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Lázaro Díaz encara otro reto: el mundo laboral

Por Fran Cano - Marzo 31, 2019

El veinteañero de Ribera Alta, con parálisis cerebral, enriquece su formación universitaria con dos grados y ya prepara oposiciones para la administración pública

—Los estudios ya los tiene. Solo le falta encontrar un trabajo.

Paqui Mudarra, alcaldesa pedánea de Ribera Alta (Alcalá), es vecina de Lázaro Díaz, de 27 años. Ella, que tiene el negocio justo al lado de la casa de Lázaro, está convencida de las posibilidades de alguien que ya cuenta con dos grados y otros tantos posgrados.

Es viernes 29 de marzo, y el sol calienta el parque que hay a los pies de la vivienda de Lázaro, listo en su silla inteligente para atender a este periódico. La palabra discapacidad es una aberración en la historia de un chico muy ágil mentalmente. Nació con parálisis cerebral. Aquello ha condicionado, pero a la vista está que no lo ha determinado.

Los grados que ha completado en la Universidad de Jaén son Gestión y Administración Pública (2015) y Derecho (2016). En el currículo también figuran los posgrados en Accesibilidad Universal y Diseño para Todas las Personas (2018) y Derecho Público y Administración Pública, sellado en diciembre del año pasado.

QUIERE SER UNA REFERENCIA EN DIVERSIDAD FUNCIONAL

—Mi vocación es el servicio público —apunta.

Lázaro Díaz ya está en ello. Aún no sabe cuándo serán las oposiciones, pero llegará preparado. La disciplina autoimpuesta supone estudiar desde las 09:30 hasta las 14:00, y desde las 17:00 hasta las 20:00 horas.

¿Qué pasa con el tiempo libre? Lo pasa entre la lectura, los deportes que sigue, como el baloncesto y el balonmano, y pasarlo bien con su hermano mellizo David, también con parálisis cerebral congénita.

 El alcalaíno, con el bar de su vecina de fondo.
El alcalaíno, con el bar de su vecina de fondo.

Admite el alcalaíno que sus logros son deudores de la familia. Del trabajo de su padre Antonio Díaz; del servicio de su tía Carmen, que lo ha transportado seis años a Jaén para que la experiencia universitaria fuera presencial; de la madre que ya no está, pero que no olvida, y de la hermana pequeña Laura, estudiante universitaria. Mickey, el perro, no pierde de vista al amo. Lo acompaña todo el rato.

Lázaro Díaz entiende que la diversidad funcional enriquece a la sociedad. Quizá dicho así resulte extraño. Pero él pone como ejemplos:

—También hay diversidad ideológica, lingüística y de orientación sexual —apunta.

El alcalaíno tiene más planes en el horizonte además de conseguir un trabajo. Dice que se encargará como investigador de que el artículo 9.2 de la Constitución, ese que garantiza la igualdad de "todos", pase del papel a la realidad. Y otra idea que maneja es dejar testimonio: un documental o un libro que recoja cómo ha sido y es ser Lázaro Díaz, capaz y diferente.

—Claro que te puedes frustrar, pero eso no sirve de nada. Tenemos características y capacidades diferentes. Ese es el mensaje que quiero transmitir: siempre hay motivos para disfrutar de la vida —concluye.

 El joven quiere dejar testimonio de su experiencia.
El joven quiere dejar testimonio de su experiencia.

Fotografías y vídeo: Fran Cano.

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