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Derecho a educación de calidad o derecho a la salud

Por Belén Navarro - Diciembre 20, 2020
Derecho a educación de calidad o derecho a la salud

Los científicos siguen estudiando por qué el coronavirus no afecta por igual a todo el mundo, aunque el riesgo de que esta enfermedad sea más grave se puede relacionar con factores de riesgo o enfermedades crónicas que presente la persona, es entonces cuando las familias debemos decidir si llevar a nuestros hijos/as o no.

Las patologías de riesgo por coronavirus deben ser estudiadas por los pediatras y serán estos profesionales los que recomendaran a las familias si deben incorporarse o no al centro escolar. Es entonces cuando empieza la agonía de las familias que desean una continuidad en la educación de sus hijos/as que quieren ser atendidas con la mejor calidad posible.

La importancia de la educación en la infancia es clave para el desarrollo de las personas, porque es en esta época de la vida donde se sientan las bases para el desarrollo futuro de la persona. Cuando hablamos de educación no nos referimos únicamente a la adquisición de conocimientos académicos. El término educación incluye también la parte no cognitiva, aquella que se refiere a la formación del niño o niña en valores. Toda la información que recogemos en los primeros años de vida nos sirve para desenvolvernos en el mundo y nos desarrollemos plenamente como personas.

La educación es un derecho y la Declaración Universal de los Derechos Humanos plantea el compromiso de garantizar una educación inclusiva, equitativa y de calidad. Leyendo lo anterior parece estar claro que se debe de atender a todo el alumnado fomentando la equidad educativa. ¿Entonces? ¿Por qué no es igual para este alumnado? ¿Por qué se castiga a estos niños y niñas? Las instrucciones de la Junta sobre acompañamiento escolar domiciliario describen específicamente a quien va dirigido este servicio y como debe solicitarse.

Cuando leemos estas instrucciones encajan como si de un puzle se tratase con las características del alumnado que debido a sus patologías no es aconsejable ir a la escuela, por tanto, ¿por qué se le está negando a las familias?

Pues parece ser que se interpreta estas instrucciones según le es conveniente o no a la Conserjería de Educación, ya que alegan que este servicio es sólo para aquel alumnado que su patología le impidiera ir al colegio antes del covid y no por la Covid-19, menuda incongruencia. Pongamos un ejemplo: mi hija sufre una caída donde se rompe una pierna y tiene que quedarse en casa durante mas de un mes, pues bien, ella tendría derecho a este acompañamiento escolar si yo lo pidiera, pero y he aquí mi sorpresa, si mi hija tiene una cardiopatía o enfermedad respiratoria grave que puede ser causa de incluso muerte por contagio de covid... ¡Sorpresa! No tengo derecho. Y mi pregunta es, ¿que profesionales de la educación interpreta las instrucciones? ¿Su meta es la viabilidad económica o la garantía del derecho a una educación inclusiva y equitativa?

Como se puede comprobar es incomprensible las medidas adoptadas por parte de la administración educativa para el tratamiento de este alumnado y sus familias. Es un descarado portazo al sector educativo más sensible y vulnerable en esta época tan excepcional, una vez más se castiga a los débiles en vez de facilitar ayuda.

Muchas comunidades autónomas están reforzando su plantillas de puestos específicos y voluntarios destinados para atender a estas familias, ofreciéndoles más horas de educación telemática, tutorías y refuerzo, ya que se han dado cuenta que los centros escolares están saturados y no pueden atenderlos decentemente por lo que decidieron tomar medidas rápidamente.

En Jaén tenemos tan solo siete profesores (cuatro para Primaria y tres para Secundaria) para atender dichos casos en toda la provincia, ¿por qué no se destinan a la atención de este alumnado? Es preferible hacer una interpretación a gusto de la ley antes de aumentar recursos, pero claro, eso dependería también de la voluntad y la valentía política, que apueste por una escuela pública realmente inclusiva, como bien expone la declaración de derechos humanos.

Las familias estamos cansadas de luchar para exigir que se cumpla la Ley. Creemos que es un momento donde tenemos que velar por todo el alumnado y de destinar recursos reales para estos casos. Por último animo a las familias a tejer una red a contactar con la federación y a trabajar unidos. Juntos no seremos invisibles.

Belén Navarro es presidenta de la federación de ampas Los Olivos

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