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Un retrato para Pilar Palazón

Por Paz Unghetti - Mayo 24, 2020
Un retrato para Pilar Palazón
Pilar Palazón , Constantino Unghetti y Paz Unghetti en la inauguración de la exposición de esta última en 1981, en la Caja de Ahorros de Granada en Jaén. Foto cedida por Paz Unghetti.

Una idea me rondaba la cabeza hace tiempo, desde que cumplí el medio siglo. Mis ocupaciones y las enfermedades continuadas de mis padres dieron lugar a que esa idea se quedara en un paréntesis que retomé en cuanto pude. Desgraciadamente ya no los tenía conmigo, pero sí a mi tía Pilar

El proyecto en cuestión tenía que ver con una exposición descriptiva de mi vida transcurrida durante esa media centuria. La basé en el número 8 por ser en su forma y acostado, la representación del infinito. No pudiendo plasmar tantos y tantos momentos, personas, situaciones, relaciones… los tuve que limitar a ocho representaciones diferentes en igual número de capítulos.

En el capítulo primero dedicado a las 8 personas referentes en mi existencia estaba Pilar, mi madrina, y un ejemplo para elegir en muchas ocasiones de mi vida. Pasado ya este mes en el que siento un sentimiento de orfandad la quiero recordar como la plasmé en su retrato que colgué en la segunda exposición que realicé con esta temática. Asistió el día de la inauguración y mis amistades de Málaga la acogieron con cariño.

Ella siempre se hacía de querer porque si algo era característico suyo era su bien estar con las gentes y su generosa disposición hacia todo el mundo. Mi pregunta inicial… ¿cómo represento a Pilar? Una persona tan plural en sus actividades y a la vez con tanta riqueza interior… Me centré fundamentalmente en dos funciones básicas de su existencia: los viajes y la cultura.

Una mujer tan abierta al conocimiento y al aprendizaje no podía estar encerrada en casa. Viajera incansable, ávida por conocer y conseguir una riqueza cultural que evidentemente ampliaba su capacidad intelectual y le daba la posibilidad de no limitarse a quedar circunscrita en una sociedad cerrada. Lo que llamamos tener amplitud de miras.

La cultura, su otra gran ocupación que corría paralela a la anterior y que estuvo centrada en un proyecto de futuro para su querido pueblo de Jaén enlazado con su ideal político. Fraguó y presidió durante 24 años la Asociación de Amigos de los Iberos, con el propósito de conseguir el gran Museo de Arte Ibero en diciembre de 2017. Con esto ya tenía, indudablemente, otra pieza destacada para su retrato.

Sin caer en lo anecdótico y buscando una seriedad en la representación, elegí para el fondo un color neutro que nos recuerda el bronce de los exvotos. Ella no sabía cómo pensaba enfocar el retrato y me dio una fotografía hecha en su terraza a contraluz y con el fondo de la catedral. Supuestamente en esta se encontraba especialmente favorecida.

Don Constantino Palazón (su padre), reconocido especialista de la lengua clásica Griega, tenía un aspecto serio similar al que genéticamente heredó Pilar. Esa seriedad que llevaba en su formalidad de acción y rigor en sus actuaciones. 

 Retrato de Pilar Palazón, por Paz Unghetti.
Retrato de Pilar Palazón, por Paz Unghetti.

En la camisa blanca que vestía en esta foto, tuve a bien plasmar unos textos que se referían a algunos de los múltiples países y ciudades que visitó y volvió a visitar… porque a veces yo pensaba que ya no tenía más mundo que recorrer. Esos diversos colores de las letras reavivaron la frialdad blanquecina de la blusa que portaba. 

Si bien en un inicio tuve la idea de colocar unos rodetes al más puro estilo ibero (Dama de Elche), después lo descarté porque quería que ella fuera en sí Pilar, sin mascaradas. Es entonces cuando hojeando la prensa (otra de sus costumbres que la definían) pensé que iba a tomar aquellos recortes que consideré más oportunos y que evidentemente me permitieron integrar en la pintura un collage con dos exvotos de damas iberas oferentes, que nos la presentaban al público como una sacerdotisa.

Entre los textos que aparecen en los recortes se encuentran referentes a la enseñanza, al San Juanito de Miguel Angel…

Rostro lleno de color como era ella interiormente y con un aspecto de seriedad formal presentada por las dos damas iberas. Un retrato que lo acogió con el cariño que me profesaba y ubicó en un lugar preferente de su salón.

Desde aquí mi más cariñoso y entrañable recuerdo para una dama de la cultura giennense.

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