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La pintura 'hipervocacional' de Antonio Garrido

Por Javier Cano - Marzo 08, 2020
La pintura 'hipervocacional' de Antonio Garrido

El artista de Andújar quiere abrirse camino en el panorama pictórico con una obra de carácter hiperrealista marcada por su predilección por la figura humana

Antonio Garrido Gómez (Andújar, 1980) quiere vivir de su pintura, el don creativo con el que llegó al mundo y que, poco a poco, se le ha impuesto en su día a día de pintor industrial, trabajo que compagina con su dominio del pincel fino, su vocación, "la espina dorsal de la vida", que decía Nietzsche.

Eso que llaman universidad de la vida ha sido su facultad de Bellas Artes; eso, los ánimos de su jefe en la empresa a la que llegó con apenas veinte años de edad, Juan Navarro, y las clases de su maestro, Mariano Piñar, un profesor de Talla jubilado al que descubrió y en cuyas manos depositó su confianza y su formación hasta llegar a ser lo que es hoy.

"Siempre me ha gustado pintar, pero nunca me atreví a meterme en el óleo", recuerda. Al lado de Piñar, Garrido creció como creador, conoció movimientos y técnicas artísticas y ahondó en su querencia, reafirmó sus ganas de expresarse a través de los pinceles y los colores. 

"Me gusta el Impresionismo, por ejemplo, pero lo que más me tira es el hiperrealismo, lo real, y sobre todo el cuerpo humano femenino o masculino, eso es lo que más": "A mucha gente no le gusta, dicen que para eso es mejor una foto, pero yo creo que dominar esta técnica es muy complicado". Sí, los cuadros que ha firmado hasta ahora secundan sus palabras. Ahí están sus retratos infantiles plenos de viveza y claridad en el trazo, encantadores en su virginidad expresiva. Bodegones, paisajes urbanos... "Hago de todo", apostilla el pintor. 

Tan complicada como la técnica hiperrealista (o más todavía) considera vivir de su arte: "Voy a luchar, me gustaría que mi hobby se convirtiera en mi oficio, de tanto como me gusta. Pero para eso te tienes que rodear de gente pudiente, que te mueva, galeristas". Entretanto, acepta encargos, expone (la última vez, en el Palacio de los Niños de Don Gome y la próxima, al menos así lo desea, en la Casa de la Cultura de su Andújar natal); por él que no quede, y ya trabaja en la que quiere que sea su siguiente muestra.

Chèjov lo tenía claro: "Cuando pienso en mi vocación no temo a la vida". En eso anda Antonio Garrido Gómez, con el miedo completamente perdido a que su sueño, un día de estos, se le haga realidad. 

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COMENTARIOS

Juan Carlos higueras

Juan Carlos higueras Marzo 08, 2020

Buena persona y gran compañero

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