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"Hay que hacer que la gente se entere de que el Festival Flamencos y Mestizos existe"

Por Javier Cano - Febrero 12, 2020
"Hay que hacer que la gente se entere de que el Festival Flamencos y Mestizos existe"
Paco Ortega.

Cantante, compositor y productor, Paco Ortega (Úbeda, 1957) es ese hijo pródigo de la Ciudad de la Loma que en lugar de pedirle, le da, le da mucho. La dejó a los siete años de vida no por gusto, sino de la mano de sus padres, emigrantes en Madrid a la búsqueda de oportunidades, y en el Foro se ha construido una carrera profesional que lo sitúa entre los nombres de culto de la música nacional. Ciudadano del mundo, no olvida su patria chica y, desde 2018, se vuelca en difundir las bondades culturales de su tierra como director del Festival Flamencos y Mestizos Ciudad de Úbeda. Una cita anual que trae hasta la ciudad ubetense a lo más granado del arte emergente internacional con un clarísimo 'leitmotiv': mostrar lo mejor del mestizaje musical en el más hermoso de los escenarios. 

—La tercera edición de Flamencos y Mestizos Ciudad de Úbeda, que este año se celebrará entre el 16 de abril y el 7 de mayo, está a la vuelta de la esquina...

—Faltan dos meses y medio, y en un festival tan joven como este, dos meses y medio todavía es mucho tiempo, pueden pasar muchas cosas. Cuando los festivales están muy consolidados y tienen una comunidad muy grande, la gente no ha terminado una edición cuando la ya está buscando novedades para la siguiente, pero nosotros estamos todavía construyendo el edificio, buscando al público. Estamos subiendo una cuesta, y aún tenemos que mover muchos hilos, hacer mucha promoción, tanto en prena como en radio o televisión, tenemos que popularizarlo y vocear que existe, que tiene unas características que lo hacen diferente a otros muchos festivales.

—¿Qué lo hace diferente?

—Es una marca que ya tengo en Madrid desde 2012, se celebra dos veces al año allí, en junio y en diciembre, y ya tiene mucho éxito, sale la programacion y en veinticuatro horas no queda una entrada, ya está consolidado. ¿Qué ocurre en Úbeda (que además es mi pueblo, donde yo nací, y Muñoz Molina y Sabina y Guadalupe Plata y Zahara): algo muy especial, que este festival tiene otros ingredientes que lo hacen único. Por un lado, puedes ir y ver bailar a Adva Yermiyahu o escuchar a Mayte Martín, a Kiko Veneno o a Soleá Morente, pero en unas localizaciones increíbles, en palacios, en sinagogas, en patios centrales de casas de época, en iglesias desacralizadas, en el espacio de un lugar que es Patrimonio de la Humanidad junto con Baeza. Y encima es un sitio donde se come estupendamente también.

—Es decir, que contenido y continente van de la mano.

—Claro; uno de los objetivos de este festival aparte de apoyar lo flamenco es traer gente hacia Úbeda, hay una corriente de turismo internacional e interior que cada año es más numerosa, que acude a Úbeda con la excusa del festival pero que en realidad quiere conocer Úbeda, pasear, disfrutar de su gastronomía, y todo eso es riqueza para el pueblo, riqueza cultural, que pone en contacto a gente de muchos lugares. Este tipo de connotación no sería posible en una ciudad dormitorio o de ese tipo. Por eso es complicado, es mucho más que programar.

 Paco Ortega.
Paco Ortega.

—Tanto para las anteriores ediciones como para la de 2020, el festival apuesta por un cartel de excelencia. "¿De dónde saca pá tanto como destaca"? 

—Por añadidura, resulta que es un festival muy pobre, tenemos un presupuesto muy pequeño, probablamente con el que yo hago casi un mes de programación es la cifra con la que otros festivales tienen uno de sus conciertos. Tengo que moverme mucho en un terreno que manejo desde hace muchos años ya, que es el terreno de la programación de artistas que rozan la excelencia, emergentes, pero que no son los top del país, y eso también, de alguna manera, es una ventana para que gente que está rompiendo (como Soleá Morente o Joana Jiménez, o como María Marín, que vive en Holanda) demuestren que hay una generación espléndida que se está incorporando a esto, y en ese sentido es también menos aburrido.

—¿Menos aburrido... con respecto a qué? ¿Qué quiere decir?

