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Teresa Cabezas, toda una vida de amor a los animales

Por Javier Cano - Abril 30, 2022
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Teresa Cabezas, toda una vida de amor a los animales
María Teresa Cabezas, encantada de la vida con dos perritos en sus brazos.

Integrada en la protectora Al Bayyasa desde hace décadas, a sus 70 años de edad la baezana se desvive como el primer día por los perros y gatos que protegen

"Antes de entrar a trabajar iba, limpiaba las instalaciones y me iba al trabajo; tuve a mi madre ocho años con alzhéimer y la cuidaba y, aunque no me casé, tuve un hijo al que también cuidaba. Tengo espíritu de servicio..., ¡tengo para escribir tres libros!".

Tres libros no, porque estas páginas digitales no dan para tanto, pero lo que es un reportaje lo más amplio posible no se lo quita nadie a Teresa Cabezas Pérez (Baeza, 1951). 

Una enamorada de los animales que ha dedicado gran parte de su existencia (y en ello continúa) a cuidar de perros y gatos, a devolverles algo de ese "amor incondicional" que, asegura, reparten a espuertas canes y felinos cuando se les trata con cariño. Aquello de Óscar Wilde: "Si pasas tiempo con los animales, corres el riesgo de volverte una mejor persona".

De casta le viene al galgo, nunca mejor dicho: "Mi padre era muy animalista, más de perros que de gatos, y un hermano mío también. Me he criado toda la vida con animales en casa. Mi padre y yo cogíamos los gatos y los bañábamos, nos arañaban y no veas cómo nos dejaban el cuerpo", relata. 

De ahí, a la protectora Al-Bayyasa, donde desde hace casi treinta años presta servicio como activa voluntaria, hasta el punto de haberse convertido ya en toda una referencia local: "Me llaman Teresa la de los perros". Pues eso:

"Sigo haciendo lo mismo que hacía antes, limpiar, siempre con los perros para arriba y para abajo, llevarlos a los veterinarios, con las adopciones... ¡Pero ya no tengo la actividad ni la fuerza de antes!", exclama. Es que ya ha llovido bastante desde aquellos años 90 en que comenzó su tarea con sus compañeros.

Una labor que, eso sí, pese al calendario, la mantiene vivísima, volcada, entregada a su destino de generosidad con los indefensos ejemplares que llegan, a veces en estado deplorable, a la asociación. 

Allí recuperan su mejor aspecto, se alimentan, conviven y hasta se convierten en candidatos óptimos para alegrar la casa de su familia adoptiva:

"Colaboramos desde hace diez u once años con la asociación alemana Tierfreunde Europa, que es el sol más grande de España"; este colectivo, junto con 'Galgos', son los mejores aliados de Albayyasa (afirma Cabezas) a la hora de 'colocar' a las mascotas en el que será su nuevo hogar, ese donde multiplicar el calor que reciben y devolvérselo a sus dueños como solo ellos saben hacerlo. 

Ni las limitaciones horarias que le imponía el trabajo (estuvo treinta y cinco años "y ocho meses", subraya, en un conocido comercio de moda baezano) le impidió cumplir jamás con sus criaturas; y, ya jubilada, echa el resto.

"Con decirle que tengo ahora mismo en mi casa nueve animales: tres perros y dos gatos míos, un perro de acogida y dos gatos de acogida; y mi hermana se ha ido de viaje y me ha dejado también la suya". Familia numerosa, vamos. 

Y es que se le nota en la palabra que disfruta con ellos, que lejos de darle briega le dan la vida, que todos los esfuerzos son pocos.

"Más de una vez me han dicho que por qué no me gasto el dinero en ayudar a niños, en lugar de a perros y gatos; en una ocasión, lo hicieron unos que estaban sentados en una terraza, tomando algo, y yo les contesté: "Con lo que usted se está comiendo, ¿ha pensado que hay hambre en el mundo? Y se callaron, claro", recuerda. 

Solo quiere verlos bien, que la violencia ni les roce; piensa, con Tolstoi, que "maltratar a los animales es demostrar cobardía e ignorancia": "Por ejemplo, las corridas de toros, para mí, es lo más aberrante que hay, estoy totalmente en contra, lógicamente".

Su idioma es de amor, y tiene más que claro que "un animal solo aporta cariño a la vida normal de una persona": "No solo cariño, también terapia; a alguien que tenga depresión le viene de maravilla, o a un niño con parálisis cerebral, por ejemplo. Aportan muchísimo".

Ese es su mensaje, el lema del blasón de su alma, ya que la heráldica no ha tenido el detalle de colocar perros ni gatos en los escudos de sus apellidos. Ni falta que le hacen a quien ama tanto tanto a las criaturas vivientes como para que la nobleza (lo dijo Darwin, que algo sabía de animales) sea su principal virtud. 

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COMENTARIOS

Juana Pérez de Haro

Juana Pérez de Haro Abril 30, 2022

Gracias por hacer visible a las personas que dejan su vida por ayudar a los animales abandonados por gente que no tiene alma Llegan muy maltratados física y síquica y María Teresa de la protectora Albayassa ( junto con voluntarios ) intentan darle el cariño que no tuvieron y cuidarlos hasta encontrarles hogares donde sean felices Aquí se tira lo que en otros países los recogen y los tienen en sus hogares Muchas gracias Hablen más de ELLOS hay que hacer campañas de concienciación y educación

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