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VICO, EL LATIDO ELECTRÓNICO DESDE CASTILLO

Por Fran Cano - Julio 20, 2019

Vico tiene 19 años, hace música electrónica, tiene canciones propias y quiere romper la barrera: conseguir que su música vuele más allá del círculo de familiares y amigos en Castillo de Locubín

Se llama Fran Vico Peinado (Castillo de Locubín, 1999), pero todos lo conocen por el apellido, Vico. Es también el nombre artístico de un creador rebelde. Ni pop ni flamenco. El horizonte que está componiendo es música electrónica. Tendrán que hablar sus canciones. Que los temas que crea desde su habitación lleguen más allá del pueblo y del círculo de amigos dependerá de tantas cosas.
—Yo voy a seguir —dice, y asegura que cada día empieza una instrumental.
Canciones propias, un mánager que lo asesora y el primer videoclip en el horizonte. Lo suyo —su sueño— está por despegar.

Ocurrió en 2012. Estela Vico, prima del joven, le dio al play en el ordenador a un tema de David Guetta. Y por el oído de aquel niño entró la melodía. Cómo le entraba en el pecho. También notó la dureza del bombo. Entró todo de una manera que ahora, siete años después, descompone cada elemento desde la intuición. Porque ahora puede diseccionar, por ejemplo, la base de Historias de Amor, de OBK, o Baila Baila Baila, de Ozuna, y replicarla en pocos minutos en el programa del portátil donde pasa las horas.

Es martes 16 julio, y la habitación de Vico —barba muy fina, pendiente de cruz y camiseta negra con agujeros y la leyenda Fear Less— está invadida por aparatos al servicio de la música electrónica: en el escritorio hay un piano teclado, un monitor, un ordenador portátil MSI, tres altavoces —dos medianos y uno grande— y una torre encima de un mueble con tres cajones. Detrás de él, que ya está a los mandos, abriendo y cerrando proyectos propios y ventanas de Youtube con canciones de artistas, está el micrófono sobre la cómoda delante de un espejo donde él práctica. Ha dado el paso de componer a cantar. A intentarlo. Lo normal es que la habitación esté prácticamente a oscuras, sin más luz que la del monitor y los dígitos del aparato del aire acondicionado.

—Yo quiero ser productor. Que los cantantes me llamen para que les haga las canciones —dice.

Quiere que ocurra con nombres famosos la sinergia que ya tiene con su amigo Raúl Cano, un castillero que se defiende con el rap y con el trap. Vico y Cano tienen una canción en ciernes todavía sin título. Habrá videoclip pronto, según adelanta.

Antes de la entrevista con este medio, en el coche de su amigo David Navas, han sonado dos temas interpretados por Vico: Sin ti, de cosecha propia y dedicado a su madre, y El Recuerdo, cover de la canción de Mora. El Recuerdo habla de la primera vez, y Vico reconoce que es el tema que más ha triunfado entre los amigos.

 Vico, de copiloto hacia Castillo de Locubín.
Vico, de copiloto hacia Castillo de Locubín.

PRIMERAS PRUEBAS COMO DJ

Aquel hit de Guetta derivó en horas y horas de música. Se nutrió a fondo escuchando y entendiendo todos los subgéneros de la música electrónica, como big room y future house. Del primero destaca el bombo, mientras que en el segundo el bajo cobra protagonismo.

En 2014 Vico se atrevió con la composición. Las primeras melodías. El estudio se abrió paso en el dormitorio y asomaban estructuras ligadas al big room. Reconoce que no sonaban bien. Necesitaba ayuda. Por eso visitaba a colegas con más experiencia. Le ayudaban a que las notas salieran. Más allá de esos aportes esporádicos, el proceso fue autodidacta.

Llegó el primer bolo en carnavales de 2015, según recuerda de memoria. Fue en El Silo, el espacio joven de Alcalá la Real. A Vico le tocó pinchar a las 04:30 horas acompañado de su amigo Francis Santiburcio.

—Estaba bastante nervioso. Pero salió bien. A la tercera o cuarta canción la gente ya me seguía dando botes —recuerda acerca de aquella madrugada donde sólo dio vida a versiones de otras artistas.

