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Marta Crespo, el arte y la salud del alma

Por Fran Cano - Junio 28, 2018
Marta Crespo, el arte y la salud del alma
Marta Crespo posa con una de sus obras. Foto: Fundación Inquietarte.

Marta Crespo, de 73 años, inaugura una exposición en el Centro Social de Ribera Baja

El arte no tiene edad, y hay ejemplos por todo el mundo. Uno de ellos es Marta Crespo —mujer de 73 años, nacida en Cáceres. El próximo sábado, 30 de junio, inaugura una exposición propia en el Centro Social de Ribera Baja (Alcalá) a partir de las 20:00 horas. La cita es posible gracias a la Fundación Inquietarte, promotora de actividades culturales en la zona, y al convenio que tiene con la Fundación Unicaja.

Crespo se separó de su marido hace un lustro. El momento propició que se lanzara hacia su pasión, pintar. La mujer, que se ha labrado su camino artístico como autodidacta, es una de las personas que disfruta del programa Descanso Solidario. "Es de las que se lo merecen por su lucha y por su dignidad", afirma Jesús Pozo, presidente de la Fundación Inquietarte.

"ES UN TALENTO QUE BROTÓ PASADOS LOS 65 AÑOS"

"No podíamos ni debíamos dejar que se escapara ese talento escondido que brotó pasados los 65 años", agrega el también escritor y periodista. Inicialmente, la fundación le propuso que ilustrara la portada del libro Las mujeres de las cerezas. La obra se enmarcó dentro de otro programa de 'Inquietarte', y fue un encargo a la hija de Crespo, Xaro Rincón. "Es otro talento escondido que si hubiera podido estudiar lo que le impidió su padre, hoy sería directora general en alguna empresa", sostiene Pozo. "Pero no tuvo más remedio que convertirse en una de las mejores peluqueras de Extremadura, como mínimo", adelanta. 

La portada del libro muestra a una joven bajo un cerezo. "Fue una revelación y le propusimos que interpretara con su particular forma de pintar algunas de mis fotografías de la Sierra Sur de Jaén. Y aquí está el resultado", señala en alusión a la muestra.

La exposición es posible con el apoyo del alojamiento rural El Asno Azul, también gestionado por la fundación. La guardiana del lugar, Elisabeth Wagner, ha creado un bodegón real de botellas recuperadas de un estercolero que Pozo fotografió y Marta Cresto pintó. "Esa pintura es una bella metáfora de cómo las buenas personas se juntan para crear. Es una metáfora del reciclaje de personas y de pueblos. Es una gran metáfora", interpreta.

La exposición ya está en el Centro Social de Ribera Baja. "Brindaremos porque Marta está muy viva, mucho más feliz y haciendo feliz a mucha más gente gracias al arte; que como dijo una vez, mi querido amigo el naturalista Joaquín Araújo, es la salud para el alma", concluye Pozo.

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