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LINARES SUENA A DIRECTO

LINARES SUENA A DIRECTO

Por Javier Esturillo - Marzo 23, 2019

Los conciertos en pequeño formato han recuperado las noches de los fines de semana en la ciudad minera y se consolidan como una alternativa para compartir tiempo y ocio de calidad con una marcada apuesta por el producto local

Para empezar, un montadito de lomo a la plancha, al lado de la calle Viriato, a pocos metros de la Plaza de San Francisco. En un bar normal, sin atrezzos innecesarios. José Manuel tiene 46 años y ha quedado con Isa y Fran, amigos de la cuadrilla que no se veían desde hace tiempo. Todos son de la misma generación. Uno está en paro y los otros dos trabajan de manera temporal. Las noches de marcha quedaron atrás. Ahora solo quedan para echar unas cañas, charlar un rato y ponerse al día, pero muy de vez en cuando. "Tengo lo justo para un par de cervezas", le advierte José Manuel a la pareja. "No te preocupes. Luego en el concierto te invitamos a una", le dice Isa para tranquilizarlo.

Es sábado y han decidido verse porque toca Fundido a Negro en el Long Rock. Es una de las bandas linarenses del momento. Está formada por cinco tipos duros entrados en canas que "suenan de puta madre", señala a este periódico Fran. Han llenado el pub. No cabe ni un alfiler. Hay gente de toda condición, tipo y pelaje, pero, sobre todo, muchos jóvenes. Gustavo Prieto es el dueño del establecimiento y uno de los que más ha luchado por volver a tener actuaciones en los garitos de la ciudad.

DE TAPAS Y AL CONCIERTO

El nuevo decreto de regulación de esta actividad en pequeño formato, aprobado por la Junta de Andalucía el pasado 31 de julio, ha flexibilizado mucho las cosas. También el Ayuntamiento. Los locales respetan los horarios y la Policía Local no aprieta las tuercas. Existe un 'entente cordiale' que ha permitido ampliar la oferta de ocio los fines de semana para un sector de la población que prefería quedarse en casa hastiado del "siempre lo mismo". "El hecho de que haya conciertos es una motivación, un aliciente que antes no teníamos. Te invita a salir y a volver a quedar con los amigos", explica Mamen de 38 años, enfermera de profesión a la que la música en directo ha recuperado para la causa. "Como ella, somos muchos", remata su novio, de 42. Gustavo Prieto verifica esta argumentación. "Han vuelto al pub clientes que llevaban años sin aparecer por allí. Hablamos de gente de entre 35 a 45 años a los que les encanta la música y en los conciertos han encontrado una forma de entretenimiento que va más allá de las cervezas y las tapas", asegura.

Hace unos meses, en septiembre, más concretamente, el Long Rock colgó en su perfil de Facebook un descorazonador mensaje que dejó con la sangre helada a más de uno sus fieles: "Si seguimos así, nos veremos obligados a echar el cierre y buscarnos la vida en otra ciudad... Seremos una más de las muchas empresas de nuestro Linares que han tenido que hacer lo mismo", decía entonces.

El panorama ha cambiado sustancialmente. El Long Rock, uno de los establecimientos más emblemáticos de la noche linarense, ubicado en la calle Cervantes, no solo se pone hasta arriba los sábados, sino que tiene programadas actuaciones hasta el 11 de mayo. "La verdad es que lo pasamos muy mal. Somos de aquí, queremos a esta ciudad, pero es cierto que llegó un momento en que el pub solo daba pérdidas. Las cosas han mejorado y vamos remontando el vuelo poco a poco", apunta Gustavo Prieto.

"NO HAY ENTRADAS"

Los sábados comienzan a entonarse a ritmo de rock, blues, soul, jazz y funky, y lo mejor de todo es que ese sonido procede de grupos y artistas locales. Los dueños de los garitos no han tenido que marcharse a desiertos remotos a buscar la materia prima para llenar sus salas. "Aquí hay gente muy buena, de mucha calidad, que estaban pidiendo a gritos una oportunidad y nosotros se la hemos dado", manifiesta con orgullo patrio David Díaz, gerente de otro de los locales que sobreviven a las crisis de Linares, el Más Madera.

Son las diez de la noche y David vende entradas sin parar en la puerta del pub. El precio es de tres euros. Tocan Roswell, una banda linarense de rock que no lo hace nada mal. La gente sigue llegando a la calle Jaime I el Conquistador, donde se localiza el Más Madera, hasta que David cuelga el cartel de "no hay billetes". Una veintena de jóvenes se queda en la calle. "Lo siento estamos llenos. No entra nadie más", les dice de buen rollo.

Dentro, una camarera de refuerzo -contratada para la ocasión- sirve sin parar tercios de cerveza y cubatas. La noche acaba con el grupo en una nube después de la actuación y David "muy contento" con la caja. "Programar conciertos nos viene a todos bien, los artistas de aquí se dan a conocer, a mí me permite ganar algo más que cualquier sábado normal y puedo contratar a una persona. Todos ganamos", subraya. 

 David Díaz es el propietario del Pub Más Madera.
David Díaz es el propietario del Pub Más Madera.

