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LLÁMALO CÁNCER

LLÁMALO CÁNCER

Por Esperanza Calzado - Febrero 08, 2020

Cristina, Eva, Paula, Ana Laura, Rafael, Laura, Marcelino, Sergio son de Jaén y son algunos de los miles de nombres que se esconden detrás de la palabra cáncer, un término que debe de dejar de ser tabú y estar estigmatizado. #LlámaloCáncer se llama una campaña detrás de la cual hay historias que merecen ser contadas

Cada año recibe la misma carta por las mismas fechas. Todavía recuerda cuando hace cerca de veinte la cogió del buzón por primera vez. Por entonces vivía en Barcelona, la tierra que ofreció un futuro laboral a toda su familia. Había superado los 50 años y le aconsejaban hacerse una mamografía. Jamás pensó que meses después le practicarían una mastectomía y llevaría peluca. Han pasado dos décadas desde entonces y cada vez que abre el buzón y ve la misiva se acuerda de aquellos días interminables de quimioterapia y de las horas acostada intentando recuperarse. Ella, que hoy no quiere dar su nombre porque todavía no se atreve a contar qué le pasó, puede gritar al mundo que superó el cáncer; pero no lo hace. Le puede el dolor de acordarse de su marido, al que perdió hace cinco años por una enfermedad que en pleno siglo XXI sigue siendo tabú.

"Llámalo cáncer". Tras la palabra, como enfatiza este año la Asociación Española de Lucha Contra el Cáncer, se esconden realidades que la sociedad ignora. Una iniciativa que pretende luchar contra el silencio y el miedo que provoca la palabra. Lograr que la sociedad normalice su relación con ella. Y es que mucho hemos oído sobre estadísticas vinculadas a la enfermedad pero poco sobre que llevar peluca pica, que a veces el sexo deja de apetecer o que hay quien prefiere no contarlo por no ser mirado con pena o porque siente vergüenza, como ella, que después de veinte años no quiere dar su nombre. 

Rafael Romero tiene 43 años y fue diagnosticado hace tres. Padece un tumor en el riñón y metástasis en los pulmones. Su padre todavía se lleva el cigarro a la boca delante de él, que lo mira incrédulo. "¿Qué más prueba quieres de lo que te puede pasar?". Él es uno de los pacientes que ha participado en la campaña nacional #LlámaloCáncer y recuerda como si fuera ayer los primeros días de visita al médico. 

—Costó trabajo sacarle la palabra. Yo veía que me estaba consumiendo y sabía que algo grave me estaba pasando. El médico que tenía que decirme que tenía cáncer, titubeó.

 Rafael Romero con Marcelino Medina Cuadro, de fondo. Foto: Esperanza Calzado
 Rafael Romero con Marcelino Medina Cuadro, de fondo. Foto: Esperanza Calzado

En el momento que lo diagnosticaron empezó a darle vueltas a la cabeza, a pensar qué iba a ser de su vida, de su trabajo, su familia. Y es que detrás de la palabra cáncer hay mucha historia de contar, como la de esos ingresos que se ven mermados por la baja laboral y por el coste que supone todo lo que rodea a la enfermedad y que se estima en unos 300 euros extras como mínimo. Según los datos facilitados por el 45% del coste total, a lo largo del proceso.

—El coste es de 300 euros mensuales, como poco, además de los casos en los que deja de entrar el sueldo del enfermo o se reduce al de una incapacidad temporal.

Lo explica la trabajadora social, Raquel Villalba. Y es que este año, la Asociación Española Contra el Cáncer y Oliver Wyman ha elaborado el “Impacto económico y social del cáncer en España” en el que se estima que tiene un coste en España de, al menos, 19.300 millones de euros. Esta cifra supone el 63% del presupuesto total de la Comunidad Autónoma de Andalucía, la de mayor presupuesto de España, en 2018. 

Los primeros son los costes directos médicos derivados del tratamiento, seguimiento, farmacia y parafarmacia y atención médica adicional pagados por el paciente, así como cuidados paliativos y preservación de la fertilidad. Por otro lado están los indirectos como el transporte, comida, alojamiento, equipamiento y obras de casa, así como cuidados y transporte a radioterapia subsidiado por el Estado. Por otro lado, están aquellos generados por la pérdida de ingresos de pacientes activos y de su familia, así como pérdida de productividad como consecuencia directa del cáncer o por muerte prematura. Eso también es cáncer.