Hubo bolos posteriores en el instituto Auringis de Jaén y en el Technoawak de Castillo de Locubín. El debut en su pueblo, donde coincidió con Raúl Ortiz, le provocó una vibración diferente. Recibió el apoyo de los paisanos. Se dieron cuenta de que Vico iba —y va— en serio.

El 6 de julio del año pasado el músico estrenó Inspirational Players, la primera canción propia. Fue en 2018 cuando lo contactó por Instagram la persona que ahora es su mánager, atraído por publicaciones del castillero. Empezaron a hablar, intercambiaron teléfonos y desde entonces es su aliado. Necesita difusión para que crezcan los seguidores en Youtube y en Instagram. Así funciona el mercado.

EL PROYECTO DEL 'AURINGIS' Y EL GIRO COMERCIAL

En la web Choon están disponibles cinco canciones de Vico: Apocalypse, Sensation, New World, Jump Like Crazy y la mencionada Inspirational Players. El joven reconoce que un proyecto dentro del módulo de Técnico de Sonido y Espectáculos —cursado en el 'Auringis'— ha supuesto un punto de inflexión. Se vio obligado a hacer un disco con cuatro canciones: El Recuerdo, Alocate Remake, Guitar y Dame un beso.

—Ha sido un reto. Las dos primeros son versiones, pero todas las bases las hice desde cero. Además, las grabé con mi voz —cuenta con satisfacción.

La iniciativa también le ha servido para abundar en nuevos géneros. Aparte de la música electrónica, han llegado para quedarse el techno —que ya conocía, pero más superficialmente, y que ha 'remontado' en las fiestas—, el reggaeton y el rap. La respuesta a esta apertura musical está tanto en las necesidades del mercado como en sus propias inquietudes. Quizá, piensa, así pueda llegar a más gente.

—En eso ando ahora. No quiero dejar la música electrónica, pero sí que escucho más trap americano, que es de donde nace todo. Así voy cogiendo ideas con cada tema. Escucho cada elemento que compone la canción, luego la canto por encima y le voy metiendo los coros. Procuro que la entonación pegue con la letra —narra sobre el proceso. No hay que convencerlo de que el proceso es (mejor que) la meta.

 El castillero compone alejado del ruido y con poca luz.
El castillero compone alejado del ruido y con poca luz.

PABLO CHILL-E Y STEVE LEAN COMO REFERENTES

Vico ha hecho prácticas en una empresa de espectáculos de Granada. El trabajo le ha permitido conocer la cara del espectáculo que menos luce. Las estrellas siempre han necesitado obreros alrededor. De manera que si él consigue algún día ser un artista de éxito conservará en la mente aquellas tardes de verano montando espectáculos a las tres de la tarde bajo un sol ardiente.

Dos nombres. Dos referencias para Vico. Pablo Chill-E y Steve Lean. El primero es un cantante chileno que arrasa a un lado y al otro del Atlántico con letras de trap en castellano. El segundo es un productor, conocido como el niño prodigio de los 'beats'. Es de Uruguay y su nombre es sinónimo de sonido urbano. Los dos tienen en común la efervescencia del éxito traducido en millones de visualizaciones en Youtube. Y en millones de euros.

A Vico le sorprenden los números. Se echa las manos a la cabeza cuando le enseña a David Navas la huella que dejan los videoclip. Pero sabe que hay que ir despacio, tal y como le dice su padre, Paco Vico, encantado con el ímpetu de su hijo. El futuro inmediato son tres meses en Málaga para cursar un máster de producción. Más conocimientos para crecer como artista.

Desde una carpa del polígono de Castillo, donde ya actuó, Vico invoca todo lo que le queda por vivir: las colaboraciones que vendrán; los contactos que están por fraguarse dentro y fuera de Andalucía, y las canciones que esperan un título.

—Triunfar desde un pueblo pequeño como el mío es difícil. Todo el mundo te conoce y si destacas parece que se relativiza —reflexiona.

No hay nada imposible y menos ahora, en la era de las plataformas digitales. De su lado están dos factores muy importantes: la pasión y el tiempo. En diciembre cumplirá 20 años. Hay vida por delante para ese latido electrónico que ya agita el sur de Jaén.

Fotografías y vídeo: Fran Cano.

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