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EN EL NOMBRE DE UN SUEÑO

EN EL NOMBRE DE UN SUEÑO

Por Javier Esturillo - Enero 22, 2017

Mia es una aspirante a actriz varada que trabaja como camarera. Tiene sueños por cumplir, pero la suerte no le sonríe. Está harta de acudir a audiciones y no conseguir un mísero papel, o los que obtiene son para series de clase B. Sin embargo, a pesar de los reveses, no ceja en su empeño hasta que le llega la oportunidad por la que tanto ha trabajado. Esta historia, que encarna una maravillosa Emma Stone en la sensacional La ciudad de las estrellas (La La Land), refleja la vida de cientos y cientos de artistas que tratan de abrirse un hueco en el difícil mundo de la interpretación, como Marta Casado. Esta jiennense de 31 años forma parte de ese 92% del gremio de actores que “malvive” con sueldos que, rara vez, llegan los 800 euros de media anuales. Salarios ínfimos que le impiden plantearse un futuro más allá del amanecer del día siguiente. “Es muy duro”, reconoce, aunque no piensa rendirse. "Ni mucho menos. Soy consciente de lo complicado que es y de que las oportunidades son pocas, pero este es mi oficio y voy a luchar por él", sentencia.

 Marta Casado atiende las indicaciones del operario de cámara durante el rodaje del cortometraje
Marta Casado atiende las indicaciones del operario de cámara durante el rodaje del cortometraje "Olvido".

Los trabajos en la interpretación escasean. El poco dinero que ingresa como actriz apenas le da para cubrir los gastos mínimos, como pagar el alquiler del piso, la comida o la ropa, por lo que tiene que recurrir a empleos complementarios e, incluso, a la ayuda de sus padres. "No me queda otra", suspira mientras apura las últimas gotas de café. Es la triste realidad de un amplio sector de la profesión, alejado de las alfombras rojas, los grandes escenarios y los focos del estrellato. El estudio sociolaboral del colectivo de actores y bailarines en España, un trabajo que la Fundación AISGE realizó a lo largo de todo de 2016 a partir de más de 3.000 encuestas, ofrece datos demoledores, como que la mayoría se encuentra en el umbral de la pobreza. ¿Cómo sobreviven? Pues como camareros, docentes, comerciales o en el caso de Marta Casado como animadora sociocultural en hoteles de la costa en los meses de verano. "Gracias a estos empleos, puedo sobrevivir durante el año. Con lo que gano como actriz sería imposible", asegura.

Necesito trabajar fuera de la interpretación y la ayuda de mis padres para poder tirar todo el año

Habla con cierta desazón de los tiempos que corren en la actuación. Sueña con subir a las tablas de un teatro famoso e interpretar el papel de su vida en la gran pantalla. Pero el tren sigue sin llegar. "Soy consciente de que tengo 31 años y cada día que pasa el tiempo corre en mi contra", lamenta, al tiempo que reconoce su miedo por no alcanzar el objetivo. Reconoce que en más de una ocasión ha pensado en tirar la toalla. "Ayer, sin ir más lejos, tuve un día muy malo. Por mi cabeza pasaron muchas cosas. Incluso la posibilidad de dejarlo todo. Luego, reflexiono y mi mundo vuelve a estar en orden", manifiesta la actriz jiennense.

 Marta Casado durante una obra de teatro. Foto: Helena Paixao
Marta Casado durante una obra de teatro. Foto: Helena Paixao

Marta Casado ha hecho de todo, o de casi todo, para lograr que se fijen en ella. Y estaría dispuesta a más, si la ocasión lo requiere. De hecho, tiene las maletas prácticamente preparadas para emprender un largo viaje a Inglaterra. En la cuna de actores de la talla de Michael Caine, John Hurt, Anthony Hopkins, Colin Firth o Helen Mirren, entre una lista interminable, busca reforzar su formación. "Es el mejor lugar donde puedo estudiar. Allí están los mejores y quiero aprender de ellos". Para sufragarse el desplazamiento y la estancia, ha tenido que ahorrar mucho y privarse de cosas que están al alcance de otras chicas de su edad. "No viajo, no me compro ropa, cuido hasta el último céntimo que gasto porque sé que lo voy a necesitar", afirma con gesto serio. Una frase célebre en los 80, gracias a la serie Fama, resume la existencia de Marta Casado. "Buscáis la fama, pero la fama cuesta, pues aquí es donde vais a empezar a pagar: con sudor". Ella lo aplica, cada día, a su vida y a cada papel que interpreta encima de un escenario o delante de las cámaras. Siente auténtica devoción por Amparo Baró. La admira como mujer y como artista, por la fuerza que desprende. "Era un animal de la interpretación. No he visto a nadie con esa intensidad y esa manera de entender la actuación. Si a alguien me gustaría parecer, es sin duda alguna a ella", dice. 

 Marta Casado se maquilla antes de interpretar una escena en un corto.
Marta Casado se maquilla antes de interpretar una escena en un corto.

A Marta Casado la hemos visto de figurante, en anuncios de publicidad, en cortos y, sobre todo, en obras de teatro. Muchos de estos trabajos los ha hecho por "amor al arte". Se trata de amigos que piden su colaboración, que ella, como es obvio, no niega. "Estamos para ayudarnos. Rara vez he cobrado por participar en un corto, por ejemplo", matiza.

Me privo de muchas cosas para pagar el alquiler, la comida de cada día y encima ahorrar para poder seguir formándome

Según el informe de la Fundación AISGE, el sexo también influye. Así, las mujeres tienen una tasa de desempleo seis puntos mayor que los hombres. "Las actrices trabajan menos días al año, cobran menos, se enfrentan con mayor frecuencia al problema de trabajar sin contrato y sufren una inserción laboral más débil", asegura el estudio. Para Marta Casado estos datos son un hándicap añadido que hacen aún más complicado soñar con el éxito. "Mucha gente me dice que abandone, que me busque un empleo estable, que este camino no me conduce a nada. Por suerte tengo mis propias convicciones y, sobre todo, el respaldo de mi familia".

 Marta Casado reconoce que su gran pasión es el teatro.
Marta Casado reconoce que su gran pasión es el teatro.

Para ella, la culpa de la situación actual de la profesión es un conjunto de dificultades, como el insuficiente apoyo que reciben de las instituciones, el IVA cultural, la apuesta en los cines solo por producciones americanas, sin contar con el buen producto que se hace en casa, y el hecho de vivir en una provincia en la que el arte cuenta bien poco. Todo esto hace que un hueco cueste más que en otros lugares. "Es una profesión tan vocacional que te dedicas a otras cosas mientras sigues formándote y buscas trabajo. Al final la interpretación casi acaba convertida en una afición. Un ejemplo es el panorama actual teatral, repleto de compañías alternativas. A medio plazo esto no puede mantenerse. Con todo, insisto en ser optimista". Licenciada en Arte Dramático, y miembro de la Compañía Teatro La Paca, todo un referente en Andalucía, Marta Casado no está dispuesta a renunciar a su sueño. Dice que no se ve haciendo otra cosa y que mientras "no le falta un plato de lentejas encima de la mesa" peleará sin descanso por ser actriz. "Es lo que quiero y por lo que lucho", concluye.

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