 Ana Laura Ortega y Raquel Villalba. Foto: Esperanza Calzado
Ana Laura Ortega y Raquel Villalba. Foto: Esperanza Calzado

—Pensé qué iba a ser de mí, de mi trabajo, de mi familia si perdía el trabajo, porque las empresas privadas no son una ONG. ¿Cómo íbamos a salir adelante?

La inquietud de Rafael Romero es la de tantas y tantas familias que se enfrentan a este problema. 

—Oí cáncer y no pensé en muerte, pensé en que pasara el tiempo rápido. 

Eva Sotomayor también padece cáncer, es de Jaén, y ha participado en la campaña #LlámaloCáncer

Ella conoce esta enfermedad, una hermana suya perdió la vida en el arduo camino de superarla. Por eso, cuando la diagnosticaron sintió miedo y rabia. Reconoce, en un vídeo difudido en YouTube, que se sentía vulnerable al darse cuenta de que dependía de los demás. Ella puede decir que el cáncer le ha cambiado completamente. Le ha servido, entre otras muchas cosas, para darse cuenta que las personas son realmente más fuertes de lo que creen. 

—Me da miedo reconocer que incluso ha sido positivo para mí, pero lo pienso. Me he vuelto mucho más valiente.

Paula Sotomayor, su hermana, observa el vídeo con sentimientos entremezclados. Difícil es esta enfermedad para el paciente, pero también para los familiares. Ella, más que nadie, sabe lo importante que es prevenir y por eso se ha hecho portavoz de la causa, junto con otras miles de personas en España. Hay que darles apoyo emocional, escuchar y compartir con ellos. Así lo entiende Paula, que recuerda esos días en que Eva se marchaba a caminar sola y soliviantaba a todos los que tenía alrededor.

Pero ella está convencida de que los familiares tienen que, por encima de todo, preguntar qué necesitan, porque tu deseo puede no ser el mismo que el de ellos. Tu manera de afrontar el día a día puede no coincidir con el suyo. Porque los pacientes y sus seres queridos no son héroes, no siempre son positivos, no siempre luchan. Algunos días no quieren levantarse de la cama, no les apetece ponerse la peluca o, simplemente, quieren ahondar en su dolor unas horas, coger un paso atrás para coger impulso y afrontar la carrera más importante de sus vidas.

—Nuestra hermana murió de cáncer y otra, Eva, lo sufre. En mi familia nos hemos preocupado por hacernos revisiones y tomar medidas preventivas.

En total sintonía se siente la oncóloga Ana Laura Ortega, que incide en los avances que rodean a la enfermedad, no sólo en la investigación, sino en el conocimiento de la sociedad.

—Desde hace cinco o diez años, la sociedad sabe qué hacemos los oncólogos. Antes, la familia llegaba con el enfermo a consulta y nos decía que no le comunicáramos al paciente que tenía cáncer.

Ella es de las que defiende que los oncólogos ya no sólo dan malas noticias, sino que también puede regalar buenas. Y es que, como recuerda, la supervivencia se ha duplicado. Ella, mejor que nadie, sabe lo difícil que a veces resulta decir la palabra. 

—Es cierto que muchas veces se habla de un tumor, un bulto, una masa, y no se dice cáncer. Cuando el paciente deja claro que sabe que tiene cáncer, para los especialistas es también un alivio.

