pues a la Fonda la Pinilla"... Solo dos ejemplos, a cual más castizo, del arraigo antiguo que establecimientos emblemáticos de la capital jiennense como los que protagonizan amban sentencias han dejado en el habla local, hasta el punto de haber calado en el diccionario cotidiano de Jaén con la misma naturalidad que lo hacen los 'sevillanismos' en el terriblemente permeable argot cofrade de aquí.   

Hay más casos, por supuesto, pero quizá ninguno tan claro como estos dos, que muchos años después de cerrar sus puertas al público (Brígido lo hizo en 1984, ya ha llovido) siguen aún vivísimos en la memoria colectiva de la ciudad. Y no hay que irse tan atrás para encontrarlos, no; si la mítica taberna del callejón de las Uvas y la modesta pensión del barrio de Belén les suenan a chino a los que todavía no peinan canas, negocios ha habido hasta hace 'cuatro días' que forman parte ya del callejero jaenés aunque bajasen la persiana para no volver a abrirla jamás.

"Hace poco cogí un taxi y oí por la emisora que un viajero quería que lo recogieran en la puerta de Pioneros". Podría decirlo cualquier usuario del servicio de transporte, pero son palabras de José Antonio Morales Poderoso (Madrid, 1956), el mítico propietario de la no menos legendaria tienda de discos, a la que le vienen que ni pintados los versos del gran Roberto Juarroz: "Tu ausencia es el borde de una pared que detiene al viento", escribió el visionario poeta argentino.

 Interior de la tienda, en sus primeros años.
Interior de la tienda, en sus primeros años.

Sí, en el Jaén de 1980, hace ya cuarenta años, el gracioso chaflán que une las avenidas de Granada y Madrid albergó un comercio que, a lo largo de sus casi cuatro décadas de actividad, llegó a convertirse en todo un referente de la música y la cultura en Jaén. Por entonces, la capital de España y la Ciudad de la Alhambra representaban para los jiennenses la modernidad, y Pioneros la resumió hasta en eso, en el lugar escogido para abrir sus puertas, en plena confluencia de los rótulos de ambas avenidas. 

Con la tienda cerrada desde 2014 pero como si nada hubiera cambiado, aquel negocio sigue estando sin estar (lo mismo que Cubero, Furnieles, Simago, Tejidos Gangas o la recién enterrada Pilarica de La Carrera...); estando sin estar, una idea que encorajaba a los escolásticos medievales pero que, aquí, a ver quién la discute. Cinco años y pico hace que José Antonio Morales vendió el último disco, los que le han bastado a la nostalgia colectiva para reafirmar a Pioneros como la presencia más ausente (o la ausencia más presente, según se mire) del repertorio comercial y cultural jaenés.

Allí remite el inspector de los autobuses si se le pregunta, en ese punto exacto inicia sus horas de fiesta y quedada la juventud...Y es que un jiennense puede dudar a la hora de saber dónde está el callejón de la Laguna, la calle Berberiscos o la Plaza de Cambil, pero los rótulos que Pioneros tuvo desde su apertura hasta su cierre parecen haber grabado a fuego el nombre del local en esa curva: "Es un orgullo muy grande que después de casi cinco años y medio la gente recuerde la tienda con ese cariño tan de Jaén, tan de aquí; es una sensación muy bonita, y un poco extraña", aclara Morales.

UNA 'ISLA CULTURAL' EN EL JAÉN DE LOS 80

El origen de Pioneros remite a los orígenes sencillos de las cosas que, luego, terminan siendo grandes. Nada hacía presagiar a los viandantes que, pasado el tiempo, aquel bajo comercial de estratégica ubicación se convertiría en todo un referente de la capital del Lagarto. Pero lo fue, vaya que sí. 

"En esa época, la música era el elemento central de comunicación entre la gente joven, era como el gran vehículo de comunicación, teniendo en cuenta que por entonces no había aparecido todavía lo digital ni el mundo de internet, la música era muy importante para la gente incluso a nivel social; ahí, Pioneros jugó un papel fundamental", afirma el periodista y promotor cultural Pedro Melguizo. Y es que, como suscribe el también director del festival Etnosur, "no era solo una tienda para ir a comprar los discos de moda": "Ibas allí a buscar, a comentar lo que habías oído, y Pepe sabía de lo que estabas hablando, aunque fuera muy raro".