—Ves por ahí festivales que año tras año cuentan con los mismos nombres, probablemente porque tienen que estar, pero esto en nuestro festival no ocurre, siempre hay un montón de gente que quiere mostrar lo que hace y que no tiene demasiadas ventanas; ahí estamos nosotros para promocionarla. 

—Flamencos y mestizos. Suena a mensaje, y también a reivindicación.

—Lo importante de este festival no es la gente, es el concepto, qué es lo que vendemos: flamencos y mestizos..., ¿quiénes son? Cada vez son unos. El paraguas de Flamencos y Mestizos lo pueden llevar igual o con tanta dignidad Karen Lugo (la fascinante bailaora mexicana que es la imagen del cartel de este año) como artistas flamencos del mundo: el flamenco es Patrimonio de la Humanidad no porque lo haya nombrado la Unesco, sino porque hay personas de todo el mundo que ya gozan de la excelencia porque son fantásticos guitarristas, bailaores o instrumentistas, y empieza a haber también cantaores estupendos que no son españoles. Jugar con todo eso, a mí me gusta mucho.

 
 

—Apuesta por la mezcla, está claro.

—Yo he defendido siempre el mestizaje en el flamenco, creo que el flamencos es mestizo desde que nació. Me da mucha risa la gente que defiende la pureza del flamenco frente a lo que está pasando ahora. El flamenco es una cosa que surgió, supuestamente, porque unas personas de procedencia hindú y gitana se mezclaron con la gente que vivía en Andalucía, que tenían un folclore, y se mezclaron también con el mundo árabe (ahí tenemos el tema del melisma y todo esto), y entonces surgieron los primeros palos. Cuando oigo a alguien permitirse decir: "Esto no es flamenco y esto sí"... Se puede ser flamenco por la sónica, por la forma de hablar, por la forma de vestir, por el caracter de un texto, por muchas cosas. 

—Vamos, que según Paco Ortega, lo que hacen los 'puristas' se puede calificar de apropiación indebida...

—Me parece estúpido [ríe]; todos nos hemos apropiado de todo lo que han dejado las personas que han vivido antes que nosotros, no hay nadie que haya inventado nada desde cero. Yo hago una canción y me acuerdo de lo que le debo a Serrat, a los Beatles, de lo que le debo a Joaquín [Sabina]. Sin esucchar la musica que he escuchado, a Leonard Cohen, a Camarón, yo no podría haber escrito ninguna canción. Me parece demasiado vanidoso pretender que hemos hecho algo: solo hemos recogido el testigo de otros.

—En esa línea, ¿qué propone el cartel de este año? ¿Trae novedades importantes?

—Siempre hay sorpresas. Por ejemplo, he trabajado mucho en hacer grande lo que llamamos el off, todo lo que rodea al festival pero que no es el festival. En ese sentido estoy provocando la interacción entre diferentes disciplinas y cada año tengo un invitado que procede de la pintura o de la escultura; este año es el pintor Pedro Líndez, que nos ha hecho un cuadro precioso para el off del festival. También hay una serie de gente que descubro en la calle y como la descubro en la calle, me la llevo a la calle; con ellos vamos a tener sorpresas (esto es muy gracioso) en calles y horas no anunciadas, es gente que me parece fantástica haciendo flamenco y que me he encontrado por las calles, como una bailaora que se llama Charli 'la Tornillo' o el japonés Suzuki.

—¿Qué más, qué más?

—Hemos programado también las sesiones golfas: una serie de días, a las once de la noche, la gente puede ir a diferentes locales de Úbeda donde habrá gente cantando, bailando, y si se atreve puede cantar mientras se toma unas copillas y comparte un buen rato con los demás. Vamos a rodar también una pieza de cine ganadora del certamen de cada edición, con un premio; tenemos un menú Flamencos y Mestizos, para que la gente pueda degustarlo. Cada año, AFU, la Asociación de Fotógrafos de Úbeda, se reparte el trabajo en los diferentes conciertos y al año siguiente expone lo mejor de lo fotografiado el año anterior. Mantenemos el concurso, que este año vuelve a ser de cante...

—Hasta literatura...

—Sí, una conferencia muy interesante de Nuria Barrios; el año pasado habló sobre los textos de García Lorca en el flamenco y este año hablará de San Juan de la Cruz. Será una conferencia ilustrada con un cantaor y un guitarrrista o pianista... En fin, un montón de cosas que me tienen muy ilusonado. Lo que tenemos que hacer es que la gente se entere de que esto existe, y que se vaya haciendo mayor.