 Paula Sotomayor. Foto: Esperanza Calzado
 Paula Sotomayor. Foto: Esperanza Calzado

LOS DATOS

Más de 3.700 personas serán diagnosticadas con nuevos casos de cáncer en la provincia de Jaén en 2020, según los datos que dispone la Sociedad Andaluza de Oncología Médica. La organización señala que la incidencia continúa creciendo entre la población, pero de forma estabilizada, al igual que en el resto de Andalucía y España. De los casi 50.000 andaluces que serán diagnosticados este año, un 57% aproximadamente serán hombres y el 43% mujeres. Más del 55% de los nuevos pacientes logrará superarlos gracias a los nuevos avances en los tratamientos e innovaciones terapéuticas y a las técnicas de diagnóstico precoz, que están suponiendo en los últimos años un aumento de la supervivencia y la calidad de vida de las personas con algún tipo de tumor. En concreto, se estima que más del 55% de hombres y más del 61% de mujeres lograrán superarlos según los últimos datos de supervivencia de la Red Española de Registros de Cáncer (REDECAN), con unas cifras que han mejorado en tres puntos en los últimos doce años -tanto en hombres como en mujeres-.

—Las posibilidades de prevención, diagnóstico y tratamiento de los tumores continúan creciendo cada año y Andalucía es un referente nacional en el abordaje y tratamiento de estas patologías.

Manuel Ruiz Borrego es el presidente e insiste en la necesidad de concienciar a la sociedad no sólo de que el cáncer se puede superar, sino que también se puede prevenir y evitar muchos casos si actuamos y desarrollamos unos estilos de vida más saludables, evitando el tabaco, el alcohol, los malos hábitos alimenticios y promoviendo el ejercicio físico, entre otros aspectos.

Por otro lado, el programa de cribado de cáncer colorrectal se ha extendido ya a un total de 362.897 personas, lo que supone el 57,38% de la población de riesgo (personas de entre 50 y 69 años de edad). Estos datos indican que se ha alcanzado el objetivo planteado para el año 2019. En total, según los datos a 31 de diciembre de 2019, se han realizado más de 9.100 colonoscopias, lo que ha permitido extirpar 5.510 pólipos y, por tanto, prevenir la aparición de cánceres. Igualmente, se han diagnosticado en fase precoz un total de 142 cánceres de colon, permitiendo su extirpación y la eventual curación de los pacientes.

La investigadora del Departamento de Ciencias de la Salud de la Universidad de Jaén, Cristina Sánchez Quesada.
La investigadora del Departamento de Ciencias de la Salud de la Universidad de Jaén, Cristina Sánchez Quesada.

LA INVESTIGACIÓN: LOS EFECTOS POSITIVOS DEL CAFÉ

Este reportaje podría ocupar un interminable espacio con datos. Si algo rodea a esta enfermedad son datos. Pero por encima de ellos están las personas, también aquellas que día tras día se dejan la piel para abrir una puerta a la esperanza. Es el caso de la investigadora del Departamento de Ciencias de la Salud de la Universidad de Jaén, Cristina Sánchez Quesada. Junto a investigadores de la Facultad de Medicina de la Universidad de Navarra y el Centro de Investigación Biomédica en Red de Obesidad y Nutrición (CIBEROBN), ha demostrado los beneficios del consumo de café frente al cáncer de mama en mujeres postmenopáusicas. 

—Los resultados obtenidos no han encontrado una asociación entre consumo de café y riesgo de cáncer de mama a nivel global. Pero en mujeres postmenopáusicas hemos observado que la ingesta de más de una taza diaria parece estar asociada a un menor riesgo de padecer cáncer de mama. Es algo que cabe destacar porque no parecía así en mujeres premenopáusicas.

El motivo de este beneficio no parece ser la cafeína, ya que también tiene efecto el descafeinado, sino otros componentes minoritarios como ácidos fenólicos (polifenoles), diterpenos o ácidos clorogénicos, entre otros. Siempre están presentes en la bebida, en diferentes proporciones en función de la variedad y su preparación, y han demostrado tener efectos antioxidantes, antiinflamatorios y antitumorales. Pese a ello, es necesario realizar más estudios longitudinales para continuar explorando y perfilando esta línea de investigación.

Cristina, Eva, Paula, Ana Laura, Rafael, Laura, Manuel, Marcelino, Sergio y ella, que no quiere dar su nombre tras veinte años, son algunos de los rostros y de las historias que se esconden detrás de una palabra que debe dejar de ser tabú. Y tiene que hacerse bajo una premisa clara: la persona tiene cáncer, pero la persona no es el cáncer.

 Foto: Esperanza Calzado
Foto: Esperanza Calzado

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