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Un museo de 49 años (II)

Por Paz Unghetti - Diciembre 28, 2020
Un museo de 49 años (II)
Museo provincial de Jaén. Foto: Beatriz Rivilla

Retomo, a los seis meses, el artículo primero que escribí el pasado 28 de junio del 2020 con el mismo título, y así continúo hablando de los trabajos que Constantino Unghetti llevó a cabo en el Museo Provincial de Jaén.

Si en el anterior hablaba de los inicios y de las gentes que le rodeaban, mi idea en este es la de presentar una serie de actuaciones, que beneficiaron al museo y por ende a la cultura y sociedad de Jaén y otras provincias. 

Desde 1969 hasta 1980 trabaja Unghetti en este museo. Fueron años claves para entender su formación y desarrollo, llegando a ser de gran importancia en el panorama de la arqueología española de la década de los 70.

Los montajes de museos diversos por España vinieron a cubrir una etapa significativa en la labor museográfica y museística que llevó a cabo durante estos años. Localidades como Sevilla, (1973), Melilla (1970-80), Huelva (1973), Cuenca (1974), Obulco (1979)

y Úbeda (1973), en sus secciones de arqueología fueron diseñadas y estudiadas por Unghetti que a veces iba con el equipo de especialistas de la empresa Macarrón de Madrid, ocupada en estas tareas de montajes de obras de arte en museos de toda la geografía española.

1971 fue un año Arqueológico para Jaén

El 28 de junio de 1971 se inaugura el Museo Provincial de Jaén. Sus secciones de Arqueología y Bellas Artes fueron montadas con un exquisito esmero y no se escatimaron

gastos en la obtención de vitrinas de alta calidad, así como de diferentes tipos de materiales. Recuerdo con la sorpresa, que a una niña le produce, el ver un gran cristal apoyado sobre dos soportes que se cimbreaba al subirse una persona.

Las vitrinas llevaban estos cristales antibala donde las piezas arqueológicas iban realzadas con peanas de metacrilato, que tenían un coste considerable. También una gran lupa dejaba ver un trozo de tejido pegado a una vasija de cerámica ibera, detalle que Doña Sofía apreció y posteriormente estuvo hablando con mi padre, mientras el director atendía a Don Juan Carlos.

La charla estuvo rodeada de cordialidad y de conocimientos arqueológicos, sobre todo de la antigua Grecia, que conocía especialmente, por su afición compartida con su hermana Irene.

Trabajos intensos para la inauguración, que evidentemente les ocuparon muchas horas al día. Era la puesta de largo de un museo que, evidentemente, sería el mejor en su categoría durante muchos años.

En la sección de Arqueología destacamos piezas insignes como el Toro ibérico de Porcuna, los exvotos ibericos, los mosaicos romanos de la diosa Tetis y el de Santisteban del Puerto, los togados de la Magdalena… Poco a poco se fueron incorporando piezas conforme se producían sus hallazgos, que han hecho a este museo un generador de museos.

La sección de Bellas Artes (desde el siglo XVI hasta el siglo XX) tenía poca escultura pero de gran interés y la pintura muy completa con los fondos del Museo del Prado, así como las obras ya adquiridas por el museo anteriormente gestado. Recuerdo los grandes cuadros de la Muerte de Seneca, Rea Silvia y La muerte de Agripina (cuadros pintados en Roma por los becados de la Academia), que por sus proporciones me entusiasmaban.

En la última sala se expusieron obras de algunos artistas de Jaén. Comento, a modo de anécdota, la poca preocupación de mi padre (escultor) por ser uno de los artistas representados en el Museo. Tuvo la ocasión en sus manos, pero su sencillez y honradez evitaron aprovecharse de las circunstancias. Algo que en estos tiempos no es comprensible.

Los príncipes de España, Don Juan Carlos y Doña Sofía, fueron los encargados de darle al momento una gran relevancia apuntando ya hacia una España cambiante en el plano cultural. Autoridades varias y una gran cantidad de gente acudió con entusiasmo a este acontecimiento, que en aquellos tiempos se prodigaban poco en Jaén. 

Incluso unas tímidas adolescentes, mi amiga Reme Fernández-Amela y yo, asistimos porque habíamos vivido todo el desarrollo de los preparativos de un evento tan destacado para el Jaén cultural.

El XII Congreso Arqueológico Nacional se celebró del 6 al 9 de octubre del año 1971. En ese tiempo la estrella de la sección de arqueología fue El Toro ibérico de Porcuna,

 un ejemplar único y comparable con la dama de Elche, según las crónicas de la prensa. Una de las pinturas rupestres del Abrigo de Vacas de Retamoso en Aldeaquemada (Despeñaperros).
fue el pin identificativo del Congreso y la marca que aparecía en toda la edición publicitaria.

Inauguración del pabellón lateral del Museo

Muy controvertida fue la edificación de este edificio lateral en los jardines que rodeaban al Museo, dado que rompía con la estética de la magna arquitectura de Flórez de Urdapilleta. Pese a estas críticas fue construido por el arquitecto giennense don Luis Berges Roldán, que también había realizado el pabellón trasero de dirección, oficinas, almacén y taller de restauraciones.

Sus Majestades visitaron nuevamente la ciudad, el 9 de enero de 1980, ahora como reyes. El motivo fue la inauguración de este pabellón, como anexo. Allí se iba a instalar un Museo de Artes Populares

y del Aceite (la prensa de viga se ubicó ahí precisamente). Pero lo que inauguraron eran unas salas dedicadas al arte contemporáneo y el Mito de la Caverna del artista Jose Luís Verdes, obra premiada en la bienal de Sao Paulo. También firmaron los Reyes un convenio de restauración de piezas arqueológicas.

El 13 de diciembre de 1981, la ministra de Cultura doña Soledad Becerril inauguró en este mismo edificio, dos salas que se dedicaron a las esculturas de Porcuna, que ya estaban restauradas. 

También se concedieron 116 millones de pesetas para las restauraciones de la provincia.

El citado posible Museo del Aceite nunca se llegó a realizar, pese a que ya se habían adquirido muchas piezas, entre ellas una magnífica colección de cerámica, muchas de ellas de Andújar. Estas piezas se las compraron al anticuario e ingeniero don Santiago Márquez.

Para entonces se estaba gestando un Museo de Artes Populares en la Sierra de Cazorla y precisamente, siendo el director don Juan González Navarrete, de esta localidad, el museo fue instalado en el castillo de este pintoresco pueblo.

Por cierto que, seguidamente, Constantino Unghetti fue nombrado director e iniciador del Museo de Artes y Costumbres Populares de la Diputación de Jaén, ubicado en el palacio de Villardompardo, donde esta colección de cerámica, antes citada, se  utilizó para exponerla en sus salas.

Por otro lado en este pabellón se realizaron Muestras nacionales de artesanía, como la del 26 de diciembre de 1981, en las que se promocionaba acertadamente un arte que iba entrando en la decadencia. La entonces Caja de Ahorros de Jaén era la patrocinadora junto con la Diputación Provincial.

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