TODOS GANAN

Por el Más Madera no solo pasan grupos de la ciudad o de la provincia, también alguna que otra estrella rutilante como Fortu, vocalista y compositor de la banda de metal Obús, o, próximamente, José Luis Campuzano, "Sherpa", y Hermes Calabria, ex de Barón Rojo, por citar algunos nombres. Son apuestas seguras que combina con otras más arriesgadas que, de momento, le están saliendo a pedir de boca. David Díaz opina como su colega Gustavo Prieto: "Los conciertos le han dado otra vida a Linares. La peña sale con más ganas, les ves otras caras y siempre te preguntan por la siguiente actuación. Esto nos llena de energía a todos", resalta.

Además, el ambiente que se respira es de "buen rollo". "La gente viene se toma sus birras, disfruta de la música en directo y cuando acaba se marcha o se queda, pero sin dar un problema. La verdad es que estoy muy contento", destaca David Díaz, cuyo local celebrará dentro de poco el 25 aniversario.

MÁS LOCALES SE SUMAN

No es la única iniciativa de estas características. Cada vez surgen más proyectos que buscan reunir a los amigos en torno a música de calidad. Es el caso del You Rock, que regenta el vocalista de Los Kultura, Peluka. Los conciertos son uno de sus platos fuertes para las tardes y las noches de los fines de semana. El próximo 31 de marzo (18 horas) llegan los Stillblind. La entrada cuesta solo cinco euros y da derecho a una consumición (cerveza, refresco o similar). Peluka sabe de que va esto. Lleva muchos en la música. Por eso, cuida hasta el más mínimo detalle para que la actuación salga a pedir de boca. 

Pero no solo ofrece directos. En su local podemos ver cuentacuentos para adultos, sesiones de pinchadiscos y alguna que otra sorpresa más relacionada con la cultura.

Entre los establecimientos que poco a poco está introduciendo los directos en su cartera de servicios se encuentra otro bar de larga trayectoria, Garage Bar Elviris. Un local concebido por y para la música, donde podemos escuchar desde el 'Rockin' In The Free World' de Neil Young a los éxitos de Elvis Presley hasta llegar a Loquillo o Extremoduro. También podemos ver conciertos en pequeño formato en la Cafetería La Galería o en el histórico Chururu Club, aunque en menor medida. Su apuesta por las propuestas culturales es constante. 

LOS MÚSICOS, ENCANTADOS Y SORPRENDIDOS

Juanma Martínez es uno de los guitarristas de Fundido a Negro. Hace una semana tocó en el Long Rock con su banda y se quedó "sorprendido" de la cantidad de público de todas las edades que asistió al concierto. "Hacía tiempo que no veía así Linares. Creo que ha sido lo mejor que le podía pasar para recuperar a toda aquella gente que no salía o prefería irse a otros sitios", comenta. "¿Qué mejor plan puede ofrecer Linares que unas cervecitas? ¿Y si están aderezadas con algo de buena música en directo? Ya sí que no hay quien se resista", añade este guardia civil loco por la música.

Para él, al igual que para el resto de grupos y artistas locales, hay que aprovechar esta oportunidad para que Linares vuelva a ser la capital cultural de la provincia, como lo fue en las décadas de los 70, 80 y 90. "Esto era la hostia. Muchos de los grupos de aquellas épocas nos marcaron y hoy en día son un referente. La suerte es que cada día salen nuevas bandas. Estoy alucinado con la calidad de los más jóvenes. Hay materia prima más que suficiente", subraya.

Los hosteleros aguardan esperanzados que este sábado el reloj marque las nueve o las diez de la noche para que por sus escenarios pasen los músicos. Su fuerza es tal que ni el botellón es capaz de reducir el aforo cuando suenan los primeros acordes de una canción. "Solo puedo decir que estoy maravillado, sobre todo, de ver entre el público chavales que quizá ni nos conozcan, pero que se acercan al pub a vernos. Creo que eso es la mejor noticia", insiste emocionado el guitarrista.

CONVIVENCIA

De momento, la convivencia es perfecta. Los bares no se contraprograman. Cada uno intenta fijar la fecha de la actuación de manera alterna o a horas en las que saben que no van restar clientela al compañero. "Es un acuerdo que tratamos de respetar. Sería contraproducente programar conciertos a la misma hora que otro local. Nos estaríamos machacando una idea que es buena para todos", advierte David Díaz. 

La siempre conflictiva relación entre pubs y vecinos por el ruido tampoco es, por ahora, un problema. La nueva normativa ha abierto canales para posibilitar que se celebren conciertos en pequeño formato sin que nadie salga damnificado. Los empresarios son conscientes de que están ante una ocasión única para que la cultura deje de ser una de sus víctimas colaterales de la noche. Por eso, harán todo lo posible para que este renacido Linares no sea flor de un día.

CULTURA EN AUGE

La entrada en escena de CreArte ha sido una bendición para la cultura linarense. Este movimiento compuesto por artistas de distintas disciplinas ha hecho que la ciudad minera viva un momento dulce, que no se recordaba. Son la piedra angular de muchos proyectos artísticos que van desde el teatro al cine, la literatura, la pintura, la fotografía... y, por su puesto, la música.

De hecho, esta asociación es una de las que más empeño pone para que los bares puedan incluir en sus agendas actuaciones. Su objetivo es aprovechar el caudal creativo que hay en la ciudad para convertirla en un espacio abierto a nuevas tendencias y expresiones, en el que todo el mundo tiene cabida. "Linares está muy vivo" es una de las afirmaciones que más repiten los miembros de CreArte.

Fotos: Cedidas

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