 Karen Lugo protagoniza el cartel del Festival Flamencos y Mestizos de Úbeda.
Karen Lugo protagoniza el cartel del Festival Flamencos y Mestizos de Úbeda.

—Se fue de Úbeda con siete años de edad y vuelve cargado de iniciativas para ensalzarla. ¿Tanto ama la ciudad de su infancia?

—Sí, pero voy a decir una cosa que mal interpetada podría hasta molestar a algunos. Yo no soy partidario de defender el sitio donde uno ha nacido porque sí; por ejemplo, hay sitios que tienen el pintor tal, el torero tal, el escritor tal... Yo creo en el pintor que pinta bien, en el torero que torea bien y en el escritor que escribe bien; si encima da la casualidad de que es un amigo o es de Úbeda, ¡mira qué bien! Por ejemplo, el concurso lo gana el que canta mejor y lo decidimos cuatro personas, pero yo procuro no opinar, sino moderar. Tiene que ganar el mejor, no el que sea de Úbeda. A lo mejor es de Baeza o de Linares o de la Línea y es fantasstico.

—¿Qué relación mantiene con su patria chica?

—He empezado a ir a Úbeda más, a raíz de que me nombraran director de este festival y me dejaran hacer, y la verdad es que cada día estoy más a gusto, es una ciudad hermosísima, cada vez tengo más amigos allí. Pero yo me fui a los siete años a Madrid; a lo mejor, la primera vez que volví tenía veinticinco, una vez que vine a una feria a actuar con Isabel [Montero, con la que formó dúo artístico en los 80]. Yo no formo parte del tejido diario de Úbeda, cuando más cerca estoy es ahora, y sí que es verdad que estoy enamorado, porque han puesto en valor todo lo que no lo tenía cuando mis padres y mifamilia tuvieron que emigrar porque no tenían trabajo.

—¿Qué recuerdos tiene de su niñez aquí?

—Nosotros jugábamos al fútbol en el Salvador y la puerta de la iglesia era la portería, realmente no le dábamos valor. Y desayunábamos un hoyo de pan y aceite porque no había otra cosa que comer, no porque estuviéramos defendiendo el Aove. Ahora está todo cuidadísimo, ves que hay una apuesta y una preocupación por la cultura increíble, Úbeda es un motor cultural, y eso te anima a volver y a hacer amigos, a descubrir un montón de gente maravillosa que es de Úbeda o con la que te encuentras en Úbeda.

—¿Es verdad que tiene en mente debutar como cineasta?

—Tengo escritos dos largometrajes, una comedia de enredo y uno documental con un hilo de ficción, además de un par de cortos y otro que estoy desarrollando. Aunque sé lo complicadísimo que es levantar un proyecto cinematográfico, me haría mucha ilusión. Yo he hecho muchas bandas sonoras para cine, aunque luego nos ignoren.

—¿A qué se refiere?

—El otro día, en la Gala de los Goya, salió Pablo Alborán cantando una cancion mía, letra y musica: Sobrevivire, y dijeron que era de Manzanita; Manzanita,efectivamente, la cantó porque yo lo busqué para que la cantara. Vivimos en un timepo en el que hay tan poco rigor que ni siquiera en un certamen como los Goya, con una organización que probalmente reúna a más de cincuenta personas, no hay nadie capaz de contrastar los datos de las obras que van a tener lugar en la gala, más que nada por un respeto moral a la autoría del autor.

—Se quedaría usted a cuadros...

—Estaba en la gala, porque soy académico, pero ni me di cuenta hasta que recibí como novecientos mensajes por wasap. Me emocioné mucho con la versión y el arreglo que hizo Pablo, ni me enteré de que no habían dicho que era mía. Después, por la noche, escribí una carta muy bonita pero muy clara y contundente donde explicaba la falta de rigurosidad y respeto al derecho moral de los autores.

—Le habrán pedido disculpas, ¿no?

—Me llamaron el vicepresidente y varios vocales para disculparse, pero no ha trascendido. Ese fue uno de los momentos más bonitos de la gala y mi nombre tenía que haber brillado ahí, yo hice posible, con esa canción, que ese momento fuera maravilloso y me lo robaron.

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