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Terminada la restauración de parte de la muralla de Andújar

Por Redacción - Febrero 19, 2020
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Terminada la restauración de parte de la muralla de Andújar

La intervención ejecutada por la Junta ha reconstruido el tramo con peligro de derrumbe con la misma técnica y los mismos materiales de la época

La Consejería de Cultura y Patrimonio Histórico ha finalizado una intervención de restauración en el tramo de la muralla de Andújar localizada en la calle Luis Vives. Las obras se tramitaron por el procedimiento de emergencia, ante el riesgo de derrumbe que presentaba.

Se trata de un tramo de muralla cuyo estado de conservación no garantizaba unas mínimas condiciones de seguridad para las personas ni para su conservación, ya que el lienzo carecía de protección exterior después de veinte años sin haber sido objeto de ninguna intervención. El presupuesto destinado por Cultura ha sido de 53.235,80 euros. Las técnicas y los materiales utilizados en los trabajos, iniciados en diciembre de 2019, han sido los de la época de su construcción. La intervención ha supuesto un cambio en la imagen de la muralla, pero se aproxima más ahora a cómo era cuando se construyó.

El delegado territorial, Jesús Estrella, ha visitado Andújar para conocer el resultado de las obras. Jesús Estrella ha destacado que la intervención “pretende ser un primer paso, ya que la Consejería tiene como objetivo restaurar otros tramos para garantizar la conservación de un bien patrimonial tan importante y poder legarlo a las próximas generaciones”. En esta línea, la delegación territorial de Cultura ha iniciado un expediente de deslinde de unas cocheras ubicadas en uno de los tramos de muralla, que serán objeto de esa fututa intervención.

La intervención ha consistido en la restitución de las zonas erosionadas y con pérdida de masa de las zonas de lienzos afectadas, mediante la realización de fábrica de tapia a una cara con hormigón de cal o argamasa tradicional de manera análoga a la construcción original.

En las zonas de muro que la acción del agua ha lavado y no ha habido pérdida de masa apreciable, se ha procedido a la aplicación de revoco de cal, especialmente en los casos en que no hay espacio entre el encofrado (tapial) y el muro original para la realización de la tapia nueva.

En el cuerpo del muro se han realizado reintegraciones y reconstrucciones mediante técnica tradicional de la tapia con encofrado de madera que permite aplicar diferentes texturas y materiales tradicionales (tierra, arena, grava, mampuesto, cal y una pequeña cantidad de cemento blanco) con objeto de que pueda conseguirse de manera rápida una mínima resistencia en el proceso de fraguado de la argamasa, encofrando con tableros hidrófugos de madera con tongadas de espesores iguales a los paramentos existentes, con modulación y dimensiones aproximadas a las medidas de los módulos de la construcción original.

Se han empleado agujas de madera como elemento de sujeción de encofrado siguiendo ritmo regular y modulado, así como eliminado retacados y restos de intervenciones inapropiadas hechas con materiales como ladrillo, piedra y mortero de cemento incluso hormigón de cemento. Entre muro existente y las nuevas fábricas que se aporta al conjunto se garantiza el agarre mediante mecanismos de unión de la propia masa (cajeados en cola de milano) y con dispositivos como llaves o estacas de madera, varillas de madera con soga de esparto, entre otros, empleándose grapas de madera, varillas de fibra de vidrio, inyecciones de lechada de cal o bien mortero de cal en el caso de grietas de gran calibre. En caso de reintegración de lagunas de la superficie de acabado del muro se consolida con agua de cal y silicato de etilo.

En la práctica totalidad del tramo se apreciaba la pérdida de la superficie del paramento exterior e interior, esto dejaba expuesto el núcleo de la tapia que sufre procesos erosivos, arenizándolo. Como consecuencia, aparecían grietas y huecos provocando la disgregación de la tapia en grandes superficies. Las pérdidas de masa más extensas fueron objeto de una intervención anterior que, con un criterio uniforme, fueron rellenando con ladrillo las grandes grietas verticales que afectaban a las torres y la parte inferior del lienzo y torres. Tras dos décadas, los ladrillos colocados habían empezado a desprenderse, arrastrando parte del núcleo interno de la tapia.

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