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Las caras de Bélmez a través de la mirada de un niño de los 60

Por Javier Cano - Julio 26, 2020
Las caras de Bélmez a través de la mirada de un niño de los 60
Juan Cano Pereira, autor del libro.

Juan Cano publica su primera novela, un libro autobiográfico en el que recuerda cómo vivió el fenómeno en su infancia y su trato con María Gómez

"La gente de Bélmez siempre estamos mirándonos en las caras, como si fueran un espejo, como si fuesen una llamada de nuestros ancestros", confiesa Juan Cano Pereira (Bélmez de la Moraleda, 1965), autor de Los niños de las caras (Pigmalión Narrativa), una ópera prima autobiográfica en el que el escritor, afincado en Madrid, ajusta cuentas con su memoria e, inevitablemente, reconoce el legendario fenómeno como un punto de inflexión en la vida del pueblo y de sus habitantes. 

"Hasta ahora no había hecho una novela, aunque siempre he tenido inquietudes literarias. Quería escribir ese libro sobre quién soy yo, cómo he llegado hasta aquí... pero lo eludía. Y este libro es eso, de donde vengo yo. No quería hablar de las caras, siepre me negaba, hasta que me di cuenta con los años de que forman parte de aquella generación de niños que nacimos entre 1960 y 1970", explica Cano.

A punto de cumplir seis años de edad cuando aparecieron los sobrecogedores rostros en casa de María Gómez Cámara, el novelista, que vivía justo enfrente de la mítica dueña del inmueble, narra en primera persona (a través de los ojos del niño que fue) su experiencia como testigo de excepción del revuelo que se originó en Bélmez, de la propia María... 

"Hay mucho de mágico, de telúrico, porque Bélmez y Mágina son así, pero también filosofía, historia, música, sociología, antropología... Y de mi relación con María, mi vecina de toda la vida. Tenía esa cosa penetrante que dice la gente que le notaba cuando la conocían, pero que también notábamos los que la conocíamos desde siempre: Irradiaba algo especial", sentencia Cano.

"Aunque no hablaras con ella de las caras, en cualquier conversación normal iba como nadando por debajo, intentando desnudarte con la mirada, saber qué pensabas. Muchas veces tenías que quitarte de enmedio, parecía que iba a adivinar lo que pensabas", evoca el escritor.

Un libro que da fe, además, de la madurez, de los efectos del paso del tiempo sobre la voz narradora: "Para la gente de mi generación, y sobre todo para los que salimos fuera, llegó un momento en que nos daba vergüenza decir que éramos de Bélmez; la gente empezó a despreciar las caras, y nos daba pereza tener que discutir sobre el tema. Pero cuando eres adulto dices: 'vale, bueno, ya no tengo que renegar', lo ves de otra manera y, encima, te reivindicas. 

El próximo 18 de agosto Bélmez de la Moraleda acogerá la presentación de Los niños de las caras; será el punto de partida de un periplo que lo llevará hasta Bedmar (al día siguiente), Huelma (20 de agosto), Jódar (21), Granada, Jaén (sin cerrar todavía), Madrid... Un itinerario tan amplio como el que abrieron las caras de Bélmez allá por los 70.

 Portada de la publicación.
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