Un viaje de fin de semana tuvo la 'culpa' de todo. ¿Sus protagonistas? Andrés Larranz y José Antonio Morales; dos buenos amigos que un ya lejano 1980 vinieron a Jaén por gusto, le echaron el ojo al local y abrieron esa isla cultural que supuso la tienda para la capital y la provincia (de muchos pueblos venían melómanos en autobús a hacerse con lo último del panorama internacional): "En un momento dado, fue una especie de locura que me dio, no sé de dónde me vino", confiesa. Y añade: "Estaba en Madrid y una de esas veces que piensas '¡qué agobio!'; no tenía novia ni nada, me acababa de comprar un piso, me iba bien, ganaba bastante dinero, mi padre, mi familia, mis hermanos, todos los tenía allí, pero llegó el momento de hacer algo diferente. Vinimos un fin de semana a ver a unos amigos aquí, vimos un local y me lie la manta a la cabeza, dejé el trabajo, dejé la hipoteca, a mis amigos". 

 José Antonio Morales, en su despacho de Pioneros.
José Antonio Morales, en su despacho de Pioneros.

Larranz aguantó cuatro años, hasta que su empresa lo ascendió y prefirió seguir en Madrid. Morales no ha perdido el contacto con su viejo socio, su amigo ante todo. Aficionado a la música desde que tiene uso de razón y animado por su hobby, llegó a instalar un puesto de discos en el castizo Rastro madrileño allá por 1978, una aventura que, además de servirle "para ganar unas pelillas, un dinerillo para ayudar a pagar la hipoteca del piso", le granjeó la experiencia que tanto lo hizo brillar al frente de sus tiendas jiennenses (Pioneros y Daily Price).

"Vender en el Rastro fue una gran experiencia, había camaradería entre la gente del mundo de la musica que iba allí a ver discos, a intercambiar opiniones, se formaban corrilllos", evoca. La Movida Madrileña no era realidad todavía, pero se cocía poco a poco en ese momento. Morales recuerda a gente como Jesús Ordovás, el locultor de La Movida, o Antonio de Miguel ("que hizo la primera guía musical de España"), con el que mantenía una estupenda relación: "Me formé con ellos musicalmente en profundidad", apostilla. Pero, al final, Jaén pudo más: "Aquí me casé y tuve a mis hijas, mi entorno y la radio". La radio, sí... Harina de otro costal. Tiempo al tiempo.

¿Y por qué Pioneros? "Se le ocurrió a un amigo, delineante, que dibujaba muy bien. Había siete tiendas donde se vendía música en Jaén, pero nos comentó que íbamos a ser la primera tienda exclusiva de discos en la ciudad y dijo: 'Sois los pioneros'; a Andrés Larranz y a mí nos sonó muy bien, nos hizo un dibujo de un pionero, un buscador de oro de los que iban a la costa este de Estados Unidos en busca de una vida mejor. Y le pusimos Discos Pioneros". Un genio del márquetin que ahora anda por Huelva, por si alguien busca nombre para un negocio nuevo que aspire a dar satisfacciones. 

A partir de ahí, miel sobre hojuelas. Morales afrontó su nueva vida con ganas, con optimismo, con pasión y la vida le devolvió con creces la ilusión que había invertido. "Desde el primer momento el negocio fue muy bien, y eso me sorprendió mucho. Cuando llegué en el 80 había una crisis económica general en España, hay que imaginarse entonces cómo estaba Jaén. Éramos la penúltima provincia en renta per cápita (y lo seguimos siendo hoy); había calles hoy emblemáticas que no estaban asfaltadas aún".

El trabajo bien hecho y algo de suerte se aliaron hasta en la contrariedad, y Pioneros creció y creció mientras otros negocios caían: "En el 81 o en el 82 empezó el boom de los videoclubs. Si la música en sí se vendía poco, aquello fue impresionante. En cualquier calle había un par de videoclubs, el vídeo llegó como una apisonadora y la venta de discos pegó un bajón muy grande; sin embargo, coincidió que el resto de tiendas del sector en la capital cerró, quedaron solo Galerías Preciados y Simago. Cerró Electromar, cerró Tejidos Gangas.... La tarta no se hizo más grande, pero como había menos gente podíamos comer más pastel". Sabrosa conclusión la de José Antonio Morales. 

EL ÉXITO DE UN CATÁLOGO PARA TODOS LOS GUSTOS

Líneas arriba, el propietario de Pioneros ha dejado clara su querencia por la música. Un apego decisivo a la hora de decidirse por el 'género' a exponer en sus estanterías ('para convencer hay que conocer', dice un refrán, y si no lo dice debería decirlo, así que dicho queda). "Aposté por tener de todo: clásica, jazz, new age, música étnica, me molesté en que ese tipo de público tuviera lo que quería", recuerda.

Con estos mimbres, Morales se convirtió en algo más que alguien que despachaba discos y, como el camarero de Casablanca, asumió el rol de psicólogo, de asesor.

"Me obligaba a mí mismo a escuchar muchas cosas, y eso me enriquecía, iba aprendiendo. En aquella época, además, se empezaba a utilizar mucho la electrónica, con lo que los sonidos que se sacaban de los sintetizadores daban un abanico de sonidos impresionante, que me obligaba a estar al día. Pero como me gustaba, en parte era un hobby que cada vez más dejó de serlo para hacerme un controlador de compañías, de artistas, de nuevos sellos independientes... Era un poco agobiante, pero como me iba bien...". O lo que es lo mismo: sarna con gusto, no pica. 

 José Antonio Morales Poderoso, en la actualidad; tras él, el reloj con los números en sentido contrario, que marcaba la hora en Pioneros. Foto: Esperanza Calzado
José Antonio Morales Poderoso, en la actualidad; tras él, el reloj con los números en sentido contrario, que marcaba la hora en Pioneros. Foto: Esperanza Calzado

Tanta entrega dio para mucho: Daily Price, que abrió en 1999 y estuvo activa hasta 2008, y otro Pioneros en el Gran Eje, desde 1988 hasta 2010. Vinilos, CD y otros formatos, un cinebank de alquiler de películas, artículos de informática y su reparación, camisetas, pósteres, complementos de limpieza y útiles de discos de ordenador, venta de entradas... Había que diversificar: "Hemos tratado de mantener el negocio abierto con todo tipo de productos que tuvieran relativa afinidad con el mundo de la música". Más de cuarenta empleados a lo largo de toda su trayectoria, siete personas fijas cuyas familias pudieron salir adelante gracias al espíritu emprendedor de Morales... Su esposa, Mari Soto, estuvo siempre al pie del cañón, lo mismo que sus hijas, Mari Ángeles y Lucía Morales Soto, que desde antes de nacer se hacían presentes en la tienda y, tras la frontera del vientre de su madre, oían hablar de discos, de grupos, de conciertos. También ellas, durante las campañas más fuertes, formaron parte del personal que tanta huella ha dejado en la ciudad.  

"La venta a pérdidas es lo que hicieron durante mucho tiempo las grandes superficies con los discos, y eso es lo que hundió a las tiendas, fue un elemento muy importante; no podías competir con los precios", sentencia Pedro Melguizo.

LA ÚLTIMA ETAPA

"He estado treinta y cuatro años en la tienda, y los últimos tres o cuatro años me costaba dinero mantenerla, sobre todo desde 2010, cuando se notó más fuerte la crisis". 

La tremenda recesión económica que hizo estragos en todos los sectores no le fue ajena a un negocio que venía herido de muerte desde años atrás, cuando la irrupción de las nuevas tecnologías dio paso a la picaresca y, con ella, se llevó por delante (dice Morales) la viabilidad de comercios como el mítico Pioneros: "No estoy en contra de internet, que ha conseguido muchas cosas buenísimas, y otras negativas, como arrasar con el negocio de la música, el cine y en menor medida de los videojuegos. La gente ha podido descargarse gratuitamente música, y ante eso... Hubo un legislación muy laxa, ninguno de los partidos políticos que han gobernado España han tenido voluntad de que la gente tuviera que pagar por la música". 

Los unos por los otros, la casa sin barrer es lo que se deduce de sus declaraciones, porque pese a que el sector protestó y advirtió de lo que podría pasar si no se tomaban las medidas oportunas, si no había infracciones ni se perseguía el delito... "Tampoco las compañías discográficas en general apostaron por las tiendas, sobre todo las multinacionales; preferían tener un representante para Andalucía entera, por ejemplo, que para dos o tres provincias. Todo se centralizó en Madrid, vendían a grandes superficies, la gente podía pedir por internet". En fin.  

Todo lo que nace muere, pero en medio de esa carrera el que más y el que menos puede guiñarse un ojo a sí mismo recordando lo mejor. Para muestra, un botón: la de veces que Pioneros capitalizó la atención de la gente de aquí y de allá con iniciativas como las multitudinarias firmas de discos de grupos punteros, algunas de ellas tan espectaculares como la que, en el 89, protagonizaron Héroes del Silencio; un hito que todavía recuerdan muchos, de tanto ruido como hizo: 

"Creo recordar que fue su segundo disco; organicé la firma y previendo ya, siendo pionero, que iba a ser un follón, lo hice un sabado al mediodía, a partir de la una, en una hora sin tanto tráfico ni follón. Recuerdo que lo montamos bien, para que la gente entrara por una puerta y saliera por otra. Me asomé a la calle y cuando me quise dar cuenta, la Avenida de Madrid y la de Granada estaban completamente cortadas, de la gente que había". 

Con episodios como este, normal que José Antonio Morales confiese lo que confiesa: "Añoro la tienda, sobre todo lo que es la gestión en sí, lo echo de menos, y eso de ir a una hora concreta, de estar unas horas determinadas". Vaya si la añora: "A veces sueño que estoy allí, con algún proveedor, con algún artista, en una firma de discos...". La nostalgia, ese dolor sublime, como alguien la llamó.

HOMBRE DE RADIO

"Llegué a Jaén un 14 de marzo y a los pocos días, José Ángel Álvarez González, gran amigo que murió hace cuatro años y que era nieto del propietario de Radio Jaén, llegó a la tienda; aún estábamos montando los muebles, no habíamos abierto; me dijo que quería montar en Jaén Los 40 principales". Así empezó la trayectoria radiofónica de Morales Poderoso, una carrera tan prolífica que ha durado incluso más que su papel al frente de Pioneros. 

La primera iniciativa radiofónica de Morales, El musiquero, fue toda una novedad para los oyentes ochenteros. Salía en antena de dos a dos y media de la tarde y, al alimón, comentaban la rabiosa actualidad musical del momento: "Tuvo una audiencia magnífica", recuerda. Luego, Lorenzo Molina [a la sazón director de la emisora] me propuso un programa diario y estuve haciendo seis horas de micrófono cada día. Él, junto con nombres como Antonio Gómez y un montón más que harían interminable este reportaje, forman parte de su álbum personal de afectos. 

Como Luis de Olmo con Protagonistas, El Musiquero pasó a la COPE de la mano de Morales y González, para volver más tarde a la SER. "Compaginaba tienda y radio, abría a las siete y me iba a la radio hasta las diez; luego, de tres a seis. Una locura", dice. Eso es vocación, hasta que llegó el momento en que dijo que que no podía más, después de media vida en las ondas.

"Pepe y yo hemos hecho muchas programas de radio, mano a mano, y solo poníamos buena música", evoca Pedro Melguizo. El promotor cultural jiennense reconoce: "El papel de la radio era muy importante, porque a su vez era un vehículo también no para vender discos después en la tienda, pero sí de difusión musical. Y en eso, Pepe ha hecho una labor fantástica". 

Sereno, satisfecho, contento con su rastro vital, este legendario vendedor de discos y hombre de radio lo tiene claro si se le pregunta cómo le ha tratado Jaén: "Acerté completamente cuando vine, volvería a hacer lo mismo hoy; algún error habré cometido, pero la balanza es más positiva que negativa, sin duda". Apreciado en las orillas del mar de olivos, Morales concluye, con el brillo de la verdad en los labios y en los ojos: "Estoy agradecido a Jaén, a toda la ciudad, a toda la provincia, a todas las asociaciones, he colaborado con todos los pueblos, con las concejalías de Cultura; me han pedido ayuda económica para sorteos, patrocinios, espónsores, he colaboraddo con todas las emisoras de radio como locutor, como comentarista; ¡he conocido a tanta gente! Ha sido una gran suerte, no puedo estar nada más que agradecido". Vamos, que jamás se iría del que ya es 'su' Jaén con la música a otra parte.

 Icónica bolsita del establecimiento.
Icónica bolsita del establecimiento.

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COMENTARIOS

José Antonio Morales Poderoso

José Antonio Morales Poderoso Marzo 07, 2020

Muchas gracias a todo el equipo de LacontradeJaen por el cariño que habéis puesto a este artículo, recibid un fuerte abrazo!!

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Buba Casas

Buba Casas Marzo 07, 2020

Todavía me quedan "puntos" . ¿Se pueden canjear...? -Creo que son eternos...

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Javier Fuentes

Javier Fuentes Abril 06, 2020

Estupendo reportaje de Javier Cano. Me habría gustado conocer también la opinión de usuarios y clientes de la mítica tienda de la capital, en la que José Antonio Morales ejercía de asesor musical en muchas ocasiones.

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